El explosivo de Claudio
Claudio Fermín consumó lo que los comunicólogos llaman un “acto mediático”. Su anuncio en el programa de la periodista Marta Colomina la mañana del lunes 20 por Televen, tuvo el efecto de una onda expanciva, de un impacto cuyo deños o beneficio todavia se desconocen. Fermín anunció que se declaraba en rebeldía frente a las decisiones del CEN de su partido y acusó a la cúpula adeca de una conducción despolítica y antidemocrática. Si bien en la alta dirigencia adeca, empeñada en cerrar el paso a las aspiraciones de Fermín no se descartaba una acción semejante, nadie suponia que el anuncio se hiciera al amanecer de un día lunes, tres horas antes de la reunión semanal del CEN.
Pero el efecto de la explosiva declaración de Fermín no sólo reportió sus esquirlas en el territorio adeco. Su consecuencia mayor fue en esa franja movedisa pero decisiva del electorado escéptico y colocado en actitud de rechazo a la conducción de las cúpulas tradicionales. Si para Alfaro Ucero, la decisión de Fermín implica un asunto que no se resuelve solamente con medidas administrativas y disciplinarias, para el cuadro pre-electoral aporto un nuevo elemento de complejidad. Fremín no es un dirigente cualquiera de AD. Un pre-precandidato más, como esos que florecen con la prodigalidad de la verdolaga en tiempo de elecciones. Fremín es la carta elecctoral más solida de Acción Democrática y es único lider de AD con solido arraigo en los sectores populares y en la opinión pública. En las elecciones de 1993 dio pruebas de ello. En una primera fase ganó la candidatura interna frente a Carmelo Lauría, sin tener el apoyo formal de la estrutura, por una proporción que superó el 90%. Luego, en una campaña electoral políticamente desfavorable para AD y con una puntuación en las encuestas que lo colocaban en cuarto lugar, terminó ubicado en la segunda posición con una votación que potenció terriblemente infortunadas.
No se trató de un hecho aislado o accidental. Permaneciendo durante dos años en Estados Unidos, Fermín mantuvo una digna posición en las encuestas siendo percibido como el contendor natural de Irene Saéz. Después de su regreso la tendencia se mantuvo y acentuó en los últimos meses. Mientras el resto de los aspirantes de AD no superan el 1% (salvo el alcalde Antonio Ledezma a quien algunos sondeos le conceden un porcentaje ligeramente mayor) Fremín seguia siendo el unico dirigente de partido en abierta competencia con las opciones electorales independientes que acaparan hasta ahora las preferencias del electorado. Si bien, es cierto, que las encuestas todavia retratanun clima pre-electoral y no reflejan tendencias definitivas, no es menos cierto que se les ha venido concediendo la categoría de verdades absolutas. ¿Sino de donde se deduce el liderazgo y la potencialidad de Irene Saéz, Salas Römer y Chavez? Simple y llanamente de la lectura de las encuestas. ¿Si este mecanismo a sido válido para convallidar el liderazgo de estos tres candidatos por qué se le menospreció en el seno de Acción Democrática en el caso de Claudio Fermín?
En sana logica para el militante adeco (quien escapa a las manipulaciones e intereses de las cúpulas) no había rezones para que no se produjera una conjución de la estructura partidista y su mejor opción electora. Una elección por las bases o una escogencia por la vía del consenso -entendiendo el consenso como la valoración de un conjunto de variables entre ellas, el peso de la opinión pública- hubieran convertido a Claudio Fermín en el candidato de Acción Democrática abriendose para este partido una temprana opción victoriosa.
¿Por qué no ocurrió este hecho?, ¿Por qué se desestimó la potencialidad de Fermín cuando ésta era reconocida por factores externos ajenos a las luchas intestinas?. La respuesta perece sencilla: el liderazgo de Fremín implicaba el remozamiento de las estructuras burocráticas del partido, dotadas de escasa representatividad y la definición de un discurso mucho más en sintonía con las corrientes políticas contemporáneas. Allí estaba el nudo del conflicto. Para la estructura de Acción Democrática era difícil la digestión de la cadidatura de Fermín. El candidato presidencial a lo largo de ocho meses fue llegando al convencimiento de que sus posibilidades de avenimiento con la cúpula adeca eran cada vez más lejanas, o en el mejor de los casos pasaban por el humillante sometimiento. Esa contradicción, que se hacía más apremiante y dramática en la medida en la que la decisión electoral era deliberadamente diferida, terminó por lanzar a Fremín en la búsqueda de un nuevo espacio que no le es delñ todo ajeno y en el cual puede reconstruir su liderazgo en función de la candidatura presidencial.
En el mundo extrapartido -que hoy parece absolutamente mayoritario en relación con las fuerzas partidistas- desde hace año y medio venía reinando, literalmente, Irene Saéz. Ello hacía que fuese indiscutida su supremacía en los sondeos de opinión y que se diese como un hecho históricamente irreversible su victoria en las elecciones de 1998. Tanto era así que hasta un partido con la tradición doctrinaria de COPEI (ha puesto a un lado escrúpulos y principios) para sumarse a la avasallante popularidad de la alcaldesa de Chacao. Pero hace un mes el lanzamiento de Henrique Salas Römer introdujo una variante. El ex gobrenador de Carabobo proclama su opción sin la posibilidad de ataduras partidistas y entra a competir en el territorio hasta entonces abonado solamente para Irene. Salas Römer compite en el mercado extrapartido, con un discurso mucho más denso y claro que las propuestas gaseosas o los misteriosos silencio de la alcaldesa. El comandante Hugo Chávez viene avanzando en la captación del voto más duro y definido del espacio que adversa a las cúpulas. Es obvio, que Chávez encontrará más temprano que tarde un techo para su expansión, pero ganará adhesiones en una franja electoral que antes parecía exclusiva de Irene. La decisión de Fermín, una vez comprobada la inviabilidad de su aspiración en la estructura dirigente de AD, modifica y agita las aguas en el mundo extrapartido. Fermín es un candidato con pleno conocimientpo nacional; en 1993 logró una hazaña que dentro de aquel contexto parecía imposible; es una candidatura con capacidad de convocatoria y con arraigo popular, muy distinta a los productos creados por el marketing político; arrastra tras de sí las simpatías, y en alguna medida, el apoyo activo de militantes y cuadros medios de Acción Democrática; tiene una votación cautiva en Apertura, una organización cuya fortaleza sólo se medirá en las urnas electorales; y es un factor proclive a convertirse en eje de alianzas y combinaciones con los liderazgos nacionales cuya emergencia supondrá un fenómeno nuevo en los venideros comicios.
Es muy temprano para ponderar los alcances de la decisión de Fermín pero existen claves al descubireto: 1) La rebelión de Fermín no implicará una división convencional, un enfrentamiento de aparatos como las que vivió Acción Democrática con el MIR, el ARS y el MEP. Hoy las disensiones internase producen de manera distinta y en algunos casos hasta imperceptibles, pero representará un sensible debilitamiento del caudal electoral adeco, si se toma encuenta que el Fermín era su alternativa más sólidas y confiable. 2) En el mundo extrapartido nace un factor dinamizador,que complica seriamente el juego de Irene Saéz, quien inexplicablemente ha venido deslizándose en busca del apoyo de las cúpulas tradicionales. La Conclusión es evidente: un cuadro electoral que se veía en buena medida despejado hace dos meses, ofrece ahora densos y amenazantes nubarrones. La perspectiva electoral se ha problematizado y serán aquellos factores que actúen con mayor sentido de la realidad y las conyuturas históricas los que lograrán perfilar un camino atractivo para la mayoría del electorado.
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