lunes, 11 de diciembre de 2017

LO QUE SE JUGÓ EL 10-D

ANÁLISIS

LO QUE SE JUGÓ EL 10-D
MANUEL FELIPE SIERRA

Un total de 1568 candidatos se medirán en las elecciones de hoy domingo 10 de diciembre para la escogencia de 335  alcaldes en todo el país. En esta ocasión se votará también por el nuevo gobernador del estado Zulia luego de que Juan Pablo Guanipa electo el 15 de octubre se negase a jurar ante la Asamblea Nacional Constituyente. El 3 de diciembre de 1989 se realizaron las primeras elecciones regionales y municipales para la elección directa de gobernadores y alcaldes durante el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez, gracias a la aprobación meses antes de la Ley de Descentralización Administrativa. De esta manera cristalizaba una vieja aspiración de sectores políticos que fue canalizada en 1984 a través de la Comisión de Reforma del Estado durante la gestión de Jaime Lusinchi, quien designó una comisión inicialmente presidida por Ramón J. Velázquez e integrada de manera plural y con la participación de sectores representativos e investigadores y expertos que evaluaron estudios y alternativas para la modernización institucional del país.

Si bien en la Constitución de 1961 se consagró la figura del alcalde, ésta se remitía a una posterior implementación que sólo fue posible 28 años después. Esa primera consulta eligió conjuntamente gobernadores y alcaldes, diputados regionales y concejales para el periodo 1990-1993 por tres años, con posibilidades de reelección inmediata y sus resultados reafirmaron la correlación de fuerzas bipartidistas (AD y Copei) y abrió también espacio para la emergencia de liderazgos municipales producto de la presión de organizaciones de vecinos y de expresiones de la sociedad civil. En esa ocasión, Acción Democrática en el poder sumó 152 alcaldías, Copei 101, el Movimiento del Socialismo (MAS)  9, Causa R 2, Movimiento Electoral del Pueblo 3, Partido Comunista de Venezuela 1 y MPSAS-Renovación 1, para un total de 269 funcionarios electos registrándose una abstención del  54 por ciento.
En las siguientes elecciones se constató un crecimiento de las propuestas alternativas frente al bipartidismo en el plano municipal estimuladas por la elección de gobernadores opositores, como Carlos Tablante (Aragua) y Andrés Velázquez de Causa R (Bolívar). También varios alcaldes en ejercicio años después se presentaron como candidatos presidenciales: Irene Sáez (Chacao) Claudio Fermín (Caracas) Manuel Rosales (Maracaibo) y Henrique Capriles Radonski (Baruta). Hasta la fecha se han realizado diez elecciones para las alcaldías las últimas de ellas separadas de la escogencia de gobernadores. La elección presidencial de Hugo Chávez en 1998 y la puesta en vigencia de la Constitución Bolivariana del 99 implicaría cambios en la composición de gobernaciones y alcaldías en paralelo al debilitamiento de la tradicional relación política bipolar. Las últimas elecciones municipales celebradas el 8 de diciembre de 2013 ya durante el gobierno de Nicolás Maduro resultaron una victoria para el PSUV y sus aliados con el 48,69 por ciento de los votos, mientras que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) obtuvo el 39,34 por ciento, lo cual representó 256 alcaldías oficialistas y  75 para la propuesta opositora, y en este caso con  una participación del 58,36 por ciento del electorado.

UN NUEVO ESCENARIO
Esta escogencia del 10 de diciembre se realiza en un escenario político excepcional como resultado del agravamiento extremo de la crisis económica y social y momentos críticos de la confrontación política que se expresaron este año durante costosas protestas con saldo de muertos, heridos y cuantiosa destrucción material en las principales ciudades. A ello se añade la realización de dos votaciones previas (ANC) en agosto y elecciones de gobernadores en octubre. Si bien todos los sondeos de opinión y la más elemental percepción constatan un generalizado descontento en la población frente a la gestión del gobierno, tampoco cabe duda que la polémica convocatoria constituyente introdujo un elemento importante para el cese  de la confrontación callejera y luego el balance de la consulta de gobernadores representó una impensable victoria para el oficialismo con 18 gobernaciones frente a 5 para la oposición.
De esta manera, resulta previsible, tal como lo demuestra la experiencia histórica, que la tendencia que se constató en octubre se refleje también en los resultados de esta consulta del 10-D. En este caso estimulada además por la ausencia de tres importantes partidos de la extinta MUD: Primero Justicia, Voluntad Popular y Acción Democrática que no inscribieron candidatos de manera directa, pese a que en importantes regiones algunas de sus dirigentes desacataron la línea y postularon sus nombres con apoyo independiente y tarjetas de partidos minoritarios. Ello podría potenciar el nivel de abstención que como se sabe es consustancial a las votaciones municipales que no siempre están marcadas por la medición política nacional. Sin embargo, en la presentación de candidaturas se registra ahora una mayor presencia de representantes de los vecinos y organizaciones municipales que carecían de espacios privilegiados en el marco de competencia estrictamente partidista de años anteriores.
Más allá de los resultados habría que valorar también que esta jornada electoral se suma a lo registrado recientemente con la elección de gobernadores lo cual necesariamente abre espacio e impulsa la escogencia presidencial del próximo año, para la cual, sin que aun existan fecha ni el cronograma correspondiente, ya juegan nombres como los de Henry Ramos Allup, Henry Falcón, Lorenzo Mendoza en la oposición y lo que parece como un hecho consumado la propuesta reeleccionista de  Nicolás Maduro.

15-D EN DOMINICANA

Las negociaciones entre la oposición y el gobierno continuarán el 15-D en República Dominicana fecha para la cual se espera que existan elementos favorables para coincidencias y acuerdos. Voceros de ambos sectores, si bien reconocen que no se trata de un camino despejado, admiten avances en los contactos iniciales lo cual se inscribe en el más elemental lenguaje diplomático. Pero llama la atención que los cancilleres acompañantes de México, Luis Videgaray y de Chile Heraldo Muñoz, ambos críticos del gobierno venezolano, ofrezcan declaraciones que destilan un inusual optimismo en relación a los resultados del diálogo. Más aún, cuando se sabe que el proyecto de acuerdo final fue confiado precisamente a los ministros facilitadores. Para el oficialismo habría un tema innegociable: el rechazo conjunto a las sanciones económicas de Estados Unidos, mientras que para la contraparte el punto de honor es la garantía de un nuevo CNE y condiciones transparentes para la escogencia presidencial. 

martes, 5 de diciembre de 2017

ANÁLISIS


REELECCIÓN, DIALOGO Y VICTORIA
En los años noventa América Latina regresó de nuevo al camino de la democracia después de un período de regímenes dictatoriales como  las primitivas tiranías que vivió el Cono Sur, conformando de esta manera el llamado “péndulo dictadura-democracia” que caracteriza la historia del continente. Al mismo tiempo  cobró  fuerza la tendencia a la reelección presidencial inmediata, además del mandato alterno consagrado en la mayoría de las constituciones de la región Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia, Cristina kirchner en Argentina y Daniel Ortega en Nicaragua gozaron del favor de la mayoría de sus electores en un proceso de redemocratización,  en la conocida como la etapa del “posneoliberalismo”.
Otros países también tomaron el rumbo de la reelección como los casos de Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos en Colombia; Michelle Bachelet y seguramente Sebastián Piñera en Chile y de superarse un impase interno, Lula Da Silva en Brasil sin contar con las frecuentes reelecciones ocurridas en Centroamérica y el Caribe.  Jóvito Villalba, en su tenaz prédica a favor de la democracia venezolana sostenía que “la reelección es la maldición histórica de América latina” (incluso en los años setenta llegó a proponer una enmienda constitucional en este sentido) sustentado en la experiencia histórica de la región; e incluso cuestionaba el mecanismo reeleccionista venezolano establecido en la Constitución de 1961 que estableció un paréntesis de diez años entre las elecciones presidenciales con un mismo candidato. Años después las victorias de Carlos Andrés Pérez en 1988  y  Rafael Caldera en 1993  dejaron en claro grandes diferencias entre sus primeros  gobiernos y sus segundos mandatos, cuyos balances contribuyeron en buena medida al desplome del sistema bipartidista con el triunfo de Hugo Chávez en  1998.
Ahora mismo el tema de las reelecciones gravita en las tensiones políticas que se viven en Ecuador, Bolivia y Honduras. A pocos meses de entregar la presidencia Rafael Correa a su candidato victorioso Lenin Moreno debió regresar a Quito para enfrentar decisiones del nuevo gobernante que amenazan con dividir incluso su partido “Movimiento Alianza País”. Una de las razones de la diferencia (en lo que la historia latinoamericana conoce como la clásica “patada histórica”)  es el tema de la reelección. En su constitución del 2008 Correa estableció la reelección inmediata y seguramente en previsión de nuevas intenciones presidenciales de éste,  Moreno ha propuesto un referéndum urgente para anular la disposición constitucional ante lo cual Correa denuncia un nuevo “golpe de Estado”.
Hace unos días en Bolivia el Tribunal Constitucional decidió que era posible una nueva postulación de Evo Morales luego que esa previsión fuera negada en un referéndum realizado en el 2016, lo cual lógicamente ha tensado `posiciones entre los actores políticos, más aún cuando Morales ya anunció su postulación para el 2019. La crispación política que se vive en Honduras con los resultados de las elecciones presidenciales del pasado domingo 26 de noviembre entre el presidente Juan Orlando Hernández del Partido Nacional y el aspirante Salvador Nasralla  de la “Alianza contra la dictadura” tiene que ver con el tema toda vez que Hernández apostó a una nueva gestión por encima de disposiciones legales como una manera de enfrentar al posible regreso al poder de una fuerza opositora, que si bien encabeza el presentador televisivo Nasralla en el fondo seria la reconquista del poder por Manuel Zelaya, el polémico presidente depuesto el 2009 y que dio pie a un conflicto político y diplomático que amenaza con repetirse ahora con elementos ya activos de violencia callejera.
Como si faltaran más elementos para agravar el llamado “Caso Venezuela”, ya en la mira de la atención mundial,  el vicepresidente Tareck el Aissami sin que todavía sea tema en debate propuso esta semana la reelección del presidente  Nicolás Maduro para una escogencia electoral con fecha aún impreciso pero  que debería realizarse el 2018. Cada año que pasa parecen confirmarse las esclarecedoras y sabías  advertencias de Villalba,  el constitucionalista, luchador democrático y brillante tribuno margariteño.
SANTO DOMINGO
El encuentro  entre la oposición y el gobierno en República Dominicana tiene una enorme importancia por cuanto refleja la decisión de ambas partes en abordar coincidencias mínimas, lo cual no significa avanzar en acuerdos concretos a largo plazo. El solo hecho de formalizar la reunión en un país amigo con cancilleres acompañantes de México, Chile, Nicaragua, Paraguay  San Vicente y Las Granadinas supone el comienzo de un proceso que como se sabe registra avances y retrocesos y que requiere de suficiente paciencia para superar resistencias  y obstáculos. Sin embargo, la puesta en escena de la reunión parecida a un “reality show” o a un programa de concursos televisivos es contraria a la discreción y la prudencia propias e indispensables para este tipo de encuentros, lo cual podría complicar eventuales coincidencias y arreglos. Ojalá ello no ocurra.
EL 30 DE NOVIEMBRE DEL 52

El viernes 30 de noviembre se conmemoraron 65 años de la victoria  de los candidatos de URD para la Asamblea Nacional Constituyente convocada por la Junta de Gobierno de Suárez Flamerich Pérez, Jiménez y Llovera Páez para darle piso constitucional al derrocamiento de Gallegos el 24 de noviembre de 1948. Ni el más agudo analista hubiera pronosticado una victoria en circunstancias tan adversas: sin libertad de prensa, con partidos ilegalizados, con persecución de adversarios por una policía sanguinaria, con cientos de exiliados y un régimen que gozaba de un alto ingreso fiscal además del control de todos los espacios públicos. Sin embargo ese día la mayoría del pueblo venezolano acudió a las urnas para consolidar un triunfo que desenmascaró el proyecto dictatorial que luego  durante 5 años marcaría  una nueva etapa de oscuridad política en la vida venezolana. 

jueves, 30 de noviembre de 2017





CRÓNICA

HISTORIA DE UN FRAUDE 


“Antes de la medianoche del 30 de noviembre de 1952 ya se conocía el resultado de las elecciones. El sistema de escrutinio era fácil y la población había acudido a numerosas salas. A las 6pm ya las mesas electorales estaban contando votos y levantando actas. El 1º de diciembre Venezuela amanecía como hombre del pueblo que viste ropa limpia para la alegría dominguera. URD había triunfado en 17 estados en el Distrito Federal y un territorio. Con 67 escaños en la Asamblea Constituyente superaba los votos de mayoría”, escribe Mario Briceño Iragorry.  

Se derrumbaba el mito de la sociología pesimista venezolana, según lacual “el gobierno no pierde elecciones”. Las listas encabezadas por Jóvito Villalba y Briceño Iragorry lograban un aplastante triunfo. Hasta ese momento las expectativas  eran favorables al oficialismo: la oposición se presentaba dividida porque URD y COPEI inscribieron fórmulas propias; desde la clandestinidad AD hacía llamados a la abstención; el PC tenía escaso peso electoral; estaba aún reciente la experiencia traumática del trienio 45-48 gobernado por AD y durante 4 años la etapa de transición proyectaba una vistosa gestión en obras públicas. Al mismo tiempo, el estatuto electoral establecía limitaciones a los partidos opositores; viejos expertos en las trácalas electorales estaban al servicio del oficialismo (FEI), y la Seguridad Nacional, cumplía una tarea de represión. Para el plan fraudulento existía sólo un riesgo al parecer irrelevante: en el Consejo Supremo Electoral actuaban miembros independientes y representantes de los partidos.

Muy temprano el 1º de diciembre se reunió el alto mando militar. El mayor Oscar Tamayo Suárez acompañado de varios oficiales le dijo a Pérez Jiménez: “usted debe conservar el poder coronel. Nosotros lo apoyamos; eso sí, liquide la Junta y gobierne solo. Los problemas y las dificultades han surgido del mismo Ejecutivo”. Pérez Jiménez (que inicialmente no parecía muy convencido de la jugada), contestó: “si ustedes me apoyan, me quedo”. En la madrugada del 2, Ignacio Luis Arcaya y Jóvito Villalba, presidente y secretario general de URD, recibieron un telegrama firmado por Pérez Jiménez que señalaba: “la institución armada, escarnecida por ustedes no está dispuesta a admitir que por acuerdos torvos se vaya a lesionar el prestigio y el progreso de la nación seriamente comprometida por el triunfo electoral de Acción Democrática y el Partido Comunista, que URD ha propiciado”. De esta manera se consumaba el fraude electoral. Ya Vicente Grisanti, presidente del CSE y 9 miembros más del organismo se habían negado a la adulteración de las actas y marchaban al escondite y las embajadas.

El órgano electoral dio a conocer las cifras amañadas de la votación: Frente Electoral Independiente (oficialismo) 788.031 votos; URD 633.336 votos; COPEI 300.359 votos. La campaña de URD guiada por la oratoria de Villalba fue una lucha a contracorriente. En condiciones precarias llevó un mensaje civilista en el marco de un régimen militarista (aunque todavía con algunos rasgos de “dictablanda”), asumió los planteamientos de AD en la clandestinidad sometida a un severo hostigamiento; reclamó el regreso de los exiliados; la libertad de los presos políticos y denunció los abusos de las Fuerzas Armadas y los crímenes de la SN.

Villalba levantó la consigna “la solución es la unidad”, en contraposición al lema de Caldera “COPEI es la solución”, y su mensaje hizo que la mayoría de los factores democráticos drenaran su votación hacia las planchas urredistas que incorporaron figuras independientes. La misma noche de la estafa electoral hubo intentos de resistencia. Alberto Carnevali, jefe de la clandestinidad, alertó a los contingentes de su partido y, a las horas se constituyó el Frente Nacional de  Resistencia, integrado por dirigentes de AD, PC y URD. Se  convocó a una huelga general y a una manifestación el 4 de diciembre. La protesta no funcionó y la movilización fue reprimida muriendo en ella el estudiante comunista Félix Castillo frente al Bloque Uno de El Silencio. Por unos días, se abrigó la esperanza de un acuerdo en función de la instalación de la Asamblea Constituyente. URD y COPEI decidieron no acudir mientras el PC recomendaba que lo hicieran para no dejar la instancia sólo en manos del perezjimenismo. Laureano Vallenilla ya en plan de operador político del régimen, abrió la posibilidad de negociaciones para ganar tiempo y maquillar la verdadera naturaleza dictatorial de un proyecto, que luego se conocería como “El Nuevo Ideal Nacional”.


Pérez Jiménez se reunió con Ignacio Luis Arcaya (URD) y Rafael Caldera (COPEI) y les explicó que había recibido un mensaje de Washington,  en el cual el gobierno de Estados Unidos no reconocería un mandato de URD.  El día 15 se convocó a una reunión crucial de la dirigencia urredista con Vallenilla. Inicialmente Villalba se negó a asistir pero su presencia se consideró indispensable. Finalmente acudió en compañía de Luis Hernández Solís, Ramón Tenorio Sifontes, Humberto Bártoli, J. A. Medina Sánchez, Raúl Díaz Legórburu y Rafael Raffali. No fueron atendidos como se esperaba y, en cambio, una comisión policial los detuvo, los condujo al cuartel de la GN de Jesuitas a Tienda Honda, y en la madrugada fueron llevados a Maiquetía y desde allí deportados a Panamá “sin papeles, sin equipaje, sin dinero y sin ningún aviso a sus familiares”.  A los pocos meses, en las emisoras y rockolas se hacía popular la letra de un porro colombiano: “coronel Marcos Pérez Jiménez,/ Presidente Constitucional/ elegido por el pueblo/ con orgullo nacional”.                  

lunes, 27 de noviembre de 2017

                                                                 ANÁLISIS

                                   MUNICIPALES, MEGACRISIS Y GALLEGOS

MANUEL FELIPE SIERRA

Desde el jueves 23 y hasta la medianoche del 7 de diciembre se activa la campaña electoral para la elección de 335 alcaldes y el nuevo gobernador del Zulia el 10 de diciembre. Para los rectores del CNE se han tomado todas las previsiones indispensables para asegurar la plena participación de los votantes en la consulta municipal. Según la presidenta del ente rector, Tibisay Lucena  un total de 18 de los 22 partidos políticos de carácter nacional que existen en el país se inscribieron  en el proceso de postulaciones, lo cual representa el ochenta y dos por ciento  del total de organizaciones nacionales debidamente registradas.
Si bien organizaciones como Primero Justicia (PJ), Acción Democrática (AD) y Voluntad Popular (VP), tres factores importantes en el seno de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no inscribieron aspirantes- a diferencia de lo ocurrido para la consulta regional del pasado 15 de octubre-   no han llamado tampoco a la abstención militante. Incluso algunos de sus miembros más conocidos se han postulado para alcaldías en todo el país con el apoyo de otros partidos y en los municipios metropolitanos auspiciados  por organizaciones vecinales y de la sociedad civil.  Un total de 4.800 postulaciones (4.016 son hombres y 784 mujeres) fueron recibidas por el ente electoral, lo cual revela un significativo interés por la participación en la consulta.
El 10 de diciembre se trata de una elección municipal las cuales generalmente registran mayores porcentajes de ausentismo que las mediciones nacionales y regionales pero en este caso inscritas en un cuadro político de naturaleza especial. La llamada crisis nacional que ya desborda cualquier comparación con situaciones similares  ocurridas anteriormente e incluso en  el contexto latinoamericano, se ha agravado sensiblemente en los últimos días con el brutal desajuste de los precios de productos ya no solo básicos, sino de consumo general y su reflejo en el encarecimiento de los servicios. La Ley Constitucional de Precios Acordados aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que establece las condiciones de venta de algunos rubros tras consensos de sectores públicos y privados, desde el primer día aparece desbordada a nivel del consumidor sin que existan respuestas creíbles y eficaces para su verdadero control. No es la primera vez que frente al desbordamiento de los niveles inflacionarios se adoptan medidas parecidas, que si bien resultan convenientes y necesarias, sin embargo  carecen de aplicabilidad y eficacia.
FUERA DE CONTROL
Se sabe que el cuadro hiperinflacionario que ya vive el país no guarda relación directa con procesos similares vividos en los años ochenta por los países del Cono Sur y otras naciones, sino que es la complicación al máximo de distorsiones estructurales de la economía   que no serán  facialmente resueltas con las recetas convencionales de los organismos multilaterales como las popularizadas años atrás ante el fenómeno de la deuda externa. A diferencia de aquellas, Venezuela  conoce ahora  el agravamiento cotidiano de una descomposición social  que ya trasciende la habitual comparación de los niveles de delincuencia común y que conforma un entramado delictivo que maneja enormes recursos económicos y que además cuenta con capacidad armada, tal como opera actualmente en el centro del país y en las regiones fronterizas.
El reciente enjuiciamiento y detención del alto nivel de la empresa Citgo, la “estrella de la corona” de PDVSA por diversos delitos de peculado doloso propio, concierto de funcionarios públicos con contratistas, legitimación de capitales y asociación para delinquir  mediante investigación de la Fiscalía General de la República es un hecho que cobra enorme importancia para comprender la gravedad de la corrupción que carcome al Estado y que se añade a las complicaciones de otro orden que han convertido al  “Caso Venezuela” en  el centro de atención de la comunidad internacional, lo cual generalmente suele desembocar en acciones prácticas como sanciones, medidas económicas restrictivas sin descartar incluso la indeseable injerencia política y militar.
Si bien el resultado de las elecciones municipales que parecen poco distantes del arrojado en las recientes elecciones de gobernadores contribuiría a bajar las tensiones políticas y a facilitar las negociaciones que próximamente realizarán gobierno y oposición en República Dominicana, el hecho cierto es que la complicación casi terminal de la crisis que asfixia a los venezolanos sólo será posible mediante decisiones y respuestas producto de un consenso en el cual participen, además de  las expresiones políticas que hoy  lucen sobrepasadas por los acontecimientos, también  el mayor número posible de factores sociales y económicos de la nación.
UN 24 DE NOVIEMBRE
El viernes 24 de noviembre se conmemoraron 69 años del derrocamiento de Rómulo Gallegos el primer presidente electo por el voto directo universal y secreto. Se trató de  un acontecimiento que marca un importante deslinde histórico. Ese día se puso término a una breve experiencia de vida democrática (45-48) que abrió las puertas a la participación de la mayoría de los venezolanos en el debate político  y el inicio de cambios ya inaplazables en el orden económico y social, pero también el advenimiento de una dictadura militarista, moderna con propuestas desarrollistas  que implicaban el regreso a la oscuridad de la época gomecista. Varios factores contribuyeron al golpe de Estado: se imponía el proyecto militarista de Pérez Jiménez y sus compañeros del 18 de octubre de 1945; Gallegos se negaba a negociaciones pragmáticas; Acción Democrática había ejercido el poder de manera sectaria  y hegemónica; y los partidos de oposición, sin proponérselo, terminaron estimulando la acción golpista. Como señala la historiadora Felicitas López Portillo: “la democracia no estaba en pañales sino en gestación”. Faltaban 10 años para el alumbramiento del 23 de enero de 1958.



lunes, 20 de noviembre de 2017

                                                                       ANÁLISIS

                                                DIÁLOGO, DISIDENCIA Y PRIMARIAS

MANUEL FELIPE SIERRA

Los días 1 y 2 de diciembre finalmente se reunirán representantes del Gobierno y de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en República Dominicana con la presencia de acompañantes internacionales para abordar el ya famoso “Caso Venezuela”. El canciller dominicano Miguel Vargas confirmó el encuentro que fuera pospuesto por diferencias entre las partes. Este jueves 16  en Santo Domingo ya  se reunieron representantes de la MUD y el oficialismo en una comisión de seguimiento para fijar los puntos a ser considerados en el encuentro. El jefe de la comisión oficial y ministro de Comunicación Jorge Rodríguez  ratificó también la presencia en la cita de los cancilleres de México, Chile, Paraguay, Bolivia Nicaragua y un sexto todavía por confirmar como acompañantes, junto a los mediadores internacionales encabezados por el ex Jefe del Gobierno Español José Luis Rodríguez Zapatero. Mientras tanto, el vocero de la MUD Stalin González confirmó la asistencia de su coalición y   los términos de la nueva  convocatoria.
A diferencia de las conversaciones del 2016 en esta oportunidad la reunión se realiza en un marco especial. Sin abandonar los temas de la agenda anterior ahora surgen con urgencia dos materias cuyo abordaje es fundamental para  gobierno y  oposición. El deterioro económico asume  características mucho más graves no sólo en niveles macroeconómicos sino en su incidencia directa en la vida de los venezolanos sin distingo político e ideológico. El desabastecimiento y la escasez han dado paso a un impulso demencial de la ya innegable hiperinflación con el desbordamiento del dólar en términos impensados e incluso en la más incontrolable especulación. La escasez de bolívares, por el inadecuado manejo de la liquidez bancaria, ya supone una tragedia cotidiana que afecta básicamente a los sectores de menores ingresos sin que se vislumbren medidas eficaces en el corto plazo. A ello se suma el agravamiento de la crisis sanitaria y los cada vez más alarmantes niveles de violencia criminal;  todo lo cual obliga a decisiones que necesariamente tendrían que ser consensuadas y que escapan al simple dilema de  gobierno y oposición.
En el mismo orden se inscribe la crisis institucional con el “choque de poderes” entre la Asamblea Nacional y la Asamblea Nacional Constituyente que aprueban leyes y toman decisiones cuya viabilidad se hace cada vez más difícil cuando no  imposible y que  generan  cada vez mayor preocupación de la comunidad internacional. Las actuales dificultades para el pago de la deuda externa del Estado y PDVSA se agravan, además del impacto de las sanciones impuestas por el gobierno de Estados unidos, por cuanto carecen de la legalidad y la legitimidad indispensables para generar confianza en inversionistas y acreedores extranjeros.
A diferencia del fallido encuentro del año pasado que reclamaba el despeje electoral (la no realización del referéndum revocatorio creó la percepción que se cerraba la vía del voto) después de las elecciones para la Constituyente, las regionales y las futuras municipales, la opinión nacional e incluso los grupos abstencionistas lucen ya envueltos en el clima electoral, de tal manera que la necesidad de establecer reglas claras y una seguridad mínima en la actuación del CNE se torna en una demanda mucho más urgente y que interesa por igual a oficialistas y opositores. Al mismo tiempo, si se toma en cuenta que el acompañamiento internacional estaría compuesto por países algunos críticos del régimen y otros solidarios con su  planteamiento ideológico se trata de una circunstancia que ayudaría a darle consistencia  a la aplicación de los eventuales acuerdos.
¡CANDIDATO YA!
Los deslindes ocurridos en el seno de la MUD abren espacios para la configuración de nuevas plataformas unitarias ahora sobre la base de mayores coincidencias políticas e ideológicas y no solamente por las necesidades pragmáticas de los partidos. El anuncio de la fracción opositora “16 de julio” en la Asamblea Nacional integrado por doce parlamentarios encabezados por Richard Blanco (ABP) y Omar González Moreno (Vente Venezuela) apunta hacia una línea mucho más radical  que debería inscribirse en la posición contraria a la participación electoral sin cambios sustanciales en el CNE y sus políticas. En cambio, el planteamiento del gobernador electo del Zulia Juan Pablo Guanipa (PJ) y el candidato en Bolívar Andrés Velázquez (Causa R) de convocar lo más pronto posible a elecciones primarias para escoger un candidato presidencial  para el mandato del próximo año, pone fecha fija a la participación en la eventual consulta. Si bien es un planteamiento personal no cabe duda que habrá de ser suscrito por ambos partidos lo cual define una discrepancia significativa en el mundo opositor. Pareciera que la ahora pública  propuesta ya cobraba fuerza   entre las principales organizaciones de la alianza opositora ante la perspectiva presidencial en el 2018.
MUGABE EN CARACAS

Rober Mugabe el  presidente de Zimbabwe (93 años de edad, 37 años en el poder y candidato a la reelección hasta la semana pasada) permanece ahora detenido en su residencia en Harare luego de una acción militar para derrocarlo. Personaje legendario en la lucha africana contra la discriminación racial vino a Caracas el 27 de febrero del 2004 invitado por Hugo Chávez a la “Cumbre de los Países del G-15” días antes del referéndum revocatorio presidencial y fue testigo de una manifestación opositora que solicitaba garantías para el acto electoral y que fue reprimida y arrojó como saldo dos muertos y veinticinco heridos,  mientras el visitante recibía de manos de Chávez una réplica de la Espada de Bolívar. Algunos historiadores han encontrado paralelos, guardando las distancias y la cultura, entre ambos gobiernos. El expresidente George W. Bush en sus memorias “Momentos decisivos” escribe:   “Chávez se está convirtiendo en el Robert Mugabe de Sudamérica porque contaminó las ondas con sus sermones de falso populismo que denominó revolución bolivariana; pero lamentablemente derrochó el dinero de los venezolanos y está arruinando al país.  Bush durante ocho años en el poder conoció de Chávez y Mugabe en el juego de la geopolítica mundial.