jueves, 16 de junio de 2011

LA ESPERA ADECA

BLANCO Y NEGRO
 MANUEL FELIPE SIERRA
LA ESPERA ADECA




Se Vaticina que enero sería un mes particularmente tenso en el proceso interno de Acción Democrática para la escogencia de su candidatura presidencial. Y no lo ha sido. Se acegura que el CDN convocado para la primera semana de febrero sería el escenario para una batalla final, sangrienta e incomprencible. Y no lo será. El CDN será para rematar las propuestas programáticas. AD, después de muchos años de olvido de los temas conceptuales ha regresado, por la vía del arrepentimiento, a congraciarse con las idas, los programas y los debates. Desafortunademente, la reacción adeca es tardía. No hay mucho que inventar en materia de programas. Agotó su oferta programática despúes de 50 año, sostiene Alfaro Ucero. Pero en el camino otros partidos e instituciones han articulado ideas muchos más contemporaneas que suponen respuestas a las exigencias de la modernidad.


Pero la obseción tematica de AD es en el fondo el pretexto para diferir la lucha interna. Hasta diciembre se daba como un hecho la candidatura de Alfaro Ucero mediante la aclamación o el consenso, como una formula de cohesionar internamente al partido, despúes del costoso error de haber expulsado a Claudio Fremín. Ahora las cosas han cambiado. Lewis Pérez se ha demarcado de Alfaro y sus seguidores apuestan a que enfrentara al”caudillo” sin reparar en el costo de la operación. Henry Ramos ha sa lido a la arena con el propósito evidente de colocar su nombre en el ranking de candidateables para el 2003. Humberto Celli con buena audencia publica pero con escaso apoyo interno, persistirá en su cruzada antialfarista. Antonio Ledezma en su estrategia de marchas y contramarchas, de zigzagueos y combinaciones diversas trata de ganar el favor de Alfaro. En una primera fase el secretario general de AD utilizará para bajar el copete de Lewis Pérez. Falta por saber cual será el segundo capítulo.


En todo caso, AD luce confundida, desconcertada. El tiempo pasa y la definición electoral no será facil. Una aclamación de Alfaro ya no parece probable. La confrontación Pérez-Ledezma será traumática y estimulará la dispersión, y la fuga y la inhibición. Por supuesto, se trata de asunto referido a las cúpulas. Las bases como lo indican todos los sondeos de opinión, se inclinan aún fuera del partido por Claudio Fermín. Frente a una tendencia de este tipo no hay expulsiones, intervensiones ni maquinarias que valgan. Remenber Caldera en 1993.


MANUEL FELIPE SIERRA

    

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