sábado, 4 de junio de 2011

Los fantasmas de Chávez

 

Manuel Felipe Sierra




En los medios internacionales la decisión del gobierno de revisar el convenio de cooperación militar con Estados Unidos (previo abandono de los militares de ese país de una oficina en Fuerte Tiuna) se interpreta como un nuevo factor de complicación en las relaciones diplomáticas entre los dos países. El ministro de la Defensa, José Vicente Rangel ha ofrecido una explicación en apariencia inobjetable: el acuerdo se correspondía con otro tiempo, caracterizado por la Guerra Fría y la represión a la insurgencia guerrillera de los años sesenta.


El nuevo acuerdo que se firme con Washington deberá reflejar las realidades actuales estableciendo además unos términos prácticos que sean útiles para ambas naciones. Pero las aprensiones y las interpretaciones de los analistas internacionales no se refieren solamente a la pertinencia de revisar el convenio (lo que es absolutamente legítimo para cada una de las partes) sino al clima que rodea el anuncio.

La diplomacia venezolana ha mantenido una calculada confrontación con las políticas de Estados Unidos. Chávez ha reivindicado un tono más independiente en la política exterior, al tiempo que concede un tratamiento más que privilegiado al gobierno de Cuba. Al mismo tiempo -sobre la base de que la realidad mundial abre espacios para una diplomacia multipolar- el mandatario ha definido un acercamiento con gobiernos como Irak y Libia que forman parte de la lista negra del Departamento de Estado. Si bien el tema petrolero y la necesidad de relanzar a la OPEP como factor de negociación Sur - Sur y Norte - Sur ha sido el pretexto, en los círculos cercanos a Bush estos movimientos se perciben como señales demasiado claras de una política que establece deslindes con la óptica de esa nación.

El tema de Colombia también ha permitido contrastar  estas diferencias. Si bien formalmente Chávez ha ofrecido su apoyo al Plan Colombia no ha dejado de ser atípico el comportamiento del gobierno venezolano con los grupos armados que operan en ese país. Ahora que el plan de Paz de Pastrana luce estancado y que la presencia militar norteamericana en el conflicto se ha redoblado, es de presumir que estas discrepancias adquieran mayor énfasis y visibilidad.
¿Hasta dónde este nuevo episodio no contribuye al aislamiento internacional de Venezuela, que para Chávez es producto de una tenebrosa conjura del capitalismo salvaje? Es evidente que la incertidumbre sobre la naturaleza democrática del proceso bolivariano y las intenciones ulteriores de Chávez siguen ejerciendo una fuerte presión en los principales centros de poder. Y que en buena medida las reservas que despierta el régimen venezolano son retroalimentadas por un discurso inusualmente agresivo y empeñado en resucitar viejos fantasmas de la izquierda latinoamericana. Lo más preocupante es que la matriz de opinión desfavorable a Venezuela en el  exterior ya está teniendo efectos severos en el plano interno. La  estampida del dólar en los últimos días, es entre otras cosas, una derivación de la manera cómo el país es percibido en las esferas de la política y la economía mundial.




EL GOL GLOBAL

La victoria de la selección de fútbol de Venezuela frente a Chile, en Santiago, es una noticia reconfortante para la autoestima nacional. El triunfo no fue casual ni porducto de los imponderables de las competencias deportivas. Ya hace dos semanas el mismo seleccionado había derrotado en Maracaibo nada menos que al equipo de Uruguay  –una de las potencias emblemáticas del fútbol- y en oportunidad anterior demostró su clase en un empate contra Colombia.

La selección que dirige Richard Páez, exhibe garra, inteligencia, seguridad en las estrategias y una moral a toda prueba. La victoria como es lógico, desencadenó el entusiasmo y el optimismo entre los millones de fanáticos del fútbol en el país que no logran entender cómo el deporte más popular del mundo no ha logrado implantarse de modo consistente en Venezuela. Sería iluso pensar que nuestro seleccionado -después de numerosos tropiezos- es uno de los mejores del Continente. Pero es el comienzo del primer esfuerzo serio por articular un equipo de alta calidad, lo cual es posible si se toma en cuenta que en otras disciplinas, como el béisbol y el basquet, los venezolanos ocupan lugares destacados a nivel mundial.

SIGNOS INQUIETANTES

Las amenazas de Chávez a la banca comercial al responsabilizarla de la fuga de divisas son contraproducentes. Bastaron las palabras agresivas del mandatario para que la tendencia a las compras nerviosas se incrementaran. En honor a la verdad, la presión sobre el mercado cambiario en esta oportunidad la ejercen los ahorristas afectados por un clima de desconfianza y ante la ausencia de alternativas reales para el ahorro. Pero el alza del dólar es sólo un signo del clima de peligrosa confusión que existe en relación al futuro de la economía. El comportamiento contradictorio y zigzagueante del gobierno es la clave para entender la situación que embarga a los empresarios y a los trabajadores. No sólo la banca  -sector sobre el cual han recaído hasta ahora las medidas parciales que se han tomado para procurar la reactivación- sino los empresarios rurales  (temerosos ante una misteriosa ley de tierras) y los inversionistas extranjeros que no encuentran condiciones confiables y seguras -por obra del discurso oficial- para colocar sus capitales. Un cuadro cargado de interrogantes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario