sábado, 18 de junio de 2011

OBJETIVO DE GUERRA: PERIODISTAS

TELON DE FONDO
14/07/2003

OBJETIVO DE GUERRA: PERIODISTAS

Manuel Felipe Sierra

El gobierno avanza en su plan para impedir la activación del referéndum revocatorio y en la configuración de un clima cada vez más denso de violencia y crispación. Chávez, ante la dirigencia del MVR reunida en El Poliedro, insistió en que no procedería la consulta impulsada por millones de venezolanos que apuestan a una salida pacifica y constitucional al cuadro de ingobernabilidad que paraliza al país.

Por su puesto, el referéndum no es una iniciativa que corresponda al mandatario. Es un derecho consagrado en la Constitución cuya realización escapa a sus manos. No obstante,  el secuestro de las instituciones públicas y el uso discrecional y abusivo del poder pueden interferirlo y bloquearlo. Tal como ocurrió con el referéndum consultivo programado por el Consejo Nacional Electoral para el pasado 2 de febrero. La actitud del oficialismo obliga a la oposición  -entendida en sus más diversas expresiones- a redoblar los esfuerzos para facilitar una salida próxima a una crisis política que se acentúa con enorme velocidad.


Paralelamente, (la semana pasada registró hechos demasiado importantes en este sentido) los grupos paramilitares y los círculos bolivarianos suben el tono de sus agresiones contra los medios de comunicación, editores y periodistas y contra los ex trabajadores de PDVSA, cuyas familias han sido sometidas a un persistente hostigamiento con la anuencia de la Guardia Nacional. Los atentados y provocaciones contra los medios y sus trabajadores no son nuevos y tienen un solo origen: Hugo Chávez Frías. Para el gobernante la libertad de expresión no es un derecho conquistado por la sociedad, sino que sería una atribución propia del Estado. Su discurso -cada vez con mayor intensidad- coloca a los comunicadores como un prioritario objetivo de ataque.

Las largas cadenas televisivas (que en todas partes del mundo se conciben para que un estadista informe a sus compatriotas sobre las obras de gobierno y para atender situaciones excepcionales) son utilizadas de manera impune para agredir e injuriar a venezolanos. Con ello se desconoce que la palabra presidencial está revestida del fuero que confiere el ejercicio de la magistratura nacional lo cual establece un claro privilegio en relación al resto de los compatriotas. Cuando un editor o un periodista es ofendido por el lenguaje soez de Chávez automáticamente se convierte en una victima potencial del gobierno y en este caso de las bandas fanatizadas que ocupan las calles amparadas en la protección del Estado. La lista de los medios y los periodistas agredidos ya se hace interminable y reposa en la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos de la OEA y de las organizaciones no gubernamentales especializadas en la defensa de los derechos humanos.

Pero en los últimos días la situación asume características particularmente graves. El intento de asesinato  a la periodista Marta Colomina no puede verse como un hecho aislado. Fue una operación típicamente terrorista que supone una preparación profesional ¿Qué ha dicho el gobierno sobre el resultado de las investigaciones -si es que efectivamente estás se realizan- de lo que en cualquier país sería un suceso que despierta alarma y desasosiego?. La intimidación judicial contra Ibéyise Pacheco se inscribe dentro de esta política abiertamente represiva. Lo mismo el secuestro de Patricia Poleo en Barinas por el chavismo armado y la incursión de los círculos bolivarianos para impedir la realización de un foro organizado por El Nacional en Valencia y que no tenía nada que ver con el tema político.

Obviamente, los comunicadores -que por circunstancias históricas han asumido una responsabilidad que no le es estrictamente propia en la actual confrontación- están en la mira de la estrategia oficialista dirigida a consolidar un modelo autocrático. Junto a la aprobación de la “Ley Mordaza” se impone en los cálculos del régimen la necesidad de crear un clima de pánico y de presiones contra los periodistas, una vez que fue defenestrada la meritocracia petrolera y castrense y capturado el aparato productivo mediante un control de cambio punitivo. Ello se da, además, cuando algunos sectores de la oposición parecen ceder al espejismo de una hipotética consulta electoral más allá de la meta inmediata del referéndum revocatorio. Si alguna cosa esta clara es que los gremios que agrupan a los comunicadores -en su sentido más amplio- están decididos a perseverar a todo riesgo en una lucha, que es, en esencia, la lucha por la democracia.
FIDELIZACION
MASIVA

La fidelización del proceso bolivariano avanza contra viento y marea. La presencia de alfabetizadores, médicos y entrenadores deportivos (en una clara actividad de adoctrinamiento e ideologización en zonas populares) es la fachada de un plan cuya verdadera finalidad es ejercer un control de los organismos policiales y la Fuerza Armada Nacional. En el país se ha generado una creciente y activa resistencia a los efectos de una invasión propiciada y estimulada por el propio régimen. Sería un error hablar de cubanización. En primer término, por que el pueblo cubano es victima desde hace cuatro décadas de un modelo que ha liquidado las libertades y por que entre Venezuela y Cuba existen indestructibles vínculos históricos, culturales y sociales. Lo que ocurre ahora se explica por la conocida vocación intervencionista de Castro y por el empeño de Chávez en impulsar una supuesta revolución que carece de sustentación en el contexto internacional y en la realidad venezolana. Pero lo cierto es que la fidelización del país constituye un hecho aberrante que vulnera la soberanía nacional y la dignidad de los venezolanos.

EL CHAVISMO
EN PICADA

La oposición, con los actos realizados en los últimos días en varias ciudades del país y en especial en Barinas, esta desmontando el mito según el cual el chavismo ejercía un férreo control de los sectores populares. En buena medida la estrategia de la Coordinadora Democrática -como era lógico- se orientó el año pasado a privilegiar el tema político mediante la petición de una consulta electoral o la renuncia de Chávez. Este objetivo es absolutamente pertinente y cobra mayor fuerza ante la posibilidad de activar dentro de pocos días la convocatoria a un referéndum revocatorio. Pero al mismo tiempo, el deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de la población como producto de una dramática recesión económica ante la cual el gobierno carece de políticas eficaces y concretas, ha contribuido a un creciente debilitamiento del chavismo (tal como lo revelan las encuestas) y en consecuencia, a un hondo malestar no sólo de los sectores de menores ingresos, sino de la clase media, incluso, en los niveles empresariales.

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