sábado, 10 de septiembre de 2011

EL LOBO ROJO

AL COMPAS DE LOS DIAS

EL LOBO ROJO
07/10/2010
MANUEL FELIPE SIERRA


Las expropiaciones de “Agroisleña”, “Venoco” y “Fertinitro” se inscriben en la estrategia de control del aparato productivo. Con la posesión de estas empresas el régimen asume prácticamente la totalidad del financiamiento y la asistencia técnica para el sector agrícola. Suponer que a raíz de los resultados del 26-S el chavismo bajaría presión a su proyecto era iluso. Incluso de haber sufrido una derrota aplastante en la composición de la nueva AN, no existirían razones para suponer el frenazo de sus políticas. Todavía tiene vigencia la comparación de Antonio Maura: “las revoluciones son como las bicicletas, si se paran, se caen”.
 

El chavismo-comunismo es visto, sin embargo, por sectores opositores como la amenaza del lobo feroz; siendo que ésta es ya una realidad, por supuesto, dentro de condiciones distintas y originales propias de los nuevos tiempos. Las experiencias históricas no son copias fotostáticas. Son procesos que tienen rasgos propios pero que coinciden en objetivos básicos: el control del Estado y los espacios sociales.

Con la propuesta de Chávez ocurre una situación especial porque se trata de imponer un sistema cuyas referencias anteriores  desembocaron en costosos fracasos y se dieron en circunstancias mundiales que parecían auspiciosas para ellas. Construir ese comunismo hoy en día, no requiere como antes de un previo baño de sangre, de la liquidación de los adversarios políticos, del establecimiento de la censura por decreto ni de recetas represivas, cuya sola aplicación anunciaban su naturaleza totalitaria.    

La construcción del modelo escogido por Chávez, (más  allá de su inviabilidad), obedece a una acción más lenta, más “política”, con un margen de mayores concesiones  y con formas más sofisticadas. Cuando se proclama el socialismo del siglo XXI los voceros chavistas tienen razón, como cuando  sostienen que se trata de un camino (que sería imposible de transitar por lo demás), distinto al que condujo a las tragedias soviética, china, norcoreana o cubana; es decir, una estrategia que busca los mismos objetivos de aquellas, pero mediante formas más sutiles y menos traumáticas. La equivocación es de los sectores opositores que como en la fábula esperan los mordiscos de una fiera, que ya ha dejado la huella de sus colmillos en las piernas de las víctimas. Eso son las expropiaciones.  

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