sábado, 10 de septiembre de 2011

LA HETERODOXIA

AL COMPAS DE LOS DIAS

LA HETERODOXIA
27/10/2010
MANUEL FELIPE SIERRA


En lo que va del año ya van 200 empresas expropiadas, según Carlos Larrazábal, presidente de Conindustria. José Antonio Gil Yépez de Datanálisis asegura, “que Chávez radicalizará las expropiaciones hasta el 2011 y se frenará en 2012 ante los comicios presidenciales”. Advierte, sin embargo, “que cuando lo haga ya habrá destrozado muchas empresas productivas”. Ello es sólo un dato de la situación económica. Habría que agregar el empeño en complicar la viabilidad del sistema financiero y la casi desaparición de la producción agrícola. 

Pese a los resultados catastróficos del “plan económico socialista”, éste habrá de acentuarse de manera inexorable hasta que la economía toque fondo o se produzca un impredecible desenlace social. Dos escenarios que tampoco escapan a la valoración del régimen. El ministro Giordani en su visión del futuro de la economía reserva al sector privado sólo una presencia simbólica. 


Chávez en la evaluación de su reciente gira, justifica los acuerdos con Rusia, Bielorrusia, Ucrania, Irán, Siria, Libia y Portugal como elementos de una “estrategia heterodoxa” en el intercambio comercial. El agudo analista petrolero José Suárez Núñez, demuestra cómo progresivamente China va condicionando la comercialización de Pdvsa hasta el punto de que en el futuro se podría descartar el suministro energético a los Estados Unidos. ¿Es casual entonces que Chávez anuncie el interés en vender los activos de Citgo en ese país? Tampoco es caprichosa la venta a Rusia de las acciones de la Ruhr Oil de Alemania y la decisión de compartir en la práctica la política de la OPEP, con un manejo pragmático en alianza con China y Rusia.

Es verdad que se trata de explorar un camino incierto, riesgoso y sin antecedentes que justifiquen su conveniencia y que seguramente habrá de desembocar en costos lesivos para el país. Pero la política de Chávez avanzará al margen del rechazo de los sectores opositores; e incluso de los resultados buenos o malos de los eventos electorales. Mientras los factores de la sociedad democrática no internalicen que no se trata de cambiar un presidente sino de enfrentar un proyecto de naturaleza ideológica; y que éste además ha copado más del terreno de lo que parece a simple vista, la propuesta de Chávez avanzará hasta que la fuerza de los hechos lo obliguen en contrario.   

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