sábado, 10 de septiembre de 2011

MAÑANA ES TARDE

AL COMPAS DE LOS DIAS

MAÑANA ES TARDE
20/05/2010
MANUEL FELIPE SIERRA

Los últimos hechos económicos dibujan un escenario terriblemente difícil para los venezolanos. Más allá de la eficacia de las decisiones que se adopten, resulta claro que se  configura una atmósfera de creciente incertidumbre sobre el comportamiento de la economía. Sin embargo, sería equivocado atribuir el costo de esta situación solamente a la ineficiencia, negligencia y corrupción de la gestión pública. En el fondo, es el resultado previsible de un plan destinado a demoler el aparato productivo y reconstruirlo sobre nuevas bases.

Inicialmente fue la ocupación de tierras productivas; luego la estatización de empresas de telecomunicaciones y energía; la confiscación de conglomerados en manos extranjeras; la compra de bancos privados para que convivan con la tradicional banca pública; y por último, el control de los canales de distribución de alimentos y bienes de primera necesidad. Todo ello obviamente en la dirección de controlar todos los espacios de la economía.


En paralelo la confiscación de los poderes públicos y la construcción de un andamiaje legal para invadir los espacios ciudadanos, definen el modelo de socialismo del siglo XXI, como un remedo del socialismo real del siglo XX. Un proceso que se ha venido cumpliendo por etapas condicionado por la realidad nacional y las complejas exigencias del contexto internacional. Chávez no ha omitido ninguno de los pasos que se han dado en esta materia.

¿Acaso han sido engañados los venezolanos con la implantación de este modelo? ¿Había razones para suponer que se trataba de anuncios propios de la inagotable oratoria chavista? El régimen actúa en tiempo presente; mientras sectores opositores  tienden a colocarse en el ámbito del futuro. Se insiste en alertar por ejemplo, sobre el riesgo de que Venezuela se convierta en una réplica del régimen fidelista; cuando ya el país reproduce muchos de los nefastos rasgos del sistema que asfixia a los cubanos.

Ante la emergencia económica actual se insiste en recomendaciones válidas en el juego democrático para rectificar y ajustar políticas  pero que caen en el vacío ante una visión que procura objetivos distintos y contrarios. Es la hora que el discurso opositor admita que lo que ocurre es la resultante de una política que se aplica en estos días, y que de ninguna manera se inscribe en las hipótesis del mañana.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario