sábado, 10 de septiembre de 2011

PROFETA DEL PETRÓLEO

Fabula Cotidiana
PROFETA DEL PETRÓLEO
13/09/2010
Manuel Felipe Sierra


Los sábados a las 9 de la mañana, Juan Pablo Pérez Alfonzo solía dictar sus clases magistrales en la “Quinta Curaraima”, su espaciosa casa de Los Chorros. Vestido con chaqueta blanca, corbata blanca, camisa vino tinto, pantalones oscuros, y el gorro blanco que ocultaba su corte al rape, “el padre de la OPEP” (como lo bautizara The New York Times) fijaba criterios sobre el tema petrolero .

Su tesis del “Efecto Venezuela” era conocida internacionalmente. La criatura que procreó junto con el ministro de Petróleo de Arabia Saudita Abdullah Al Tariki  en 1960 cobraba un inusitado protagonismo a raíz del conflicto árabe-israelí  de 1973.  Por  los días de sus conferencias sabatinas (1974-1975) el asunto energético ocupaba la atención mundial. En Venezuela se discutía la nacionalización de la industria petrolera; y Carlos Andrés Pérez propugnaba una agresiva diplomacia tercermundista en procura de un “nuevo orden económico internacional”. Un heterogéneo auditorio poblaba los jardines de la mansión recostada al Ávila. Se reunían estudiantes y periodistas que viajaban a escudriñar el pensamiento de un personaje que como dijera su biógrafo, Eloy Porras: “sacudió al mundo”.


Ya Pérez Alfonzo, nacido en 1903, tenía  un largo trecho  recorrido en el estudio y la comprensión del fenómeno petrolero. En la discusión de la reforma de 1943 salvó en el gobierno de Medina Angarita salvo el voto como diputado  de AD en desacuerdo en la cuantía de los impuestos que debían pagar las compañías. Siendo ministro de Fomento de la Junta Revolucionaria de Gobierno, el 31 de enero de 1946 se aprobó el esquema del “fifty-fifty” en la relación impositiva con las operadoras. La medida se propagó como un derrame de aceite: Irán la adoptó en 1949, Arabia Saudita en 1950, Kuwait en 1951 e Irak en 1952.   

Cuando Pérez Alfonzo al frente de una delegación viajó en 1959 al Primer Congreso Árabe de Petróleo en El Cairo ya estaban dadas las condiciones para una política de coincidencias entre productores y exportadores. En la delegación viajaron dos ejecutivos de la Shell: José Martorano y José Giacopini Zárraga. Martorano presentó a Pérez Alfonzo al ministro Tariki a quien había conocido en sus años como agregado petrolero en Washington. En la entrevista inicial se acordó convocar  a una reunión formal en el club náutico “El Maadi”, donde se suscribió un “Pacto de Caballeros”, que se ratificaría un año después, el 14 de septiembre de 1960, con la fundación de la OPEP en Bagdad. 

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