Los candidatos (I)
La
inscripción de Henrique Capriles Radonski al frente de una calurosa
manifestación y al día siguiente la postulación de Chávez, abren los fuegos de
la campaña electoral. Capriles, luego de su victoria en las primarias del 12 de
febrero debió dedicarse al contacto directo casa por casa. De esta manera
ampliaba su reconocimiento a nivel nacional, lo cual debió traducirse en el
éxito obtenido en sus últimas concentraciones.
Chávez
despejó una interrogante: Su estado de salud. Si bien enfrenta un cuadro
cancerígeno comprobadamente severo, lo cual se dijo le impediría llegar ante el
órgano electoral, hizo acto de presencia y durante dos horas desplegó sus dotes
histriónicas en la tribuna. Fue un mensaje dirigido a sus partidarios, para
inyectarles entusiasmo y confianza en que puede realizar, incluso con las
limitaciones del caso, las tareas de la campaña.
Si
bien no es tiempo de valorar tendencias sostenidas, si están claras algunas
cosas. La fuerza que se agrupa en torno a Capriles es el resultado de la lucha
por un cambio político que necesariamente pasa por la salida de Chávez. No
solamente se trataría de sustituir a un gobernante que lo ha hecho mal, sino de
frenar un proyecto autocrático que devasta al país. Esa premisa ha privado
desde el 2001 hasta ahora, en los diversos eventos promovidos por los partidos
opositores y la sociedad civil. Estuvo presente en las marchas de abril del
2002; en el paro petrolero; en la recolección de firmas para activar el
revocatorio; en la campaña por el NO el 2004; en el llamado a la abstención
parlamentaria el 2005; en el apoyo a la candidatura de Manuel Rosales el 2006 y
en la victoria en el referéndum de la Reforma Constitucional
en el 2007. Pasando desde luego por el avance en el control de Gobernaciones y
Alcaldías el 2008 y la mayoría de 52% que se logró en la elección parlamentaria
del 2010.
Todos
estos episodios, con aciertos y errores fueron construyendo la base de
sustentación de la enorme fuerza que ahora acompaña al candidato unitario. Es
bueno recordar, que en todos esos eventos privó la unidad de los sectores
democráticos, si bien no se había encontrado un mecanismo eficiente capaz de
darle forma orgánica a la unidad. La constitución de la MUD y el milagro que supuso
conducir las primarias sin disensiones ni tropiezos, abrieron el camino inédito
para la escogencia de Capriles ante contendores con implantación real en
estados y municipios. Todo ello hace que su campaña arranque con una fuerza
mayor que las anteriores y en un contexto más favorable. De esta manera, más
allá de la necesaria exaltación de los atributos y méritos del aspirante, el
factor que movilizaría a las mayorías del país sigue siendo la necesidad del
cambio y la sustitución del chavismo, un clamor que once años después es mucho
más apremiante.
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