martes, 26 de junio de 2012


ENTREVISTA Manuel Felipe Sierra
“Visitar Israel es una experiencia muy importante, y para un periodista mucho más”
Conversar con Manuel Felipe Sierra es estar cerca de la noticia. En su persona encontramos los datos más certeros, las fuentes más confiables y los análisis más lúcidos, no solo de la política nacional, sino también de la internacional. A partir de su reciente viaje a Israel, conversamos con él para conocer sus impresiones acerca de la realidad en Tierra Santa, en momentos en que el desarrollo nuclear de Irán se cierne como una amenaza real
Recién sale de su programa de radio, se arrellana en su sillón y, afable, comienza a hablar sobre la actualidad política nacional, tema que ocupa casi todo su tiempo. Sin embargo, atento como está a la realidad mundial y a la política internacional, Manuel Felipe Sierra pudo escaparse un par de semanas a Polonia e Israel, invitado por el Congreso Judío Latinoamericano.
Comienza comentando: “Esta es la primera vez que voy a Israel; fui con periodistas de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. La visita se complementó con una previa a Polonia, donde conocimos algunos campos de concentración y los escenarios de los guetos de Varsovia y Cracovia. Fue una experiencia muy importante para conocer la Polonia de aquellos días, para estudiar lo que fue aquel horror y los cambios que han ocurrido, sobre todo a partir de los últimos 20 años”.
Ya en tierra israelí, lo primero que hace un periodista del calibre de Sierra es reunirse con políticos y funcionarios del Estado para esclarecer el complejo panorama de Medio Oriente: “Visitamos el Parlamento, donde sostuvimos una reunión con Shai Hermesh, quien es un vocero muy importante de la Knesset, perteneciente al partido Kadima, el cual acaba de darle apoyo al Likud, por lo cual tienen 94 diputados de los 120 que conforman el Parlamento. Conversamos sobre Palestina, las negociaciones de paz y la gran preocupación que es la amenaza nuclear de Irán. La información que maneja Hermesh, algunos vicecancilleres y especialistas en temas del Medio Oriente y América Latina con quienes me reuní, obviamente es preocupante, porque estiman que el plan nuclear de Irán ha avanzado mucho y seguirá avanzando si no es detenido; calculan que para diciembre pudieran estar en capacidad de un ataque que no solo afecte a Israel, sino también a Europa”.
Y es que la caída del régimen de Hosni Mubarak en Egipto, aparte de acabar con 30 años de gobierno autocrático, vino a echar por tierra la relativa calma que había en la geopolítica de Medio Oriente. Continúa Sierra: “Un aspecto importantísimo que debemos resaltar es la evolución de la llamada ‘Primavera árabe’ a ‘Invierno árabe’. Por ejemplo, ahora tenemos la amenaza que se está desarrollando a partir de la crisis de Siria, y también de los resultados finales de las elecciones de Egipto; esa zona se va a calentar, porque de alguna manera con Mubarak existía un acuerdo tácito entre ambas naciones que se mantuvo durante muchísimos años. A pesar de todo, con los dictadores y megalómanos se mantenía una relación geopolítica que funcionaba bien. Se mantenían relaciones de Estado sin que hubiera identidad ideológica ni política, al contrario; en un cuadro tan diverso estos países cumplían una función de muros de contención”.
Sin embargo, el asunto no termina aquí: “Aparte de la amenaza nuclear, existe el riesgo cierto de una guerra más activa, porque al parecer están enviando misiles y cohetes a Siria desde Irán, y desde Siria drenan hacia Hezbolá, en El Líbano, y eso también se extendería a Gaza. Es decir, se está configurando en esa zona una guerra mucho más inminente, y se cree que el proyecto final de Irán —a pesar de los acuerdos con la Agencia Internacional de Energía Atómica— es reunir suficientes fuerzas para atacar en diciembre. Por supuesto, sobre esto hay muchísimas interpretaciones, el conflicto nuclear no es tan fácil, no le conviene a nadie, pero un Irán con la política que ellos tienen entra a jugar un cuadro muy importante en la geo­política mundial”.
“Ahí hay una cosa explosiva que podría detonarse también, y es el Golfo Pérsico. Es un cuadro que se complica mucho. A ello no escapa la ‘ola verde’ desatada por la Sharia o ‘Ley Sagrada’ desde el Magreb hasta el Medio Oriente, la cual estimula la aparición de movimientos neonazis en Grecia, Austria y otros países europeos, como un elemento adicional de tensión”.
Todo este clima afecta directamente las conversaciones de paz entre Israel y Palestina. Sierra explica por qué: “Tuvimos una reunión con un negociador palestino, y dice que las conversaciones de paz han evolucionado. Con Menajem Beguin se había avanzado mucho; posteriormente Ariel Sharon retomó las conversaciones, pero se enfermó; después Ehud Olmert siguió con ellas, pero las dejó porque lo acusaron de corrupción, aunque no le han probado nada; a partir de allí hubo una especie de retroceso, y los negociadores dicen que esta alianza Likud-Kadima está abierta al diálogo, pero ahora los palestinos no quieren conversar, porque consideran que, dado el contexto de Irán y todo el Medio Oriente, estarían en una situación privilegiada para conversar. Entonces las cosas se complican”.
Pero no todo es conflicto, guerra o crisis, y así lo pudo comprobar Manuel Felipe Sierra en el corazón mismo de Tierra Santa: “Desde esta zona vemos el asunto del conflicto en Medio Oriente como algo especial; pero para los israelíes la guerra forma parte de su ADN histórico, y pese a ello han constituido un régimen parlamentario eficiente, y construido sobre tierras hostiles una nación en franco desarrollo industrial y científico. En el fondo, se siente la tensión, lo que es lógico; pero la inseguridad no viene dada del país hacia el ciudadano, sino que viene de afuera. Con todo, el desarrollo del Estado judío es innegable. Eso lo pude comprobar cuando hice el recorrido turístico característico: el Santo Sepulcro, el Monte de los Olivos, Tel Aviv, Haifa, Jerusalén, etc. Debo decir que me impresionó particularmente haber estado en el Muro de los Lamentos justo en shabat, pues llegaron miles de personas. Para mí fue un reencuentro muy importante con la visión de la religión que tengo. Igualmente, algo que me sorprendió fue Tel Aviv: es una ciudad supermoderna, capitalista, occidental. Mientras que Jerusalén ve hacia oriente, Tel Aviv ve hacia occidente. Allí se están dando los cambios que uno ve en las grandes ciudades: presencia de inmigrantes, vida muy movida, cosmopolita. Visité igualmente lo que se está convirtiendo en una parada obligada: la fábrica de carros eléctricos, la cual hizo un convenio con la FIAT en fase experimental, que está teniendo mucho éxito. También estuve en el Shiva Hospital, y pude percatarme de los avances de la medicina israelí”.
Para concluir, Manuel Felipe Sierra resume su apreciación sobre el Estado judío de la siguiente forma, que es poco más que una franca invitación para visitarlo: “Lo que más me impresionó de Israel es que hayan construido un país dentro de ese contexto de guerra, apartando la hostilidad de la geografía, y cómo se ha ido expandiendo y creciendo en áreas tan fundamentales como la medicina, la generación de electricidad, etc. El impulso y el progreso es notorio. Visitar Israel es una experiencia muy importante, y para un periodista mucho más”.

Álvaro Mata

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