El ABC de Herman “Chiquitín” Ettedgui / Atleta y
periodista deportivo
“El deporte me hizo crecer y
evolucionar,
sino hubiera sido un enanito”
Conocido como “el emblema del deporte venezolano”,
Herman Ettedgui falleció el pasado 17 de junio a los 94 años. Sin duda, era el
venezolano con un mayor conocimiento del deporte nacional en todas sus
disciplinas. Esta es parte de una entrevista concedida hace pocos meses.
El año pasado conversamos largamente con “Chiquitín”
Ettedgui, la verdadera memoria del deporte venezolano. Habíamos coincidido en
la redacción del “Diario de Caracas”, donde mantuvo durante meses un excelente
suplemento; y luego en Venezolana de Televisión, donde dirigió la sección de
deportes. Su muerte esta semana enluta a la gran familia deportiva nacional. De
la larga entrevista se extraen algunos párrafos en forma exclusiva para los
lectores de ABC de la Semana.
-¿Por qué el apodo de “Chiquitín”?
-Por el tamaño.
Yo tengo una fotografía de cuando estudiaba segundo grado en el Colegio La Salle. Ahí se ve porqué
me llamaban “Chiquitín”. Porque el más pequeño del curso me llevaba una cabeza
a mí. Nunca nos dejaban salir solos, siempre venía un hermano con nosotros
hasta la Plaza Bolívar
y yo era el que encabezaba la fila. En el colegio siempre el más chiquito era
yo. Afortunadamente, el deporte me hizo crecer y evolucionar. Si no, hubiera
sido un enanito.
-¿Cuál era el deporte predominante en aquella época,
el que llamaba más la atención de ustedes?
-El béisbol,
siempre fue el béisbol. Aun cuando era más fácil jugar el fútbol porque se
jugaba en el propio colegio y además el béisbol era más difícil porque debías
tener los elementos para jugar: guantes, bate, pelota. Y una pelota se perdía
muy fácilmente, mientras que con una de fútbol tú estabas dándole patadas horas
y horas.
- ¿Cuándo comenzaste a ver béisbol?
- Yo comencé a
ver béisbol a la edad de diez años, cuando se efectuó el primer campeonato de
béisbol de Venezuela. Anteriormente había aquí equipos como Los Samanes, el
Girardot, el San Bernardino, el Vargas, el Royal… que jugaban campeonatos
internos y el que ganaba un juego podía ser campeón.
- Pero el salto se da con el béisbol organizado en el
año 46 cuando ya es la liga profesional.
- Sí, pero para
mí se mantiene la misma calidad de las competencias anteriores. El béisbol en
el país era de mucha calidad, fíjate por ejemplo, los negros no podían jugar en
las Grandes Ligas; en cambio, podían jugar aquí. Y aquí vimos una constelación:
Talúa Dandrich, Dave Nukon, Jean Errol Jetel, Leonard, primera base, Roy Companella,
incluso vino un equipo de negros con Jackie Robinson de shortstop, que fue el
primer negro que jugó en las Grandes Ligas, que rompió la barrera racial.
1941, la gloria del béisbol
- Pero antes se había producido la gran hazaña de
Venezuela en la Serie Mundial
en Cuba.
- Sin duda, el
béisbol cambia de aspecto en 1941, porque en ese momento el fútbol era el
deporte preferido. Cambia con la Serie Mundial de La Habana , que la gana
Venezuela. Yo estaba en La
Habana , ejerciendo mi profesión de criptógrafo cuando
Abelardo Raidi me dijo que tratara de inscribir a Venezuela en el campeonato
mundial. Voy a la Dirección
de Deportes de Cuba y hablo con el coronel Jaime Mariné y le digo que estamos
interesados en participar. Me dijo: “Venezuela está invitada; usted puede traer
todos los peloteros que quiera; puede formar la selección más formidable, porque
Cuba es invencible”. Fuimos a ese campeonato y Abelardo, que tenía un ojo de
garza, observó que los campeonatos se decidían por el pitcheo. Pero no fue
tarea fácil el viaje. Fuimos juntando
centavitos, haciendo rifas, y otras gestiones para poder enviar al equipo, en
el cual ningún jugador cobró por ir a jugar allá. Tuvimos que conseguirle a unos
300 bolívares para que le dejaran a su familia por un mes. Y como se sabe, el
equipo fue con nueve pitchers y con Daniel Canónico, que era la estrella del
club y ganamos no solamente la Serie ,
sino que le ganamos dos juegos a Cuba, con una sola derrota en total.
- Esa fue una verdadera fiesta nacional, una
apoteosis.
- La victoria
revolucionó a Venezuela de tal manera que el Presidente de la República , Isaías Medina
Angarita, quien a pesar de ser andino le gustaba mucho el béisbol, suspendió
una sesión de Gabinete. Le dijo a los ministros: “Ustedes casi todos son
andinos, pero yo soy pelotero y esta sesión no va porque voy a oír el juego de
pelota”. Caracas, que tendría unos trescientos mil habitantes para esa época,
se desbordó y por lo menos cien mil se encontraban en La Guaira para recibir a los
muchachos que venían en barco. Los viajes se hicieron ida y vuelta en barco.
Nos fuimos en el vapor “Cuba” y regresamos en la motonave “Cuba”, que nos la
dio el gobierno cubano para que nos trajera porque no había ruta por la guerra.
El béisbol en Venezuela se divide en antes y después de 1941.
- También jugaste fútbol.
- Sí, yo estudié
en La Salle
pero nunca jugué fútbol ahí. Jugué pelota porque era mi pasión. Pero sí jugué
fútbol desde muy niño en un club llamado Unión Sport Club, que fue una
bendición de los señores Benzo y Alfonzo Rivas y Compañía, que eran dueños de la Maizina Americana
y protectores del Unión y le cedieron el estadio de San Agustín del Sur. El fútbol
para mí es muy importante, empecé a jugar cuando tenía diez años de edad y me
retiré a los 79. Es decir, pasé 69 años jugando fútbol, aunque fuese un partido
semanal, y terminé jugando con mis nietos y bisnietos.
- Pero además tienes un récord en el atletismo.
- A mí me
llamaban “el hijo de la tierra” porque yo era muy delgadito, era corredor de
cien metros, velocista, hacía los cien metros en diez y fracción. Fui el primer
hombre en Venezuela y perdóname la inmodestia, que bajó de 11 segundos en la
historia del atletismo venezolano. El récord lo tenía un hombre de la radio,
Marcos Hernández Solís, campeón de los primeros juegos deportivos atléticos en
Venezuela en 1934, y él había hecho 11. La primera vez que yo corro los cien
metros hago 11 segundos y en el periódico La Esfera ,
el veterano periodista Juan Antillano Galavino puso una nota: “Chiquitín
Ettedgui batió el récord nacional de los cien
metros, hizo 11” .
El “viernes negro” y el boxeo
- Háblanos ahora del boxeo.
-
Lamentablemente el boxeo se acabó en Venezuela no para los boxeadores sino para
el público y curiosamente, hemos tenido más campeones mundiales cuando no hay
boxeo. Nuestro campeonato mundial se inicia con el gran “Morocho” Hernández, pero
el boxeo nace en Venezuela con todo su arraigo, con toda su fe y todo su
entusiasmo en los años 20 hacia arriba y se desarrolla mucho en los años 30.
Tuvimos grandes fajadores, encabezados por Simón Chávez, “El Pollo de la Palmita ”, Enrique Chaffardet,
“El Indio de Irapa” y Armando Vega, un gran pegador de la parroquia San Juan. Pero
la rivalidad entre Chaffardet y Chávez conmovía a las masas. Aquí había boxeo
los sábados y domingos todas las semanas. Desde el llamado “viernes negro”, en
1983, prácticamente se acabó el boxeo, es decir los programas de boxeo dentro
de Venezuela, aunque los mismos muchachos lo siguen practicando. Ahora hay peleas,
pero va poca gente, aunque los boxeadores mantienen su calidad. Desde los años
30 se inicia una buena época con peleadores como Chaffardet, Almeida, Oscar
Calles, Ramoncito Arias, Benigno Iglesias y Betulio González. La lista de
campeones mundiales pasa de treinta. Hemos tenido para dar y regalar sobre todo
coraje y buenos entrenadores, que era lo que no tenía el fútbol aunque ahora si
lo tiene. En el béisbol siempre ha habido grandes managers y grandes jugadores.
- Has sido además durante largos años comentarista en
radio, televisión y en los medios impresos. Incluso fundaste y dirigiste
revistas hípicas.
- Sí, es verdad,
también he estado vinculado al hipismo, cuya tradición se remonta a 1896,
cuando el general Crespo inaugura el hipódromo de Sabana Grande, cuando a Sabana
Grande se iba en tren. Luego hubo carreras de caballo en Santa Mónica, en Los
Rosales y Prado de María. Pero donde comienza realmente el hipismo es en Sabana
Grande. Y en aquella época se transportaban con una misma tribuna. Una tribuna
de madera que la transportaron en coche hasta el hipódromo de El Paraíso, allí
la construyeron igualita y ahí estuvo hasta que se acabó este hipódromo en el
año 59, cuando se fundó el Hipódromo La Rinconada.
-¿Qué recuerdas de aquellos tiempos?
-Recuerdo mucho.
Había un caballo que lo llamaban “Pata e’ Palo San Gabriel” porque estiraba y
encogía una pierna, así como el caballo “Click”, que fue famosísimo y la pata
se le quedaba enganchada. Hubo un señor que se llamó Nicolás de Las Casas, que
era futbolista, criador de caballos, hacía de todo y él tenía un caballo
llamado “Vanguardia”, que era un caballo criollo, porque aquí el mestizaje se
hacía con caballos purasangre y yeguas criollas. Los llamaban “media sangre”.
El general Gómez también apoyó bastante al hipismo. De Sabana Grande se pasa al
hipódromo de El Paraíso. Se suspenden las carreras en 1928, cuando la
revolución de los estudiantes y reaparecen en 1932. Me acuerdo de cuatro ganadores
de carreras memorables: “Zumbador”, “Orinoco”, “Aviador” y “Rumba”, esos eran
los caballos de esa época. Después viene en la época de los 30 la evolución del
hipismo y se funda la Escuela
de Jinetes de Venezuela, que para mí es la mejor del mundo. Es una conjunción
del jinete panameño, el peruano y el chileno. Aquí vinieron las mejores fustas
de Chile. Juan Araya, los hermanos Cruz, Moreira, Bustamante, todos ellos muy
bueno y se unieron con los buenos nuestros, como Yumar, Ávila, Chapellín.
Chapellín y Ávila fueron verdaderas estrellas.
- Luego también hay un episodio importante con la
victoria de “Cañonero” en 1971
- Sí, fue la consagración
del hipismo venezolano, cuando “Cañonero” gana las dos primeras coronas del
hipismo norteamericano. Ese hipismo donde se recuerda “Íntegro”, “La Bala Rubia ”, “Edo”, “La Liebre ” y “Repick”, los
mejores caballos de carrera importados de Irlanda. Comienza entonces el fomento
del hipismo venezolano a base de la cría, porque aquí había mucho dinero y
nadie se interesaba en comprar un potro y criarlo, sino que comprabas el
caballo de carrera. Desde “Cañonero” empezó a nutrirse el hipismo venezolano
con los mejores caballos del mundo, que para nosotros son los argentinos porque
el caballo argentino tiene las patas más gruesas. El caballo de carreras pesa
entre 400 y 500 kilos y si las patas son muy delgaditas, son frágiles. El
argentino tiene patas más gruesas y fuertes y se adaptó rápidamente a nuestro medio.
Hoy en día hay una excelente cría de caballos en el país y desde 1975 no se
importa un solo caballo, todos son venezolanos y hasta hace poco no daban abasto
para dos carreras semanales en el Zulia, dos en Valencia, tres en La Rinconada y también en
Guayana y otros hipódromos.
- Pero eso ha cambiado en los últimos años, se han
tomado una serie de medidas que prácticamente han liquidado el hipismo.
- Sí, es verdad.
Pero todo eso pasará, no es posible liquidar la afición ni todos los esfuerzos
que se han hecho durante años para tener un hipismo de gran calidad.
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