EL TEMOR DE JERUSALÉN
Es el 28 de mayo en Jerusalén y dentro de dos
días se recordarán los 50 años de la ejecución de Adolf Eichmann, condenado a
muerte por 15 crímenes contra la humanidad. Dos años antes, en mayo de 1960, el
Mossad lo secuestró en una calle del barrio de San Fernando en Buenos Aires, y
lo transportó a Israel burlando a la policía argentina. El hecho provocó un
gran debate mundial, incluso en el Consejo de Seguridad de la ONU que finalmente, mediante
una tímida resolución, exhortó a Israel a indemnizar a Argentina por violación
de su soberanía.
El escritor Álvaro Abós en el libro
“Eichmann en Argentina” recrea la escena: “La noche del jueves 31 de mayo 1962,
Otto Adolf Eichmann, nacido en Solingen, Alemania, de 56 años, subió al
patíbulo en la prisión de Ramala, a 15 kilómetros de
Jerusalén. Rechazó la capucha negra que quiso colocarle el verdugo y pronunció
sus últimas palabras: “¡Larga vida a Austria, larga vida a Alemania, larga vida
a Argentina, nunca los olvidaré!”. Eran las 11:45 cuando la trampa de la horca
se abrió”. Ahora, a las 10:00 de la mañana varios colegas latinoamericanos comentamos
el hecho a las puertas de la Knesset ,
el parlamento israelí. En unos minutos su vocero Shai Hermesh ofrecerá un
panorama de la situación política y los riesgos que se ciernen de nuevo sobre
el país. Hermesh es parlamentario del partido Kadima, que recientemente ofreció
apoyo al partido Likud para conformar una mayoría legislativa alrededor del primer
ministro Benjamin Netanyahu. Es economista,
empresario agrícola, estuvo al frente de un kibutz y cuenta con varios años de experiencia
política.
Con voz
serena estima que Israel debe alertar el mundo sobre el riesgo para él cada vez
más inminente de un ataque nuclear por parte de Irán. Pero no sólo la amenaza
pesaría sobre los 7.624.600 habitantes del país y las
poblaciones vecinas, ya que está claro que el programa de enriquecimiento de
uranio de Teherán ha logrado un nivel suficiente para accionar un ataque sobre
su nación, por lo que no se explica el empeño en avanzar en un programa que
permitiría abarcar a toda Europa. “¿No es esto una amenaza a la paz mundial?”
comenta.
“Si el presidente Obama y las potencias
europeas no toman en cuenta que no se está ante la posibilidad de un conflicto
limitado a la región sino de una ofensiva nuclear de consecuencias
impredecibles para el mundo, podríamos estar ante una inmensa catástrofe”. No
sólo eso: Los servicios de inteligencia israelíes constatan que desde Irán y
Siria se produce el desplazamiento de una cantidad significativa de cohetes para
el grupo Hesbolá en Líbano, así como un intenso tráfico de misiles de esos
países hacia la Franja
de Gaza, refugio de los rebeldes palestinos. Todo ello configuraría una mayor
conflictividad en los países vecinos.
¿Existe diálogo con Hamas y otros grupos
radicales palestinos?, pregunta Clovis Rossi del Folha de Sao Paulo. Para
Hermesh ocurrieron varias circunstancias después de la muerte de Menájem Beguín
en 1992 quien había firmado el tratado de paz egipcio-israelí en 1978 y que parecía
un avance decisivo para solventar el histórico conflicto. Más recientemente el
primer ministro Ariel Sharon rescató la propuesta para avanzar en el camino que
se consideraba correcto pero justamente en esos días sufrió un accidente
cerebrovascular, que lo mantiene desde el 2006 en estado vegetativo en el Sheba
Medical Center de Tel Aviv. Su sucesor Ehud Ólmert,
mantuvo y avanzó en la iniciativa de
Sharon pero debió abandonar el cargo por acusaciones de supuestos actos de
corrupción que finalmente no fueron ni han sido corroborados. “Todo ello
interrumpió el proceso de paz que ahora pudieran reanudarse con nuestro apoyo al
primer ministro Netanyahu, pero
los voceros palestinos se niegan a conversar”.
En su
análisis Hermesh no subestima la incidencia que en una eventual crisis podrían tener
los resultados de las elecciones en Egipto y el desenlace de la ya prolongada
crisis en Siria. Así como tampoco los efectos de la llamada “Primavera Árabe”
que si bien en un comienzo significó una emergencia de las clases medias y los
jóvenes ante regímenes despóticos, los beneficiarios parecieran ser los factores
del islamismo radical que mantienen un claro apoyo a la causa palestina y que
suelen identificar a Israel con la
diplomacia de los Estados Unidos.
A ello
no escapa la “ola verde” desatada por La Sharia o “Ley sagrada”
desde el Magretb hasta el Medio Oriente la cual estimula la reaparición de
movimientos neonazis en Grecia, Austria y otros países europeos, como un
elemento adicional de tensión. ¿Cuánto afecta la crisis económica de Europa a
Israel?, pregunta Gustavo Sierra de “Clarín” de Buenos Aires. Hermesh aclara:
No nos afecta directamente. Israel tiene 5,2% de crecimiento, 40% es nuestro
nivel de exportaciones, alta tecnología, desarrollo de energía solar y una
inflación del 1,3%. ¿Por qué escapamos a la crisis? Porque existe una estricta
regulación del sistema financiero y la ley 2000 prohíbe a los gobiernos los
déficit fiscales. Desde luego, las exportaciones a los países europeos han sido
afectadas en buena medida por la crisis económica.
Hermesh
repite que pese a los signos adversos, Israel siempre “está preparado para
enfrentar al peor enemigo”, pero que también está dispuesto y hará todos los
sacrificios posibles para agotar las negociaciones y evitar lo que seria una
guerra sobre cuyo alcance parece que todavía no se tuviera comprensión en la
comunidad internacional. “Queremos la paz, no tenemos vecinos ideológicos sino
estados con los cuales queremos colaborar y hemos colaborado siempre en
términos de equidad”. La curiosidad periodística parece satisfecha. Hermesh se
levanta, saluda a los presentes y ante de despedirse me pregunta: ¿Dígame usted
cómo periodista venezolano, Chávez gana de nuevo las elecciones? Primero
tendría que ganarle a la enfermedad, le contesto. Ja – ja Usted no me contestó
la pregunta – todá rabá. “Gracias a
usted, señor Hermesh”.
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