UN CONFLICTO
DE SIGLOS
¿Es posible, dentro de los parámetros actuales, la cristalización del proyecto bolivariano en un cambio sustantivo de la sociedad venezolana? ¿Hasta dónde el país vive ciertamente un clima revolucionario? ¿Cuáles son los signos más reveladores de cara al futuro de Venezuela en el Siglo XXI? Desentrañar estas interrogantes es un paso clave para tratar de despejar un horizonte que se percibe nublado e incierto para el venezolano común. Una pregunta obvia, es si efectivamente el proyecto que encarna Hugo Chávez Frías supone un cambio o una transformación de las estructuras económicas, sociales y políticas -para usar el silogismo del peruano José Carlos Mariátegui- para abrir paso a un proceso de reacomodo y reestructuración del país. Si se le compara con los procesos revolucionarios conocidos –que en definitiva han resultado en mutaciones esencialmente políticas- la revolución bolivariana, democrática y pacifica comporta –