sábado, 18 de junio de 2011

ACUERDO Y DESACUERDO

Analisis
25/05/2003

ACUERDO Y DESACUERDO

Manuel Felipe Sierra

Si la Coordinadora Democrática aprueba la firma del convenio de 19 cláusulas de la Mesa de Negociación paara facilitar el camino del referéndum revocatorio, se habría dado un paso importante en el largo proceso para la búsqueda de una salida democrática y constitucional. Pero sería un error considerar que con ello concluye una gestión exitosa de César Gaviria, el Centro Carter, el PNUD de la ONU y el Grupo de Países Amigos.


Como afirmó e propio secretario genral de la OEA “el documento no pone fin a la crisis”. Si en siete meses el oficialismo no demostró voluntad política para encontrar una solución por qué pensar que ahora asuma el camino de la consiliación y la preservación del Estado de Derecho y las reglas del juego democrático.

El 11 de abril en Nueva York, un vocero de la OEA anunció que se había llegado a un preacuerdo. Horas después, el Gobierno lo desmentía de manera categórica. El proyecto chavista desconoce y vulnera la Constitución y las leyes que su propia  mayoría en la Constitución y las leyes que su propia mayoría en la Constituyente y en la asamblea Nacional han aprobado. Si algún rasgo define al régimen es la aplicación de un doble discurso. Nadie garantiza, en consecuencia, que si se suscribe el acuerdo de la Mesa éste será respetado. Habría que enternder que esta actitud de Chávez se explica como una concesión a la comunidad internacional. El mandatario no podía presntarse a la Cumbre de Río en Perú con las manos vacías en esta materia. Menos aun, después de la votación venezolana en la ONU el mes pasado en la condena contra el fusilamiento y la persecución de miembros de la disidencia cubana, con la cual desafió al resto de los paises del continente.

El cuadro político mundial tiende a recomponerse después del resultado de la invasión a Irak. La guerra colombiana pasa a ocupar una alta prioridad en la lucha contra el terrorismo. Los gobernantes que asistieron a la cita de Lima ofrecieron un apoyo irrestricto a la política de Uribe frente a la guerrilla, el narcotráfico y la industria del secuestro, lo cual ratifica el carácter terrorista de estos grupos irregulares. Al mismo tiempo, el Grupo de los Ocho sumó su aporte a la cruzada contra el terrorismo y ofreció apoyo a la lucha que conduce el lmandatario colombiano. La ONU prometió una presencia mas activa con relación al gobierno de Bogotá en la lucha que libra contra los grupos en armas. En este contexto, Chávez estaba obligado a dar algunas demostraciones políticas formales y retóricas, aunque al final sólo votó con reservas las propuestas de sus homólogos con relación al tema colombiano y al ALCA.

Pero falta saber que ocurrirá en el plano nacional. La cubanización de Venezuela no tiene regreso. El proceso bolivariano acentúa sus perfiles totalitarios y represivos como se demostró en Catia. Por eso seguramente, en el papel de trabajo de los negociadores,  la representación oficialista se negó a incluir tres temas sustantivos: la situación de lols trabajadors de PDVSA, la aprobación de la “Ley Mordaza” y una mayor  precisión sobre la consulta revocatoria. La valoración realista y certera de los verdaderos ángulos que forman la pesadilla que padece el país, no podría dar paso a expresiones demasiado optimistas.



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