Análisis
28/04/2003
CHAVEZ SOSEGADO
Manuel Felipe Sierra
Chávez -lo destaca la prensa- manejó en Aló Presidente el domingo pasado un lenguaje sosegado y hasta "conciliador". Si alguna debilidad arrastra la oposición es no haber entendido todavía el doble discurso presidencial. El mandatario y el vicepresidente Rangel también, suelen invocar el diálogo y los acuerdos cuando los hechos colocan al régimen en situación defensiva. Así ocurrió después de los episodios de abril del 2002.
¿Por qué Chávez baja el tono de sus palabras?. Es obvio, que la reunión con Lula no cubrió las expectativas. El gobernante brasileño -país que conforma el Grupo de Amigos que apuntala la gestión facilitadora de César Gaviria- fue claro en exigirle una salida constitucional, democrática y electoral a la crisis de ingobernabilidad. En otras palabras, se trata de un voto de apoyo a la convocatoria al referéndum revocatorio que está siendo bloqueado desde Miraflores.
El desenlace de la intervención de la alianza norteamericana y británica en Irak, si bien tuvo una condena justa y pertinente de buena parte de la comunidad internacional, demostró la fragilidad interna de los sistemas totalitarios. Fue la respuesta de los irakies -al igual que ocurrió con el desmontaje dramático del mundo comunista- la que decidió la caída de un modelo de gobierno.
El voto de Venezuela junto a Cuba en la ONU -contra el resto de los países latinoamericanos- en respaldo a los fusilamientos de tres disidentes que trataban de abandonar la isla- como la han hecho millones de sus compatriotas- define la vocación antidemocrática del proceso bolivariano. Pero además, la insólita declaración del embajador de Cuba, Germán Sánchez Otero señalando a su homólogo norteamericano Charles Shapiro de "intervenir" en la política nacional, refuerza la convicción sobre la creciente cubanización del proyecto chavista. Estados Unidos ni Cuba tienen por qué dirimir sus diferencias en territorio venezolano. Pero más grave aún, es al alto gobierno al que le correspondería, en todo caso, advertir sobre materias de esta naturaleza. ¿Lo que dijo Sánchez Otero por razones de cautela diplomática no quisieron decirlo Chávez, Rangel o el canciller Chaderton?. ¿Por qué no ha habido una declaración enfática condenando la participación de funcionarios extranjeros en el debate nacional?
Es evidente, que las decisiones del oficialismo en las últimas semanas han fortalecido la percepción internacional de que en Venezuela se construye un tipo de gobierno alejado a de las reglas democráticas y que existe mas que una aproximación política, un claro contubernio entre La Habana y Caracas. Ello conduce, de modo inevitable, al progresivo aislamiento de la nación con el resto de los países del continente y a un deterioro de las relaciones bilaterales con los Estados Unidos.
La moderación de Chávez y su llamado a la creación de un Frente Nacional es sólo un gesto ingenuo ante un cuadro interno que hoy -y la tendencia tendría que reforzarse en los próximos meses- que le resulta claramente desfavorable. Mientras tanto, en el plano interno, el gobierno no sólo cierra la posibilidad de una consulta electoral (legítimamente constitucional), sino que administra una represión selectiva contra sus opositores, como lo revelan las recientes acciones contra varios oficiales de la vigilia militar de la Plaza Altamira. Ese y no otro, es el esquema, en el cual pudiera tener una relativa viabilidad un proyecto como el que se trata de aplicar en el país a contracorriente de la voluntad democrática mayoritaria de los venezolanos.
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