sábado, 18 de junio de 2011

PARTIDOS POR NECESIDAD

PARTIDOS
POR NECESIDAD
13/03/2003
Manuel Felipe Sierra


Ciertamente, los medios de comunicación han asumido una responsabilidad en la convulsa transición política venezolana, que para muchos observadores, está más allá de su espacio natural, como intermediarios entre los hechos y la sociedad. ¿Sustituyen de esta manera a los partidos políticos? ¿Se trata de una situación transitoria o de un fenómeno derivado de la atipicidad del proyecto bolivariano?


Los partidos políticos han sido y serán los instrumentos esenciales de la democracia. No obstante, en Venezuela la institución partidista vivió y aún vive en menor medida, un proceso de agotamiento. Lo cual se explica por una manera de hacer política (el entramado cómplice del esquema bipartidista) más que por debilidad del modelo democrático instaurado en 1958. Ello hizo posible que la propuesta electoral de Hugo Chávez -de abierto corte autoritario- se hiciera viable mediante el voto y de acuerdo a las reglas del juego democrático.

El vacío de los partidos tradicionales, algunos de los cuales hacen esfuerzos por adecuarse a los nuevos tiempos, facilitó durante los años 1999 y 2000 la consolidación del período constituyente, que dió nacimiento a unos poderes públicos discrecionalmente controlados por el Ejecutivo. En este contexto, los medios de comunicación, que por obra de novedosas tecnologías y las exigencias de la globalización han cobrado una extraordinaria preponderancia, se vieron inevitablemente colocados, en el caso venezolano, en una posición "política" que no les pertenece en propiedad.

Al mismo tiempo, está claro que Chávez concibe la libertad de expresión como una facultad más del Estado, al igual que la educación, la salud, la infraestructura o la seguridad pública, cuando es una conquista de la sociedad y unos de los derechos humanos fundamentales en las modernas legislaciones. Para Chávez los medios de comunicación son otra área estratégica - como la Fuerza Armada, la industria petrolera, la administración de justicia- que deben responder no a sus propios requerimientos y funciones, sino a las metas de la "revolución bolivariana".

A partir de esta concepción -diametralmente opuesta a la conducta de los regímenes democráticos- desde el inicio de su mandato se generó una situación de  tensión entre el gobierno y los medios (dueños, ejecutivos y periodistas), que ha pasado por agresiones (especialmente de los grupos paramilitares oficialistas) contra canales de televisión, emisoras, periódicos, reporteros, camarográfos, fotógrafos y la extensión de un clima de intimidación contra columnistas, hasta culminar con el proyecto de Ley de Responsabilidad Social, mejor conocida como Ley "mordaza" y el uso del control de cambio para estrangular a periódicos y revistas por la vía de la asignación discriminatoria de divisas para la compra de papel.

Obviamente, una vez que se recompongan en plenitud las bases del Estado de Derecho y los partidos avancen en su recuperación, los medios de comunicación regresarán a cumplir la función que le es esencial. 

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