TELON DE FONDO
07/04/2003
11-A: UN AÑO DESPUES
Manuel Felipe Sierra
A casi un año, todavía permanecen en el misterio las circunstancias que rodearon los sucesos del 11 de abril que determinaron la salida del poder por cuarenta y ocho horas del presidente Hugo Chávez Frías ¿Golpe de Estado? ¿Auto golpe? ¿Vacio de poder? Lo cierto es, que desde hace doce meses el cuadro político nacional ha sufrido una profunda modificación. Chávez regreso después de un fugaz cautiverio en Fuerte Tiuna, Turiamo y La Orchila con la promesa de reconstruir la bases indispensables para la reconciliación nacional.
Pero se trataba de una simple jugada, de un manejo politiquero de la coyuntura. Después de lo ocurrido entre el 9 y el 14 de abril del 2002 la radicalización política y social habría de alcanzar altos niveles de intensidad. La noche que Chávez, a través de su actual ministro del Interior y Justicia Lucas Rincón, expresara su disposición de abandonar Miraflores, queda para la historia. El hecho no fue gratuito sino la resultante de una activa y robusta protesta popular que se expresaba en las calles desde meses atrás y que habría de asumir las formas de una confrontación que ha puesto en peligro la paz y la democracia venezolana. A partir de aquellos hechos una inmensa mayoría de los venezolanos ha ideado y practicado diversas expresiones de indignación, contra la implantación de un modelo totalitario y neodictatorial. Es verdad, que Chávez regresó a la Presidencia de la Republica, gracias a la incalificable torpeza de un sector político encabezado por el entonces presidente de Fedecámaras Pedro Carmona Estanga que trató de confiscar el paro cívico convocado por la CTV, la organización empresarial, los partidos políticos y los nuevos factores sociales, que posteriormente le dieron forma a la actual Coordinadora Democrática. Pero existe un problema de fondo que gravita dramáticamente doce meses después. La oposición cobró mayor organicidad y logró activar (con un alto componente emocional, ciertamente), a segmentos de la sociedad que se mostraban tradicionalmente apáticos al ejercicio político, como la clase media. Ello explica el convulso proceso de rechazo proyecto chavista que se vive en el país, con manifestaciones concretas y emblemáticas como la convocatoria del referéndum consultivo, el paro cívico nacional de mas de dos meses iniciado el 2 de diciembre y la jornada cívica el firmazo, para viabilizar todos los mecanismos constitucionales previstos para facilitar una solución pacifica a la ingobernabilidad que asfixia al país.
Pero al mismo tiempo, desde hace un año Chávez ha acentuado los inequívocos perfiles totalitarios de su plan “revolucionario”. Ello se ha dado en dos planos: en el orden legal se trata de cerrar el anillo jurídico (con la ley de contenidos, la reforma a la ley orgánica del Tribunal Supremo de Justicia y la ley anti terrorismo) que sirvan de plataforma a un régimen de fuerza, cada vez mas alejado del Estado de Derecho; y en el orden económico mediante la confiscación ya no solo de todos los espacios del sector público sino también del aparato productivo, por obra de un control de cambio discrecional y unitivo. En un año la acumulación de crisis se han tornado en una verdadera e impredecible hecatombe. La economía se ha desplomado, dibujando un horizonte absolutamente oscuro para la mayoría de los venezolanos. Con un agravante: no existen políticas dirigidas a conjurar la catástrofe y los escenarios políticos tienden a complicarse por la generalización de la violencia. ¿Qué hubiera ocurrido si Carmona Estanga no asume su interinato apuntalado en un decreto anti-democrático y brutal? Ello queda para los investigadores de la historia. De lo que no queda ninguna duda, es que bajo el mandato de Chávez el país se ha sumido en un cuadro que, en términos clínicos no tiene otra salida que la sala de cuidados intensivos.
SIN MIEDO
El jueves 3 de abril en el Ateneo de Caracas se desarrolló un acto de, extraordinaria importancia política. Las asociaciones Ciudadanía Activa y Pro Catia presentaron el documental “Sin Miedo” que muestra los sucesos ocurridos en el oeste de la ciudad en la jornada de el firmazo del 2 febrero y la tragedia que vivió ese día el joven Osmar Arturo Durán quien perdió un ojo como resultado de la explosión de un artefacto lanzado por las huestes fanatizadas del chavismo y que padece un cuidadoso estado de salud. El testimonio fílmico organizado por Eduardo Morreo y Carlos Oteyza ofrece un patético testimonio de la Venezuela de estos días. En todo el país y en importantes ciudades del exterior, el video ahorrará demasiadas interpretaciones analíticas. Quien lo vea tendrá de primera mano una visión dura pero absolutamente veraz de la crisis política venezolana
BAGDAD
BAJO EL FUEGO
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