sábado, 18 de junio de 2011

DEL DICHO AL HECHO

Análisis
24/05/2003
DEL DICHO AL HECHO

Manuel Felipe Sierra

Si la Coordinadora Democrática aprueba la firma del convenio de 19 cláusulas de la Mesa de Negociaciones y Acuerdos para facilitar el camino del referéndum revocatorio, se habría dado un paso importante en el largo proceso para la búsqueda de una salida democrática y constitucional. Pero sería un error considerar que con ello concluye una gestión exitosa de César Gaviria, el Centro Carter, el PNUD de la ONU y el Grupo de Países Amigos.

Como lo afirmó el propio secretario general de la Organización de Estados Americanos “el documento no pone fin a la crisis”. Si a lo largo de siete meses el oficialismo no demostró voluntad política para encontrar una solución -cuando la presión nacional se expresó a través del paro cívico y multitudinarias jornadas de movilización popular- por qué pensar que ahora asuma el camino de la conciliación y la preservación el Estado de Derecho y las reglas del juego democrático.

El 11 de abril en Nueva York, un vocero de la OEA anunció que se había llegado a un preacuerdo. Horas después, el gobierno lo desmentía de manera categórica. El proyecto chavista desconoce y vulnera la Constitución y las leyes que su propia mayoría en la Constituyente y en la Asamblea Nacional han conformado y aprobado. Si algún rasgo define al régimen es la aplicación de un doble discurso. Nadie garantiza, en consecuencia, que si se suscribe el acuerdo de la Mesa éste será respetado. Habría que entender que esta actitud de Chávez se explica como una concesión a la comunidad internacional (en especial a los gobiernos latinoamericanos que han venido exigiendo una solución al caso Venezuela). El mandatario no podía presentarse a la Cumbre de Río en Perú con las manos vacías en esta materia. Menos aun, después de la votación venezolana en la ONU el mes pasado en la condena contra el fusilamiento y la persecución de miembros de la disidencia cubana, con la cual desafió al resto de los países del continente.

El cuadro político mundial tiende a recomponerse después del resultado de la invasión estadounidense-británica a Iraq. La guerra colombiana pasa a ocupar una alta prioridad en la lucha internacional contra el terrorismo. Ayer, los gobernantes que asistieron a la cita de Lima ofrecieron un apoyo irrestricto a la política de Uribe frente a la guerrilla, el narcotráfico y la industria del secuestro, lo cual ratifica el carácter terrorista de estos grupos irregulares. Al mismo tiempo, el Grupo de los Ocho (que integran las grandes potencias del mundo) sumó su aporte a la cruzada contra el terrorismo y ofreció apoyo a la lucha que conduce el mandatario colombiano. La ONU prometió una presencia mas activa en relación al gobierno de Bogotá en la lucha que libra contra los grupos en armas. En este contexto, Chávez estaba obligado a dar algunas demostraciones políticas formales y retóricas.

Pero falta saber que ocurrirá en el plano nacional. La cubanización de Venezuela no tiene regreso. Avanza de manera acelerada en los más diversos órdenes de la vida nacional. El proceso bolivariano acentúa sus perfiles totalitarios. Por eso seguramente, en el papel de trabajo de los negociadores, la representación oficialista se negó a incluir tres temas sustantivos: la situación de los trabajadores de PDVSA, la aprobación de la “Ley Mordaza” y una mayor precisión sobre la consulta revocatoria. La valoración realista y certera de los verdaderos ángulos que conforman la pesadilla que padece el país, no podría dar paso a expresiones demasiado optimistas.

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