domingo, 12 de junio de 2011

Discurso libro de Pastor Heydra

Discurso libro Pastor Heydra
10/09/2003
Para el venezolano común, formado y heredero de una cultura democrática de varias décadas, no ha sido fácil comprender, y menos aún admitir, que el país es victima de un terrible, costoso e impredecible accidente histórico. Como el paciente que se resiste a considerar como bueno el diagnóstico de su médico, cuando éste detecta una dolencia terminal, y trata de buscar en otros especialistas una explicación más benévola,  la élite política, afortunadamente hoy en menor medida, es reacia a entender que el proyecto político de Hugo Chávez  procura, y hay que reconocer que  ha avanzado un tramo importante en ello, la implantación de un modelo de inequívocos perfiles autocráticos.


Autocracia, autoritarismo, totalitarismo, neodictadura, son definiciones válidas para el debate académico. Pero en definitiva, se trata de regimenes fundamentalmente antidemocráticos. América Latina ha sido un territorio fértil para que se consoliden en el pasado experiencias totalitarias, para usar de manera genérica el concepto  que de Sociedad y Estado definieron en 1925, Benito Mussolini y el filósofo del fascismo Giovanni Gentile, cuando el mundo se asomaba a una nueva conflagración, cuyo desenlace reprogramó la geopolítica del planeta.

Tarea nada fácil es definir el proceso que vive Venezuela en los últimos cinco años. La llamada revolución bolivariana, es en esencia, un engendro decimonónico que se trata de insertar en las complejas exigencias de la Sociedad del Conocimiento. Pero ha sido barnizado con la retórica propia de todos los procesos populistas que han habitado en este continente. La propuesta chavista asume la escenografía y el estilo de la dictadura  fidelista. Trata de copiar el aliento patriótico de la gesta sandinista. Se apropia impunemente de la simbología del peronismo. Se considera emparentado con la lucha nacionalista de Omar Torrijos. Pero todo ello es un simple pretexto, una treta infantil. Fidel Castro es hoy en día el infaltable déspota insular que ensangrienta las briosas olas del Caribe, pero hay que reconocer que fue el héroe de la epopeya, además con las armas en la mano,  para derrocar a la dictadura de Fulgencio Batista en 1959.

La revolución sandinista, tuvo una dirección colectiva y plural en términos ideológicos, que borró en Centroamérica, con la huida de Somoza, la desgracia de las dictaduras telegrafiadas desde Washington. Perón fue un dictador, pero su obra en materia de seguridad social cobró tal importancia, que después de treinta años de muerto sigue gravitando como una referencia ineludible de la política argentina. Torrijos, con el apoyo de toda la comunidad continental, logró el rescate del canal de Panamá. ¿Qué es entonces el proyecto chavista, más allá de un inaguantable show de la chabacanería y el irrespeto a la nación?. En este libro “Las Promesas de Hugo Chávez”, Pastor Heydra, adentrado desde sus años adolescentes, en la interpretación de los fenómenos históricos, encuentra una definición pertinente, y para ello recurre a la nada despreciable asistencia de Carlos Marx. En Venezuela se ensaya “La dictadura democrática del  lumpen proletariat”. Un régimen con débil representación democrática, soportado en una élite militar envilecida e incondicional al jefe y una porción de la sociedad, desgraciadamente descompuesta e incapaz de impulsar una empresa de recuperación del país ni de asegurar mínimos niveles de prosperidad social y crecimiento económico.

Allí radica la importancia de este  libro. Se trata de una prueba irrefutable, sustentada en la experiencia historia, de cómo la democracia venezolana está siendo pervertida por un régimen que, aprovechando la necesidad de cambio y renovación política que existía, y que ahora  existe con mayor razón, ha desarrollado una criminal  tarea de destrucción de la sociedad. Las instituciones públicas han sido secuestradas mediante un proceso constituyente que se concibió sobre bases excluyentes y regresivas. La Fuerza Armada Nacional ha sido desvirtuada en sus principios y valores fundamentales y es hoy en día una banda  fanatizada al servicio de un caudillo menor. La industria petrolera fue objeto de una brutal masacre gerencial y es ahora entregada a factores internacionales. La impunidad se impuso como comportamiento de las instancias judiciales estimulando la violencia en sus más diversas formas. La economía privada, desde hace más de ocho meses ha sido secuestrada a través de una modalidad perversa de control  de divisas, para privilegiar a falsos empresarios, que no son más que piezas de la monumental corrupción chavista y castigando a los factores productivos reales. La soberanía del país ha sido subastada a la terca vocación intervencionista de Fidel Castro y la penetración de la guerrilla colombiana.

Sobre este telón de fondo, Pastor Heydra se propuso una investigación que no se detiene en los simples datos que proporcionan las hemerotecas, ni en la hilvanación de las fechas, los discursos y los recurrentes disparates del mandatario. “Las promesas de Hugo Chávez”, se apoya en fechas y hechos concretos, pero en esencia es, un lucido análisis de la tragedia venezolana. Logra poner en evidencia que no sólo se trata de una dolorosa falsificación histórica sino que también es una gigantesca estafa constitucional. Salvo las líneas esenciales que le permitieron consolidar el régimen mediante los cambios políticos, éste es el mandato más mentiroso e inconsecuente en la historia venezolana. Nunca gobernante alguno ha formulado mayor número de  promesas y ofertas incumplidas. Cuando se termine de leer este valioso aporte que Heydra hace a los venezolanos, se tendrá una comprensión cabal, pero también trágica, de las circunstancias y vicisitudes que han generado una inevitable radicalización de la nación.

Pastor Heydra, periodista, parlamentario colocado siempre en la primera línea de combate, es autor de investigaciones sustantivas sobre el acontecer político venezolano, como “El Víacrucis del Poder”; “La Izquierda”: una autocrítica perpetua” y “50 años de encuentros y desencuentros del marxismo en Venezuela”. No es un escuálido, que puede ser sometido a la descalificación escatológica tan común en el lenguaje presidencial. Pastor tiene una vida comprometida, con sus ideas, con el sueño de una Venezuela mejor, mucho más de quien trata de ocultar su demencia dictatorial cobijado en un discurso de sedicente contenido revolucionario. Siendo muy joven, vio la mañana cuando sobre la avenida Wenceslao los tanques soviéticos trituraban las rosas de la Primavera de Praga. Vivió el día en que Chile conoció el pánico de la violencia y el genocidio y aquella noche del 11 de septiembre de 1973, cuando el cadáver de Salvador Allende, cómo se lo había prometido a los chilenos, salió de El Palacio de la Moneda con “los pies hacia delante y dentro de una caja de pino”, rumbo hacia el panteón de la dignidad de la  democrática latinoamericana.

Gracias Pastor, por este libro.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario