LA SEMANA EN TRES ACTOS
Manuel Felipe Sierra
EL SUICIDIO
DE CHAVEZ
La designación del capitán de navío Ramón Rodríguez Chacín tenía que provocar la immensa reacción y el generalizado rechazo que produjo en el país. Es simplemente una provocación. Se corresponde con la desición del presidente Chávez de confinar su gobierno al grupo más cercano e incondicional a sus planes personales. Rodríguez Chacín es un militar de inteligencia escogido por el presidente Chávez para coordinar y privilegiar las relaciones con los grupos guerrilleros colombianos.
Al oficial se le encomendó la tarea de aproximarse a los grupos guerrilleros colombianos (que contaron durante la campaña electoral con la abierta simpatía del entonces candidato) para tratar de atenuar la explosiva situación creada en la frontera por los irregulares del vecino país en materia de secuestros y cobro de vacunas.
Y al parecer, logró éxitos en esta materia. Alivió el clima de tensión que se vivió durante meses en la línea fronteriza. Participó en el rescate de los pasajeros del avión de Avior y en la entrega de algunos venezolanos secuestrados. Pero ello implicó dos derivaciones: las relaciones con la guerrilla colombiana fueron más allá de la simple misión diplomática y de inteligencia para convertirse, no sólo en un aliado involuntario de los grupos en armas, sino para terminar siendo un defensor de éstos.
Rodríguez Chacín nunca rindió cuentas al comandante Jesús Urdaneta Hernández, siendo su jefe inmediato, ni a los ministros de Interior y Justicia, Luis Miquilena e Ignacio Arcaya. Recuerdo que en una oportunidad, a raíz de la entrega de la joven tachirense Merly Carrero, hablé con Arcaya, en busca de “inside” para un reportaje en la revista Primicia. La respuesta del funcionario fue categórica: “el único que puede hablar de ello es el comandante Rodríguez Chacín”.
Luego el oficial fue trasladado al ministerio de Relaciones Exteriores para seguir cumpliendo misiones oficiosas. De allí seguramente, se deriva el video presentado por las periodistas Ibéyise Pacheco, Marianella Salazar, Patricia Poleo y Martha Colomina (reconocido por el propio presidente de la República y el general en jefe Lucas Rincón) y que ha provocado un escándalo de incalculables proporciones en los medios colombianos.
¿Cómo se le ocurre al presidente Chávez designar a Rodríguez Chacín como ministro de Relaciones Interiores y Justicia, si con ello no busca colocar un elemento de fricción en las relaciones entre los dos países?. ¿Cómo puede el gobierno colombiano admitir una desición de este tipo sin que no sea interpretada como un acto de inamistad y de agravio? ¿Pueden los sectores institucionales de las FAN –que entregaron las pruebas fílmicas a las periodistas- aceptar la jefatura política de un oficial comprobadamente implicado en los planes de los grupos guerrilleros colombianos catalogados en el plano internacional como objetivos terroristas?. Chávez, esta jugando sencillamente al suicidio. Un suicidio que se explica además por la manera como el mandatario viene burlando lo que es un abierto clima de rechazo internacional a las prácticas propias y cotidianas de los irregulares colombianos. El presidente Bush en su discurso del pasado martes, no aludió en específico a ningún país de América Latina dentro del objetivo que contempla la ofensiva final contra el terrorismo, pero quedó perfectamente clara la desición de Estados Unidos y sus aliados de ir resolviendo –situación por situación- los conflictos en aquellos escenarios que amenazan la paz democrática en el mundo.
Sin embargo, el mandatario norteamericano no dejó la menor duda en relación a la actitud inmediata que emprenderán contra aquellos países que mantienen actitudes dubitativas y timoratas frente a las operaciones de los grupos terroristas en cualquier parte del planeta. Un mensaje nada sutil ha sido respondido por el presidente Chávez, nada más y nada menos con la designación no de un político altamente calificado o un oficial de inobjetable respetabilidad, sino de un personaje que acumula méritos por sus conocimientos de los vericuetos delictivos cercanos a San Vicente del Caguán.
CON LA IGLESIA
HEMOS TOPADO
El Dios de los católicos cree en la paz. El Dios de los evangélicos cree en la paz. Los islámicos se enfrentan en la vida en procura de la trascendencia que se supone es la paz. El hinduismo ha hecho de la paz no sólo el norte de su religión sino una forma de vida. Y no puede ser de otra manera: la religión implica elevación espiritual y esperanza en privilegios desconocidos. El presidente Chávez ha confesado la semana pasada que siendo fundamentalmente un evangélico (de la manera como ello se entiende en las llamadas religiones protestantes) cree en el diálogo y la concertación. Pocos mandatarios en el mundo –a lo mejor una de esas rarezas humanas que han gobernado en Africa- puede acumular mayor suma de confusión y folklorismo mental. No obstante, como dice la biblia, “por sus obras los conocereis”. El mandatario ha entablado una pelea, en este caso, con la iglesia católica, llegando al extremo de pedir al cardenal Velasco que asuma con autenticidad las atribuciones que le fueron conferidas por el Vaticano por mandato de Dios. Menudo atrevimiento. El hecho es que en su estrategia de dividir el país o sería mejor decir, de aislarse del país, trata de establecer factores de división en la Iglesia católica como ha sucedido en los sectores sindicales, empresariales, y en los partidos MVR y MAS; sin mayores resultados para su proyecto político. En el caso de la Iglesia católica le resultará mucho más difícil, porque no se trata solo de confrontar la alta jerarquía eclesiástica, sino la fe de la población absolutamente mayoritaria de Venezuela.
LA HORA DE
LOS PERIODISTAS
El atentado contra Así es la Noticia el pasado jueves, el intento de juicio contra Ibéyise Pacheco, las amenazas que penden sobre Globovisión y RCTV, el “alicate” contra la libertad de expresión que significa la ley de contenido, son los últimos hechos de una larga cadena de abusos y tropelías contra editores y periodistas. El gobierno parece decidido a enfrentar el espacio que ha dado paso a una creciente y plural protesta social. Ya se trata de un problema del que se ocupan las instancias internacionales. En esta pelea ni editores, ni periodistas estamos solos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario