sábado, 4 de junio de 2011

LA NAVE DE AVIOR

Manuel Felipe Sierra

LA NAVE
DE AVIOR

En la medida que el conflicto armado de Colombia presenta la sintomatología de una guerra de largo alcance que implica, indefectiblemente a otros países y a los organismos internacionales, Venezuela vive el drama de la vecindad con una nación envuelta en una pavorosa violencia. El dato más reciente que revela nuestra fragilidad ante la guerra civil colombiana es el secuestro de una nave de la línea aérea Avior en la ruta entre Barinas y Guasdualito y de cuya suerte se tuvo noticias diez días después mediante un comunicado leído por Jorge Suárez Briceño, el conocido “Mono Jojoy”, comandante del bloque nororiental de la FARC. El jefe guerrillero asegura que la nave no fue plagiada por ellos sino que fue encontrada en una pista clandestina del Arauca. Cuesta creer que un grupo de secuestradores haya planificado y ejecutado la captura de un avión para dejarlo a la suerte de Dios. ¿Qué se buscaba con el secuestro sino obedecía
 a una acción política o a la solicitud de recompensa económica?. Más inverosímil es la versión según la cual la operación fue dirigida por “opositores” al gobierno del presidente Chávez. ¿Qué organización opositora existe en el país con capacidad para secuestrar un avión? ¿Se tiene conocimiento siquiera por la vía de la propaganda que exista un grupo tan eficazmente organizado que se opone al gobierno? ¿Si se trataba de un grupo armado opositor porqué no dió a conocer ninguna proclama o declaración contra el gobierno? Seguramente las investigaciones conducirán a establecer que se trató de una disidencia de la propia guerrilla. Tal como ocurrió hace unos meses con el asesinato de tres misioneros norteamericanos que provenían de territorio nacional. Es decir, ya no sólo las actividades de la FARC y el ELN de las fronteras amenazan al país y a los venezolanos sino también los desprendimientos, las disidencias y los grupos rebeldes en el seno de ellas. Con la dinámica que adquiere la guerra en Colombia cada vez más le resultará difícil a sus vecinos mantener el concepto diplomático de la neutralidad.

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