sábado, 4 de junio de 2011

LA PENA DE GRUBER

Manuel Felipe Sierra

LA PENA
DE GRUBER

Dentro de la turbulencia que supone el proceso constituyente y el carácter originario de la Asamblea Nacional, es natural que afloren las más disímiles propuestas, algunas sensatas y pertinentes; y otras descabelladas o simplemente delirantes. Desde hace unas semanas el gobernador del Distrito Federal, contralmirante Hernán Gruber Odremán, viene planteando la consagración de la pena de muerte para delitos extremos en el nuevo texto constitucional. En un principio pareció una idea lanzada al voleo. Pero no es así. En reiteradas declaraciones Gruber trata de darle consistencia argumental a su planteamiento. Para muchos venezolanos seguramente la pena de muerte puede funcionar como una respuesta a los crecientes niveles delictivos que se registran en el país. Pero que esa idea pueda ser tomada en serio por la máxima autoridad de la capital de la República es sumamente grave. Y tratándose de Gruber, uno de los jefes de las rebeliones del 92 más ponderado y equilibrado, el asombro es mayor. Gruber, de comprobada formación cristiana y con inclinaciones por la poesía, con toda seguridad reacciona de este modo ante la impotencia por el auge delictivo. El gobernador vive el desencanto del poder. Desde la oposición, y si se trata de una oposición que veía todo en blanco y negro como la que fue construyendo durante años la victoria de Chávez, era fácil hacer juicios tajantes sobre la ineficiencia de los gobernantes. Desde " las arenas de la lucha" como decía Caldera en sus tiempos de mozo, es fácil diseñar soluciones mágicas y dar rienda suelta a la imaginación. Pero una vez en el poder, la realidad establece límites y fronteras. Se comprueba que no siempre la solución de los problemas depende de los gobernantes sino que muchos de ellos, como la violencia delictiva, tienen orígenes y explicaciones más allá de las mejores intenciones. En el tema de la pena de muerte ha terciado el presidente Chávez con una frase cristiana: "solamente Dios nos da o nos quita la vida". Amén.


PEÑA,
EL SENSATO

Alfredo Peña, en una entrevista con la revista “Primicia”, se atrevió a desafiar al jacobinismo agresivo de la mayoría de la Asamblea Constituyente. Sin pelos en la lengua, el constituyente dijo cosas como éstas: “El gobierno no debe negociar con la guerrilla colombiana”. ”Los sobrevuelos en territorio venezolano para combatir el narcotráfico en Colombia son necesarios”. “No hay ninguna campaña orquestada contra Venezuela”. “La OCI tiene que desaparecer”. “Existe sectarismo en el Polo Patriótico. Peña fue llamado por Chávez para que lo acompañara como ministro de la Secretaría. Durante cuatro meses fue el funcionario más cercano al Presidente de la República. Muchos analistas atribuyeron a la influencia de Peña anuncios y posturas radicales y virulentas de Chávez en aquéllos días. ¿Qué ha pasado para que ahora  asuma  un  papel   moderado  y contemporizador? ¿ Cuál es el plan político de Peña? Era previsible que Peña marcara diferencia frente a la mayoría de los representantes a la ANC, con una actitud obediente frente a Chávez. Era previsible que Peña, quien puede reivindicar una votación propia y no “coleada” en los afortunados kinos chavistas, definiera en la ANC una posición independiente. Era previsible además, que frente a la radicalización infantil de la mayoría constituyente, Peña aprovechara el espacio que se abre para un discurso transformador pero sensato, radical pero sintonizado con las expectativas de la mayoría del país. Y eso es lo que esta haciendo. No sólo es la entrevista con "Primicia", sino su intervención  en el debate sobre la campaña internacional contra Chávez o su declaración categórica en defensa del capitalismo. Así como Pablo Medina busca erigirse en líder del chavismo más intransigente y radical, Peña apuesta a capturar el liderazgo del chavismo tolerante y democrático. Es posible que en el ámbito del chavismo la prédica de Medina resulte más atractiva. Pero en el país los planteamientos de Peña tienen mayor acogida. Ese es el juego.

LOS JUECES CORRUPTOS

La Comisión de Emergencia Judicial de la ANC anunció la destitución de los primeros ocho jueces investigados por presunta corrupción. En las próximas horas se anunciarán otros nombres de funcionarios que habrían incurrido en graves irregularidades en la administración de justicia. Ciertamente, es el primer resultado concreto después de más de un mes de debates en el escenario constituyente y se refiere al área más impugnada y deslegitimada de los poderes públicos.  La limpieza de jueces corruptos es necesaria por cuanto la perversión moral en importantes niveles del Poder Judicial contamina otras esferas de la vida pública. No obstante, hay que alertar sobre el famoso "libro azul" que contiene más de tres mil expedientes sobre irregularidades e indicios de corrupción en los tribunales de todo el país. En ese libro se juntan denuncias fundamentadas y serias con las denuncias negociadas entre jueces y litigantes para provocar la inhibición de los primeros en determinados juicios. Esta práctica de los "jueces sacacorchos" como se les llama en la jerga tribunalicia, se ha hecho común. Y si bien supone una "viveza" criolla no debería considerarse como causal de destitución. De aplicarse ese criterio la estructura judicial sería virtualmente desmantelada sin comprobarse en verdad delitos graves. El anuncio de la Comisión de Emergencia Judicial que preside el constituyente Manuel Quijada tiene suma importancia en la lucha contra la corrupción judicial. Los jueces comprobadamente corruptos deben ser destituidos y enjuiciados sin contemplación. Pero ese es sólo el aspecto del problema con mayor efecto en la opinión pública. Lo sustantivo del asunto es que se cree un sistema de selección y escogencia de los jueces que garantice la mayor transparencia y equidad. Sólo por esa vía se podrá combatir eficazmente la corrupción y el Poder Judicial rescatará su principal atributo: la credibilidad.

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