domingo, 12 de junio de 2011

LA RECETA CASTRISTA

Análisis

LA RECETA
CASTRISTA

Manuel Felipe Sierra

Luce cuando menos ingenua la propuesta de algunos sectores de la oposición que ofrecen alternativas al socialismo del siglo XXI. Lo que Chávez denomina de esa manera no es socialismo en estricto sentido, sino una versión adaptada a los tiempos de un militarismo castrista que ya viene en marcha acelerada. La ley de Defensa Popular aprobada el fin de semana que declara “de utilidad pública e interés social todos los bienes necesarios para desarrollar las actividades de producción, fabricación, importación, acopio y distribución de productos  sometidos a control de precios”, no es otra cosa que la estatización de la cadena productiva de los artículos básicos.


En la misma línea se inscribe la estatización que no nacionalización de la CANTV y la industria eléctrica nacional. Si bien es cierto que el control de los espacios estratégicos por el Estado fue una tesis defendida y adoptada por gobiernos anteriores hasta que la realidad impuso como necesidad las privatizaciones, en aquellos momentos ello se entendía desde una visión democrática. En el esquema chavista se trata solamente de un paso más para capturar todas las áreas de la sociedad a partir de un modelo totalitario.

Los últimos anuncios del mandatario que seguramente se multiplicaran diariamente en su programa Alo Presidente, no pueden verse de manera aislada. Ellos se complementan con la aprobación de leyes  y decretos en los últimos meses orientados en la dirección de blindar legalmente a un sistema que asfixia la propiedad privada y liquida lentamente las libertades públicas.

Suponer que el proyecto chavista deba copiar con fidelidad de taquígrafo la implantación de la dictadura castrista sería un error. Los procesos políticos y sociales se dan en correspondencia con los ciclos históricos. El espectáculo de los fusilamientos masivos luego de la entronización de Castro en Cuba ya no parece posible. Pero en el caso venezolano se aplica, a través del ministerio público convertido en una suerte de policía política, la técnica de “los imputados” en la mejor imitación de los tribunales nazis. El cierre violento de los medios de comunicación supondría una airada e inevitable reacción de los  organismo internacionales y las ongs que defienden los derechos humanos. Se sabe que hoy en día la libertad de expresión es considerada como uno de los principales derechos de las sociedades. Sin embargo ya tiene fecha fija la salida al aire de RCTV y probablemente de otros canales y emisoras.

Pensar que la propiedad privada será abolida mediante un artículo de la Constitución carece de sentido. La iniciativa individual  y el aparato productivo (como está ocurriendo ahora) serán colocados en una situación tal de indefensión que no tendrán oxígeno para su sobrevivencia.  Como lo señala en una acertada frase Elizabeth Burgos “Chávez tras haber practicado el acceso al poder mediante el conocimiento de la técnica trotskista para el asalto decisivo, ahora le toca defender el poder sobre el Estado, a la manera de Stalin contra Trotsky”.

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