CUENTA REGRESIVA
LAS AMENAZAS
Manuel Felipe Sierra
Chávez proyecta estatizar los frigoríficos, supermercados y abastos. Sería la forma de combatir la escasez de los productos de consumo básico. Es decir, el resultado de las erróneas políticas económicas que han disparado la inflación y provocado un grave desabastecimiento, tendrían un único culpable: los empresarios.
Se omite que existe un incremento en los costos en la cadena de producción que se refleja en el precio final de la carne, el pollo, los huevos y otros derivados. Se ignora que la actual situación del mercado de alimentos (y en general en artículos de toda índole) es la consecuencia del premeditado debilitamiento del aparato productivo, de la falta de inversión por la inseguridad jurídica y de la obsesión importadora estimulada por los generosos ingresos petroleros.
La amenaza se corresponde con un estilo de gobierno que niega el diálogo y la negociación (ambos indispensables en el manejo de la economía) y exalta en cambio la altisonancia y la agresión retórica. Todo parece indicar que durante los próximos dieciocho meses Chávez utilizará los poderes de la Ley Habilitante para propinar algunos “tubazos mediáticos” desde su programa ahora diario Alo Presidente y profundizar la incertidumbre y la confusión nacional, factores que curiosamente le resultarían útiles en la tarea de consolidar el modelo totalitario.
En paralelo, Al Qaeda anuncia a través de sus canales informativos que atacará las instalaciones petroleras de Venezuela y de los países que suministran energía a los Estados Unido. De nada ha valido entonces la actitud condescendiente de la diplomacia chavista con los movimientos terroristas árabes, la estrecha relación con Irán y Siria ni la estrategia de convertir a Bush en el centro de la promoción del socialismo del siglo XXI, para neutralizar la furia irracional del fundamentalismo islámico.
¿Cuál de las dos amenazas logrará concretarse?. En el caso de Chávez la ruta hacia la estatización podría dar cuenta de los expendios de alimentos conjuntamente con otras iniciativas ya anunciadas de confiscación. El ataque a las instalaciones petroleras parece mas cercano a la propaganda terrorista. Por lo pronto el ministro Carreño declara que “ el Estado tiene sus órganos de inteligencia listos”. Que así sea.
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