sábado, 11 de junio de 2011

¿SE TRANQUILIZAN LOS CUARTELES?

LA SEMANA EN TRES ACTOS

 Manuel Felipe Sierra

¿SE TRANQUILIZAN
LOS CUARTELES?

La designación del general retirado Luis Prieto Silva como nuevo ministro de la Defensa causó sorpresa.  Se esperaba que el presidente Chávez escogiese de nuevo a un oficial activo para comandar la institución castrense, luego de los ascensos en los altos niveles de la FAN y la designación de los nuevos jefes de los diversos componentes. 


El nombramiento de Prieto Silva, seguramente tiene que ver con la conveniencia de ubicar en la alta posición a un oficial que viene de ejercer funciones administrativas como presidente del INCE y que tiene una vasta experiencia docente, pero que, pese a su amistad con el mandatario, de alguna manera ha estado al margen de los hechos que en los últimos meses han gravitado negativamente en la unidad de la institución.

Chávez supo sortear con habilidad el tema siempre espinoso de los ascensos.  Se esperaba que este episodio pudiera agudizar la tensión que se vive en los cuarteles y que desembocó en la crisis del 11 de abril.  No obstante, logró conciliar criterios, mediante la negociación directa con los factores en pugna por el control de la jerarquía militar.  Dos hechos son relevantes en este sentido: el pase a retiro del general en jefe Lucas Rincón, quien se suponía gozaría de la gracia presidencial que le permitiera mantenerse activo al menos por un año más; y el papel protagónico que jugó durante el proceso de selección de los ascendidos el general Raúl Baduel, quien ahora consolida posiciones en las principales guarniciones del país.

¿Significan estos hechos que ha bajado la temperatura y el malestar en el estamento militar?.  ¿Podrá Chávez mantener la calma de manera indefinida en la vía de recomponer la unidad de la Fuerza Armada Nacional?.  Sin duda que el mandatario cobró un segundo aire con el manejo del tema de los ascensos y fortaleció su influencia en las filas castrenses.  No obstante, las razones de fondo que condujeron a las fractura de la FAN no han desaparecido, sino que, por el contrario se han visto agravadas con el estimulo de la confrontación política y los signos cada vez más inquietantes de la situación económica.  Sigue planteada también la necesidad de que la institución armada vuelva a recobrar su condición de garante de la seguridad nacional y se despoje del papel que le ha asignado el proceso bolivariano como un actor más el juego partidista. 

Hacerlo no es tarea fácil, porque entre otras cosas, ello implicaría el desmontaje de uno de los elementos estratégicos del proyecto chavista de convertir a la FAN en un soporte decisivo de la llamada “revolución democrática y pacífica”.  Más bien la configuración del nuevo alto mando militar y el terreno que parece haber ganado Chávez, fortalecería el esquema militarista del mandatario, lo cual significa que persistiría el actual clima de exacerbación política que contamina los niveles militares.

Sobre la unidad de la FAN inciden también otros problemas, como la necesidad recuperar el potencial bélico que se ha visto disminuido en los últimos años y que coloca a la Fuerza Armada Nacional es situación de desventaja frente al sostenido fortalecimiento de las fuerzas militares colombianas repotenciadas por el llamado “Plan Colombia”, que inevitablemente tendrá, como ya tiene, efectos directos en Venezuela con la presencia recurrente en nuestro territorio de los grupos guerrilleros y las operaciones de las fuerzas paramilitares.  


NUEVA GRIETA
EN EL MVR

El diputado Luigi D’Angelo, al acogerse a la libertad de conciencia establecido en el Artículo 201 de La Constitución para no seguir las líneas del MVR puso en la calle lo que era un persistente rumor; los cada vez mayores desencuentros internos en el partido de gobierno. La actitud del parlamentario es compartida por un grupo importante de la bancada oficialista, lo cual podría modificar la correlación de fuerzas en el seno de la Asamblea Nacional. 

La radicalización del gobierno y el tratamiento privilegiado que se le ha dado a los círculos bolivarianos y a los llamados “sectores talibánicos”, después de los sucesos de abril, genera de manera inevitable un distanciamiento de los sectores moderados del emeverrismo.  La disidencia  del grupo Solidaridad que encabezan Alejandro Armas y Ernesto Alvarenga, necesariamente debía, como en efecto ha ocurrido, producir un impacto en otros representantes que han sido relegados por una jefatura parlamentaria comprometida con la línea dura de Cilia Flores y Pedro Carreño.  La posibilidad de que la Asamblea Nacional apruebe una eventual solicitud del Tribunal Supremo de Justicia para el enjuiciamiento del presidente Chávez como consecuencia de las querellas intentadas en su contra por diversos delitos, se abre paso con la decisión de D’Angelo y los pronunciamientos que en el mismo sentido pueden darse en los próximos días.


CRÍMENES
DE LESA HUMANIDAD

Entre las numerosas querellas intentadas contra el Presidente de la República ante el TSJ, cobra fuerza la presentada por los familiares de las victimas del 11 de abril por violación a los derechos humanos, con la imputación de crímenes de lesa humanidad.  La acción fue reforzada la semana pasada por una demanda del Movimiento Al Socialismo y según los especialistas supondría un juicio mucho más expedito de acuerdo a los establecido en La Constitución Bolivariana y la tendencia creciente a nivel internacional de castigar las violaciones a los derechos humanos.  

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