YA ES MUY TARDE
Manuel Felipe Sierra
YA ES
MUY TARDE
Lewis Pérez renunció a la secretaría general de Acción Democrática. Más vale tarde que nunca, dice el refrán. La renuncia de Pérez (como hace unos días el abandono de la dirigencia de COPEI de sus cargos) es una señal positiva para los cambios que requieren los partidos tradicionales. En el caso de Pérez, sin embargo, se advierte la típica jugada politiquera. Pérez renuncia y es sustituido por Timoteo Zambrano, un dirigente comprometido con su tendencia. Si existiese una verdadera voluntad de abrir paso a las transformaciones en Acción Democrática, toda la dirigencia ha debido pasar a la reserva. En AD como en COPEI, como producto de una arraigada cultura política de cuarenta años, todavía no existe comprensión exacta del momento histórico. Se cree que con maquillajes, con simples retoques estas organizaciones pueden recobrar su presencia protagónica en la política venezolana. No entienden que el país vive una transición histórica profunda que supondrá una recomposición no solo de los poderes públicos sino sobre todo de los actores y los agentes políticos. Acción Democrática y COPEI no desaparecerán en el corto plazo, porque los partidos no mueren de infarto sino de lentas y difíciles agonías. Pero ambos partidos tomaron el plano inclinado de la historia. Ya nunca serán lo mismo. Su espacio social será copado irremediablemente por nuevos sectores y plataformas que podrían estar influidos por las corrientes socialdemócrata y democratacristiana, lo cual es otra cosa. Por eso lo ocurrido en Acción Democrática y antes en COPEI con la renuncia de sus principales líderes, es irrelevante. La reconstrucción de los dos partidos, en el caso hipotético de que pudiere darse, no podría ser conducida por las dirigencias que fracasaron. Sería en todo caso, una tarea de sus bases, de sus activos humanos si tienen la capacidad y la intuición para sintonizar con las nuevas corrientes que están redefiniendo la sociedad venezolana
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