sábado, 10 de septiembre de 2011

EL DERRUMBE (I)

AL COMPAS DE LOS DIAS

EL DERRUMBE (I)
15/08/2010
MANUEL FELIPE SIERRA


El proyecto chavista está llegando a una encrucijada: se produce un “golpe de timón” en su política económica o profundiza sus objetivos estratégicos a un enorme costo político para la sobrevivencia del modelo. Más temprano que tarde a Chávez se le han conjugado varias crisis. En el plano económico, el uso irresponsable y alegre del ingreso petrolero y el empeño en asfixiar el aparato productivo han conducido a un callejón sin salida. En las economías de mercado existen terapias comprobadas para afrontar coyunturas adversas: planes de ajuste, programas de emergencia, pactos sociales, mecanismos de cooperación internacional, etc; ya que esas caídas suelen ser expresión de la propia dinámica económica. Hace dos años muchos creyeron que la debacle financiera mundial habría de prolongarse por mucho tiempo, y que suponía una catástrofe superior a la “gran depresión” del año 29. Ahora se comprueba que el pronóstico no era acertado.


Pero cuando se trata, como en el caso de Venezuela, de imponer tardíamente la experiencia del “comunismo cubano” la cosa es distinta. Más que a las contingencias propias de la economía, los tropiezos y las crisis son resultados previsibles de un determinado proyecto y de decisiones deliberadas.  Los niveles imparables de inflación; la caída de la producción agrícola e industrial; la desinversión nacional y extranjera; la desconfianza generalizada en los negocios y la fuga de capitales son consecuencias perfectamente comprensibles y coherentes con el diseño económico en práctica. ¿Acaso no fue esa justamente la experiencia de las economías del “socialismo real”? ¿Por qué razón Raúl Castro clama ahora por aperturas y cambios ante la ruina económica de Cuba?

En este escenario sólo cabe el viraje o la radicalización. Lo primero no luce factible. ¿Es concebible un “frenazo” al aluvión de expropiaciones, estatizaciones y la aprobación de leyes que restringen o liquidan la propiedad privada? ¿Es posible el retorno de PDVSA a una empresa con fines mercantiles y que renuncie a la onerosa condición de “fondo social”? ¿Se concibe a Chávez llamando a los inversionistas nacionales y extranjeros, a la cooperación de las empresas capitalistas o de los organismos multilaterales?  Si ello no se hace en el corto plazo, no existe otro camino que la radicalización. Lo veremos el viernes.

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