sábado, 10 de septiembre de 2011

“TSUNAMI VERDE” (II)

AL COMPAS DE LOS DIAS

“TSUNAMI VERDE” (II)
6/05/2010
MANUEL FELIPE SIERRA

Cada día el “tema Chávez” cobra mayor fuerza en la lucha presidencial colombiana. Mockus, para eludir un asunto que le resulta dañino en términos de opinión, asegura que no permitirá que se repita en su país el caso venezolano. El mandatario, en una frase que ayuda al candidato verde, asegura que “pasará la página” del conflicto. Santos anuncia que acentuará su condición de heredero político de Uribe. En todo caso, pareciera que el interés de Chávez en la política colombiana es un asunto de los gobernantes de ese país; y no es así. Colombia es una meta fundamental en los objetivos del socialismo del siglo XXI; y gane quien gane las elecciones Chávez no bajará la guardia e incrementará seguramente sus relaciones con las FARC.


Lo que ya prendió en Bolivia, Ecuador y está latente en Perú, resultaría incompleto si no contamina el poder en Colombia. En esto no ha habido cambios. No fueron distintas las relaciones con Pastrana ni Uribe ni lo serán con Santos o Mockus. Chávez reforzó sus vínculos con las FARC durante el diálogo de paz propuesto por Pastrana y no dejó de marcar distancia con el gobierno de éste. Fue una época en la cual las fuerzas militares reforzaron su capacidad bélica y dieron paso al Plan Colombia; y en que las FARC recobraron aliento como actores políticos ante el mundo.

La “seguridad democrática” de Uribe, endureció la lucha antisubversiva y alcanzó victorias consecutivas que dieron la impresión de una definitiva derrota de la subversión. La muerte de Tirofijo, víctima de un cáncer, estimuló la percepción de una inevitable aniquilación de la narcoguerrilla. Chávez asumió entonces una actitud mucho más frontal contra Uribe y la respuesta de éste en el mismo tenor estableció un duelo que favoreció el interés doméstico de ambos. Gane Santos o Mockus se aplicará la doctrina Uribe porque es ya una política de Estado. La victoria de Santos reforzaría la ofensiva militar; y la de Mockus abriría el juego político y podría replantear el ritmo de las operaciones bélicas. Chávez estaría en condiciones de responder en cada caso sin que ello implique renunciar a sus objetivos estratégicos.  Hoy parece existir un sentimiento mayoritario favorable a una pausa en la confrontación, que explicaría una victoria de Mockus. Pero la guerra no ha terminado. Chávez lo sabe, y Santos y Mockus también.  

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