Análisis
23/12/2002
LAS CLAVES
DEL PARO CIVICO
Manuel Felipe Sierra
Después de tres semanas el paro cívico continúa. Es la jornada de esta naturaleza más larga en la historia del país. La paralización -en una proporción decisiva- de la industria petrolera emblematiza la protesta. A diferencia de las huelgas anteriores del sector de los años 1936 y 1950, que procuraban objetivos generales como la modernización de la legislación de los hidrocarburos y que suponían una expresión política contra las empresas transnacionales, en este caso el apoyo de PDVSA (en sus niveles ejecutivos y de los sindicatos de trabajadores en todo el país) a la convocatoria a la desobediencia civil, obedece al propósito de preservar el respeto a la meritocracia y evitar la partidización de la empresa lo cual supone la desnaturalización de su caracter comercial y el desconocimiento de sus niveles de excelencia gerencial y alta competitividad. El otro factor importante en la acción de los últimos días, ha sido la presencia en la calle junto a la CTV, Fedecámaras y los partidos políticos, de la sociedad civil. Este hecho revela cómo la emergencia de nuevos factores sociales -la clase media a través de los jóvenes y las mujeres- incorporan un elemento de incalculable importancia en la reprogramación del mapa político en términos del futuro.
El comercio, lógicamente, tuvo una participación significativa en los primeros días y en algunas áreas se ha flexibilizado -y debería hacerlo- ante la posibilidad de que los efectos del paro se tornen impopulares y reviertan contra la estrategia de la oposición. La industria mantiene su producción ya de por sí castigada por una severa recesión, pero la paralización del trasnporte ha implicado desabastecimiento en diversos rubros. Es evidente que si el paro funcionó (pese al asombroso autistimo de los voceros oficiales) durante el mes de diciembre, no habría razones para suponer que no pueda prolongarse en el mes de enero que estacionalmente es débil para la actividad comercial e industrial. Una lectura podría concluir que el objetivo que algunos sectores de la Coordinadora Democrática se plantearon de pedir la renuncia de Chávez no ha tenido éxito, y que, por el contrario, el mandatario ha desmostrado mayor solidez de la que se suponía. Pero en lo sustantivo el paro ha demostrado dos cosas: que existe no sólo en el país sino tambien a nivel de la comunidad internacional una matriz de opinión, según la cual, es indispensable una consulta electoral perentoria. Los preparativos para el referendum consultivo convocado para el 2 de febrero por el Consejo Nacional Electoral se han fortalecido con una masiva inscripción de nuevos votantes y se convierte en una meta inexcusable para los sectores que dirigen la acción; y en segundo término, es evidente que Chávez, (si trata de impedir o desconocer los resultados de la elección de febrero con mucha más razón) tiene un espacio muy restringido para gobernar; y que la profundización de los enfrentamientos de estas semanas no auguran condiciones para la recomposición de los factores claves de la sociedad venezolana a corto plazo.
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