Al Compás De Los Días
Dignidad Hondureña
3/12/2009
Manuel Felipe Sierra
La derrota de la OEA en Honduras es total. Se esperaba que el Congreso Nacional en su sesión del 2 de diciembre acordara la reposición simbólica de Zelaya hasta la transmisión del mando a Porfirio Lobo. Era lo previsto, si bien no escrito, en los últimos acuerdos entre los partidarios de Micheletti y el mandatario huésped de la embajada brasileña en Tegucigalpa. El tema estaba implícito además en el compromiso de San José motorizado por Oscar Arias. Con este voto no pasaba nada extraordinario. Sólo se confirmaba la justeza de la política de los poderes y la mayoría del pueblo hondureño, y se salvaba un escollo molesto para el pleno reconocimiento de la legitimidad
del nuevo gobernante.Pero le confería a Lobo de inmediato el piso político y el apoyo internacional requeridos para iniciar una gestión que demandará amplitud y espíritu de reconciliación. Si bien es cierto, que con la consulta del domingo la crisis generada con la destitución de Zelaya queda solventada institucionalmente, de ninguna manera se cancela un clima de tensión política que seguramente bajará de intensidad, pero no que desaparecerá totalmente.
Por supuesto, los hechos irán desvaneciendo los resquemores y las reservas que hoy existen en el hemisferio. A la larga, el gobierno de Lobo ganará la aceptación y el respeto de la comunidad internacional. La firme decisión de las élites hondureñas (no solamente de los dos grandes partidos sino de los grupos terratenientes y la iglesia) obligaba a castigar ejemplarmente la traición y la grotesca voltereta de Zelaya y su empeño de perpetuarse en el poder, en una nación castigada por largos y crueles abusos dictatoriales.
Micheletti y los factores que apoyaron el gobierno provisional durante cinco meses, estaban comprometidos igualmente a ofrecer una lección de dignidad ante la OEA y otros organismos internacionales. ¿En razón de què se entierra la Carta Democrática Interamericana de Lima y se guarda silencio ante la desnaturalización de desempeño de gobiernos que tienen dudosos orígenes marcados por el ventajismo y el fraude? ¿No era hora de ponerle freno a las andanzas del señor Inzulza a la caza de los votos de personajes como Chávez, Ortega, Morales o Correa, para quienes la OEA es un simple paraguas para ocultar sus planes de convertir en polvo la democracia?
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