jueves, 8 de septiembre de 2011

PRONÓSTICO RESERVADO

SEMANA EN TRES ACTOS

PRONÓSTICO RESERVADO
20/11/2009
MANUEL FELIPE SIERRA

Los últimos informes sobre el comportamiento de la economía son demoledores.  El tercer trimestre refleja una caída de 4,6 por ciento del PIB. Los números de PDVSA, como si fuera poco indica que los ingresos de la empresa cayeron 52 por ciento, sus ganancias se redujeron 77 por ciento y su aporte a los programas sociales disminuyó 50 por ciento. Más que descensos estadísticos son caídas aparatosas. El registro de los demás sectores económicos revela una tendencia similar.



Hasta ahora los efectos de la crisis mundial no se habían sentido de modo significativo. El precio del petróleo ha cobrado una tendencia sostenida cercana a los 80 dólares por barril. Ante de los que se había previsto se dan síntomas de mejoría en las principales economías del mundo. Pero tal como se había advertido los pronósticos negativos se basaban en el rumbo tomado por las políticas económicas nacionales. La crisis económica no desencadenó una crisis nacional, sino que por momentos la baja del precio del petróleo contribuyó a su agravamiento. Existía y existe un problema de fondo: el fracaso de las políticas económicas revolucionarias. Por ello lo que ocurre ahora no es una “desaceleración transitoria”  como lo señala el ministro de Finanzas Alí Rodríguez sino el producto de una concepción económica que destruye el aparato productivo y en consecuencia derrumba la inversión y el empleo.


El ingreso petrolero ocultó por un tiempo estos males. Se trataba de una situación coyuntural que daría paso al final a la realidad severa y descarnada que ahora se vive. ¿No era previsible que la confiscación masiva de fincas y empresas agrícolas determinaran la caída en la producción de los principales productos del sector?¿No está más que comprobado que la estatización compulsiva de empresas productivas estratégicas las convierte en empresas quebradas e ineficientes? ¿Era posible suponer que la suspensión unilateral del intercambio comercial con Colombia no se reflejara en términos de la baja del consumo, encarecimiento de precios y mayores niveles de desocupación?

El fracaso económico que retratan las estadísticas, y que sin embargo, es admitido por los voceros económicos del régimen como una tormenta pasajera se combina ahora con el colapso de los servicios públicos en repunte de la criminalidad y una creciente tensión política nacional e internacional. Todo ello dibuja un cuadro de dificultades y escollos para la revolución chavista (marcado además por las abstenciones electorales) de pronóstico reservado. 

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