LA SEMANA EN TRES ACTOS
08/09/2002
Manuel Felipe Sierra
EL TRIUNFALISMO DE SEPTIEMBRE
Algunos sectores de la oposición están contribuyendo a generar una matriz de opinión que puede resultar contraproducente para el antichavismo y en una ocasión para que Chávez dé un certero golpe de opinión. Todo consiste en hacer creer, con un triunfalismo delirante, que la salida del mandatario es inminente y que este sería el mes que marque el derrumbe del proyecto bolivariano.
Es verdad, que diversos hechos apuntan hacia un agravamiento del cuadro político y económico del país en los próximos días . La sola reanudación de las actividades judiciales va colocar en el tapete las numerosas querellas intentadas contra el Presidente de la República y seguramente algunas de ellas iniciarán la tramitación correspondiente y no se descarta que se facilite su enjuiciamiento. Es cierto también, que el efecto de lo que el viceministro de Finanzas, Bermúdez, califica como una “devaluación brutal” y la aplicación de nuevos impuestos , empujarán los precios de todos los productos nacionales e importados y de los servicios públicos .
También es cierto, que la crisis militar no ofrece soluciones previsibles. Incluso, la semana pasada se comentó que los enfrentamientos en el seno de la cúpula militar habían cobrado tal peligrosidad que se esperaban movilizaciones en importantes guarniciones, que justificarían la declaración de un Estado de Excepción , al regresar el mandatario de su gira de dos semanas al exterior. El regreso de las vacaciones va a significar sin duda alguna que los factores de la sociedad civil replanteen sus acciones que ya comenzaron con las recientes manifestaciones de Maracay, Guanare, San Carlos y Vargas.
Los principales voceros de la CTV han anunciado un conjunto de movilizaciones y paros regionales que van a implicar, inevitablemente, la acentuación de la conflictividad laboral, dentro de un marco de una crisis social cada vez mas severa. No es por azar que el propio presidente Chávez anunciara el sábado en la asamblea de los trabajadores bolivarianos que se contempla un decreto de expropiación de las empresas que se paralicen por razones políticas .
Lo que parece ingenuo es creer que los procesos y las crisis históricas pueden medirse como una competencia de atletismo con el cronómetro en la mano. Los factores en juego, ciertamente, pronostican un recalentamiento del estado de crispación que vive el país y ello tendrá una derivación naturtal en términos del debilitamiento del gobierno y hará mas aguda la crisis de ingobernabilidad que lo atrapa . Pero ese proceso puede darse en el curso de los próximos meses sin que ello conduzca, necesariamente, a plantearse fechas y metas que supongan salidas a la situación que vive el país .
Chávez tiene todavía suficiente campo de maniobra y está siendo favorecido por las contradicciones y ,errores de la Coordinadora Democrática que actúa con una visión no sólo cortoplacista sino divorciada de la realidad. Por esta vía es seguro que el primero de octubre – sino ocurre una conmoción- el presidente Chávez reivindique la estabilidad de su gobierno y retome la ofensiva comunicacional que afectará, aunque se transitoriamente, la eficacia de las acciones de los sectores antichavistas. Se repetiría de nuevo como el 14 de abril un cuento digno del Chapulín Colorado. Más que hablar de un septiembre negro , lo correcto sería hablar de un futuro negro, y ello se corresponde mucho más con la verdad y una valoración desprejuiciada del clima que se vive en Venezuela .
LA CONSTITUCIÓN
VIOLADA
Siempre se dijo que la Constitución Bolivariana tendría que ser objeto, mas temprano que tarde, de reformas y enmiendas. La manera apresurada como se redactó el texto constitucional en 1999, en el marco de la euforia chavista impidió que se realizara una amplia consulta nacional con la participación de sectores y especialistas de diversas ópticas políticas. El mismo Chávez ha dicho que será inminente que se introduzcan algunas modificaciones en la Carta Magna. Pero no sólo son evidentes sus vacíos y deficiencias, si no que existe algo mucho mas grave: la violación sistemática de la mayor parte de su articulado . Mas de cuarenta y cinco artículos han sido violados en menos de tres años. Las violaciones van desde las invasiones de la propiedad privada; la perversa creación y la impunidad que ha rodeado a los llamados “grupos de exterminios” en varias ciudades del país y los atentados permanentes contra la libertad sindical y la libertad de expresión. Esta situación revela la acelerada desnaturalización de las bases democráticas de la revolución bolivariana y coloca al gobierno cada vez mas cercano a ser objeto de las sanciones que establece la Carta Democrática Interamericana de la OEA.
EL CALLEJÓN
SIN SALIDA
La nueva misión de la OEA que visita el país evalúa con preocupación la radicalización política venezolana y la necesidad de una intermediación que pueda facilitar el diálogo para restablecer los mecanismos de la convivencia democrática. Sin embargo, los resultados de los facilitadores internacionales no será nada fácil, e implicará un tiempo mayor del que demanda la acelerada descomposición de las relaciones entre el gobierno y la oposición. El problema de fondo, y que determinó el fracaso de la misión Carter hace dos meses, es que cualquier solución a la crisis de ingobernabilidad sólo puede ser ofrecida por el presidente Chávez. Y ya se sabe que desde Miraflores no existe el menor interés en facilitar el entendimiento nacional, sino que, por el contrario, cada día son más evidentes los rasgos de un proyecto autoritario y el uso de la violencia por los círculos bolivarianos y los grupos paramilitares estimulados y dirigidos desde el poder, como una manera de crear un clima que le permita a Chávez avanzar en un proyecto militarista que no es una expresión de voluntad democrática. Por eso, los venezolanos estamos colocados en un peligroso callejón salida
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