QUINTO DIA
Cuenta Regresiva (26 de sep. al 3 de oct. 1997)
IRENE POR EL
CAMINO VERDE
La XXI Convención Nacional de COPEI, celebrada en Caraballeda, se desarrolló sin mayores sorpresas. Todo estaba previamente cocinado. Desde hace más de un año ya los activistas de Luis Herrera Campíns y Donald Ramírez vienen recorriendo el país mostrando el señuelo de Irene. Una militancia cansada de derrotas, con el animo por el suelo, sin perspectivas ciertas de victoria a corto plazo y aún sin reponerse del trauma que significó la deserción del padre-fundador, es terreno fácil para las salidas inmediatas y las más aparatosas cabriolas. Cuando Luis Herrera Campíns silueteó la candidatura de Irene sabía que estaba sembrando un campo abonando. Por eso, Eduardo Fernández apuró el paso en su proyecto electoral. Si la opción de Irene ha prendido en el país -tal como lo revelan las encuestas- era lógico que fuera vista con simpatía también en sectores de COPEI. Al fin y al cabo es una aspirante independiente, ha sido apoyada por el partido en dos oportunidades, realiza una gestión vistosa basada en su enorme popularidad y no supone mayor esfuerzo su apoyo, por cuanto no tiene ataduras políticas distintas. Fernando encontraba un flanco débil en la estrategia de Luis Herrera y Donad Ramírez ¿Para un partido cultivado en los principios de la democracia cristiana, con una clara facturo ideológica, era tan fácil apoyar a una candidatura sin pasado político, sin discurso problemático y cuyo atributo esencial es su popularidad, derivada de su condición de reina de belleza y no de una carrera política? ¿Podía COPEI sumarse a una candidatura con el sólo objetivo de ganar, como parte de una alianza amorfa a e indefinida, soldada por el carisma de la alcaldesa y no por definiciones programáticas sustantivas?
La convención Nacional fue precedida de las jornadas de Reflexión celebradas en la Colonia Tovar en el mes de Abril. Allí se hizo una dura autocrítica de la situación del partido y se pulso la tensión emocional de los más altos dirigentes. Como derivación del conclave salió claro que COPEI no podía aferrase solamente a sus opciones propias sino que, atendiendo a un cuadro político y electoral, podía pensarse en fórmulas de extrapartidos. Era ostensible que el viento copeyano soplaba hacia Chacao. Un mes antes de la Convención, Donald Ramírez viajo intensamente por el país para dar a conocer la modificación estatutaria, que flexibilizando el mecanismo de escogencia, abrirá las puertas a la opción de Irene. Eduardo Fernández movió sus partidarios cada vez menos numerosos, para enfrentar la modificación y ratificar su aspiración candidatural. Con ese clima se realizó la Convención, que sin mayores objeciones aprobó la enmienda. Sin embargo, el pudor es humano y en los cristianos muchos más. No se podía abrir las puertas de manera irrestricta a la alcaldesa. Era indispensable cumplir con ciertas formalidades. Como imaginarse a un partido de 51 años corriendo desaforado tras la cabellera de una bella mujer sin recibir ni siquiera una sonrisa insinuante. En la modificación estatutaria se establece que los aspirantes deberán sintonizar plenamente con sus lineamientos programáticos y el pensamiento democratacristiano.
El artículo no es una entrega incondicional a Irene. Algunos analistas vieron en la redacción de la reforma una concesión a Fernández (en ningún caso a COPEI le conviene la defenestración brutal de uno de sus principales líderes), cuya derrota debía ser atenuada. Para otros, si bien la militancia copeyana confía en Irene para la recuperación del poder, tampoco había suficientes garantías de que ella aceptase el esquema de escogencia copeyana y obviamente, antes de llegar a la definición de la candidatura es necesario recorrer un camino que supone tiempo y que no está exento de inconvenientes.
Era previsible la reacción inicial del entorno irenista. Este se divide en dos grupos. Partidarios fanatizados como el general Ojeda Valenzuela, que se han encontrado una mina electoral; y un grupo de técnicos e intelectuales, la mayoría de ellos agrupados en Factor democrático. Para los primeros un apoyo de COPEI a Irene los colocaría automáticamente en un segundo plano. Este sector concibe la candidatura de Irene con cierto fervor lúdico. Su principal expectativa es la presencia en los cargos de elección popular, sin reparar en programas ni ofertas conceptuales. El segundo tampoco quiere el apoyo de COPEI, sosteniendo el argumento de que la adhesión de uno de los partidos tradicionales marchitaría el encanto de la antipolítica y sometería a prueba una estrategia que ha sido exitosa a partir de la crítica a los partidos. Este grupo, por razones no del todo comprensibles, ve en Irene la posibilidad de un remozamiento de la política venezolana.
Tras cuatro días de silencio, Irene les guiñó el ojo a los inquietos dirigentes de COPEI. Se limitó a decir que la reforma estatutaria había sido una “decisión valiente”. Nada más. El día siguiente al anuncio de los resultados de la Convención, en una reunión del partido IRENE. Que como se sabe funciona con una estructura nepótica, el general Ojeda Valenzuela había asegurado que la alcaldesa no aceptaría condiciones para ser apoyada.
Es evidente que la reforma estatutaria abre el camino para el apoyo copeyano a la alcaldesa. Ahora más, cuando el lanzamiento de Henrique Salas Römer y su discurso subido de tono, podrían distanciarlo aún más de la estructura partidista. Irene luce como la opción casi irreversible. Eduardo Fernández tendrá unos meses para afilar su estrategia y fortalecer su tendencia. Pero nada hace presumir un milagro que lo coloque en condiciones de disputar con éxito la candidatura. Humberto Calderón Berti mantiene su opción pero sin mayor fuerza. Oswaldo Álvarez Paz anunció su decisión de competir por la Gobernación del Zulia. Ello podría conducir a que Irene sea proclamada por la vía de la aclamación, como lo contempla una de las consideraciones de la reforma estatutaria. Si nada cataclismático ocurre en el seno del partido. Si la alcaldesa sigue reinando en las encuestas y en el momento oportuno hace profesión de fe democratacristiana y se adhiere a un programa, que en definitiva poco habrá de diferenciarse del programa de los otros partidos, obtendrá el apoyo mediante una estruendosa aclamación.
La pregunta inevitable es: ¿qué harán ahora Eduardo Fernández y otros dirigentes históricos que adversan a la alcaldesa? La proclamación de Irene no basta. No será fácil la inserción de la estructura copeyana en una campaña donde participan otras fuerzas. Ello no es nada nuevo. Es la experiencia de todos los frentes o las múltialianzas electorales. ¿Se someterá Irene a las orientaciones copeyanas como militante disciplinada y trabajadora? ¿Si lo hace no hará demasiado verde su candidatura? ¿Cómo se abordará el tema de los apoyos a los gobernadores, alcaldes y la plancha al Congreso Nacional?
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