sábado, 11 de junio de 2011

LA DEMOCRACIA TUTELADA

LA SEMANA EN TRES ACTOS

 Manuel Felipe Sierra

LA DEMOCRACIA
TUTELADA

El proceso bolivariano está bajo la mira de las instancias internacionales.  La semana pasada coincidieron tres calificadas representaciones en Caracas: una delegación de la Asociación Mundial de Periódicos (que agrupa 19 mil medios de 100 países); la Comisión de la OEA aprobada en la reciente conferencia de cancilleres de la organización en Washington que examinó al caso Venezuela; y la presencia del secretario general de la Internacional Socialista, Luis Ayala.


Las tres visitas tuvieron en común la celebración de contactos con organizaciones políticas, empresariales, sindicales y de la sociedad civil.  Los delegados del organismo internacional que agrupa a los diarios y los representantes de la OEA se entrevistaron con el Jefe del Estado y otros miembros del alto gobierno.  La primera reunión fue tensa y provocó el disgusto de Chávez.  Se refería a la situación de la libertad de prensa en Venezuela.  En el exterior existe la percepción de que esta conquista esencial de las democracias modernas corre peligro. 

La argumentación del gobierno sigue siendo débil.  La demostración más cabal de la libertad de prensa en el país estaría dada por las circunstancias de que no existen periodistas y editores detenidos ni se ha producido el cierre de periódicos, emisoras ni televisoras.  Pero hoy en día se trata de explicaciones sumamente débiles y poco convincentes.  Tan graves son las medidas físicas y represivas contra los medios y sus trabajadores, es la creación de un clima de intimidación psicológica mediante un discurso presidencial que estimula  la animadversión de sus partidarios  hacia la labor informativa y editorial, hasta el punto de que el oficio periodístico se ve sometido diariamente a terribles amenazas y peligros.

En las democracias modernas, tan importante como el origen popular de un gobierno es el respeto que merezcan los derechos humanos (y entre ellos en un lugar preeminente la libertad de expresión) que como se ha repetido no es una materia para ser administrada por el poder central, sino un derecho adquirido por las sociedades.  La visión de Chávez sobre el tema es distinta, y se inscribe en un criterio inequívocamente autoritario.  De allí el hecho de que el oficialismo haya convertido a los medios de comunicación en uno de los objetivos centrales de sus ataques.

Como lo registraron los miembros de la AMP, mientras esta contradicción persista la democracia venezolana estará colocada bajo sospecha y seguramente el desarrollo previsible de los acontecimientos a corto plazo acentuará las reservas y aprensiones en relación a la capacidad del proceso bolivariano para ventilar, con apego a los nuevos criterios democráticos, la garantía de los ciudadanos a estar informados sin injerencias del Estado.

  
Los representantes de la Camisón Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, se mostraron altamente preocupados por la violación de los derechos humanos.  El caso de las ejecuciones atribuidas a los grupos de “exterminio”, en Portuguesa, se consideró sumamente grave, así como la tardanza en la designación de una Comisión de la Verdad integrada de manera representativa y plural que garantice una investigación transparente y confiable de los episodios ocurridos entre el 11 y 14 de abril.

La Comisión de la OEA, en vista de la delicada situación de ingobernabilidad e inestabilidad de la democracia venezolana visitará al país de manera periódica. Si bien ello difiere de la propuesta del Secretario de Estados Unidos Colin Powell, en el sentido en que la OEA actúe como factor de mediación en la creciente fractura de la sociedad venezolana, el monitoreo acordado ahora supone una vigilancia tutelar que sólo se aplica cuando existen fundados indicios de que la democracia se ha colocado en una zona de crecientes riegos.

El líder socialista Luis Ayala, si bien no representa una institución oficial, actúa como el coordinador de los partidos socialistas, socialdemócratas y laboristas del mundo. En su encuentro con los periodistas se mostró alarmado por el “déficit democrático” y la extrema debilidad de los poderes públicos en el país.  Estableciendo comparaciones con la experiencia vivida con otras naciones atribuyó una alta  importancia a la encrucijada que vive la democracia venezolana.
Si el decreto inicial del presidente provisorio Pedro Carmona Estanga, que significaba el suspenso del hilo constitucional, le abrió al presidente Chávez un espacio para recomponer su imagen internacional, los hechos ocurridos con posterioridad, por el contrario, han acrecentado la atención de instancias fundamentales de los centros del poder sobre un futuro nada alentador para el sistema democrático. Y como se sabe la suerte de la estabilidad institucional de un país se decide cada vez más en el ámbito externo.


INCOGNITA MILITAR

La situación militar es delicada.  Los cambios en las jefaturas de las guarniciones y la larga lista de oficiales que serán dado de baja, es la consecuencia de las investigaciones realizadas después del contragolpe desencadenado el 11 de abril.  El gobierno no tiene otro camino que tratar de recomponer la situación interna de la FAN.  Pero ello no será fácil.  La designación como ministro de la Defensa del general en jefe Lucas Rincón, sólo tiene el propósito de prolongar la crítica situación que existe en los cuarteles.  Rincón fue sobrepasado por los hechos y desconocida su autoridad por miembros de su propio alto mando militar el 11 de abril.  Sus contradicciones y las lagunas que dejó su comparecencia ante la Comisión Política Especial de la Asamblea Nacional (en contraposición a los criterios claros y convincentes expresados en el mismo escenario por el general (r) Guaicaipuro Lameda) han complicado la situación como se demostró la noche del martes 7 en la Brigada Blindada 41 de Carabobo con la  transmisión de mando en el Fuerte Paramacay. 

Al mismo tiempo, es evidente el fortalecimiento de las posiciones del general Raúl Baduel, comandante de la IV División de Infantería y Guarnición de Maracay, quien debió trasladarse hasta Valencia para sofocar el conato de insubordinación provocado por el cambio de mando en el cuartel de blindados.  Baduel ha visto fortalecido su liderazgo, después que su pronunciamiento del 13 de abril en la Guarnición de Paracaidistas de Aragua fue decisivo para la renuncia del presidente provisorio Pedro Carmona y el regreso de Chávez a Miraflores.

En el fondo está planteado un enfrentamiento entre los generales procedentes de las filas institucionalistas, y los coroneles y comandantes, la mayoría de ellos comprometidos con el proyecto chavista.  Pero también esta situación opera como un estímulo para las diversas facciones que hoy configuran un grave cuadro de balcanización de la institución castrense.  Los coletazos del 11 de abril todavía pueden deparar desagradables sorpresas.


CHÁVEZ POPULAR
PERO CULPABLE

Que Chávez gane 10 puntos porcentuales, pasando de 34,4 a 44,75% de popularidad, según encuesta realizada por Datanálisis, es natural.  Pero en todo caso los niveles que ahora registra son inferiores a los que podrían considerarse sus niveles promedios en los sondeos de opinión.  Pero es sólo un dato de la muestra.  Los porcentajes de Chávez se derrumban cuando se analizan otros valores: por ejemplo, 52% votaría el “próximo domingo” a favor de su salida del poder contra el 43% que lo apoya.  Si bien perdieron apoyo los gremios empresariales, la Iglesia, el Poder Judicial, La Fuerza Armada y los medios de comunicación, sin embargo, mantienen mayores porcentajes que el mandatario. 

Quizás, el hecho más relevante de la muestra se refiera a la culpabilidad que en la percepción de los ciudadanos se tiene en relación con la masacre del 11 de abril.  25,1% responsabiliza al presidente de la República por la muerte de decenas de venezolanos inocentes; mientras que 11,9% lo atribuye a los círculos bolivarianos y 10,8% a Pedro Carmona.            
09/05/2002        

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