LA SEMANA EN TRES ACTOS
LOS “HEROES”
BOLIVARIANOS
Manuel Felipe Sierra
El lunes 4 sesenta ciudadanos resultaron heridos, veinte de ellos por proyectiles. El chaleco antibalas de un corresponsal extranjero resultó perforado. El periodista- ducho en la cobertura de los conflictos armados centroamericanos- dijo que la situación venezolana era particularmente grave por “nadie sabe quién dispara”.
A unas semanas nadie sabe quién accionó las armas. No existe ninguna investigación seria para determinar la responsabilidad de quienes tendieron una emboscada a una manifestación pacifica, que hacía uso legítimo del derecho democrático de marchar para exigir- con más de dos millones de firmas- la convocatoria a un referéndum consultivo ante la sede del Consejo Nacional Electoral. Se repite la historia del 11 de abril- hoy se cumplen exactamente siete meses- cuando un grupo de francotiradores segaron la vida de 19 personas. Todo el mundo sabe quines ejercen la violencia. En el caso de abril existen un grupo de indiciados, todos ellos vinculados a la Alcaldía del Municipio Libertador, pero la interfenecia del propio presidente Chávez no ha permitido que resplandezca la verdad.
El mismo lunes de la semana pasada un grupo armado quemó un camión de la Alcaldía Mayor que se dedicaba a recoger los desperdicios de los desmanes cometidos por las hordas bolivarianas. El testimonio del conductor ofrece elementos para una escalofriante pieza del periodismo televisivo. Según Carlos Gonzáles, así se llama el chofer, los trabajadores que procuraban recuperar el rostro civilizado de la capital fueron atacados en la Plaza O Leary por un grupo de motorizados que lanzaban piedras y botellas. El camión fue seguido desde El Silencio hasta Monte Piedad donde fue abordado por los revoltosos quienes propusieron la murete del chofer- “para que no hubiera testigos”- y por supuesto, someter el vehículo al sacrificio de las llamas. Los atacantes portaban armas cortas escopetas.
En los programas radiales interactivos son frecuentes dos denuncias. En diversas zonas de Caracas las amas de casa que suenan las cacerolas son objeto de una bestial persecución por grupos chavistas que las intimidan y amenazan. La otra queja se refiere al estimulo a la violencia que se incuba en los liceos y que se expresa finalmente en la creación de los círculos que operan en ocasiones como los sucesos de abril y la protesta del 4 de noviembre.
Frente a una situación, que desborda el ámbito político, para convertirse en un gravísimo problema social, el gobierno no sólo se inhibe sino que prohíja la constitución de grupos armados para hostilizar a la población. Chávez llegó a declarara que Lina Ron- la heroína bolivariana de las últimas batallas contra la oposición- es “in controlable”. En otras palabras, el gobierno no dispone de la autoridad ni los recursos mínimos para establecer el orden público y el respeto a la vida y la propiedad privada. Fue tan desafortunada la expresión presidencial que Cesar Gaviria se vio obligado- en el marco de la prudencia diplomática- a precisar que “no podemos aceptar que haya grupos o personas incontrolables en la democracia”.
Pero la violencia es el telón de fondo del proceso revolucionario. Chávez no puede gobernar- función que cada día se le hace más difícil- sin acentuar los decibles de un discurso que promueve y fomenta la violencia en todos sus espacios. Por eso resulta inadmisible que los representantes de la oposición en la mesa de negociación con el gobierno acepten discutir el tema del desarme. En Venezuela no existe una confrontación entre bandos armados. En el cuadro político del país la violencia es un patrimonio exclusivo de la violencia, impulsada por una aberrante impunidad.
SIN ANTIBIOTICO
¿Cuál será el desenlace de la vigilia militar en Altamira? Para los oficiales quienes- mañana cumplirán tres semanas- decidieron acogerse al articulo 350 de la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela que consagra la desobediencia legitima y civil, la única vía para abandonar el emblemático obelisco del este de Caracas, es la renuncia del presidente Chávez. Obviamente, el grupo en rebeldía tiene que apostar al máximo objetivo. Hasta ahora la estrategia ha resultado exitosa. Más allá del número de personas que acompañen en distintas horas del día a los militares disidentes, el hecho cierto es que estos han definido una agenda distinta pero no por ello contradictoria con los planteamientos de la Coordinadora Democrática. Mientras los militares están obligados a transmitir un mensaje a la población pero también a los sectores que de alguna manera, en el seno de los cuarteles comparten silenciosamente sus inquietudes los partidos políticos y la sociedad civil tendrían que continuar en una movilización que se inicio el 10 de diciembre del año pasado y que ha cobrado extraordinaria robustez como lo demuestran las ultimas jornadas de masa del 10 y el 21 de octubre. Lo que si esta claro es que el “foquismo democrático” de la Plaza Francia ha colocado al gobierno a la defensiva. Como dice un amigo médico, se trata de un foco infeccioso ante el cual no se conocen antibióticos.
¿QUÉ PASARA CON EL DIALOGO?
La mesa de negociación entre el gobierno y la oposición que se inicio el pasado viernes seguramente generará expectativas mucho más allá de sus posibles resultados. Acceder al dialogo es una instancia inevadible en un cuadro de severa confrontación político y social como el que vive Venezuela. Ello tiene el efecto de un tranquilizante. Es posible que las tensiones bajen transitoriamente. Pero los logros de operaciones semejantes en otros países – la guerra centroamericana es emblemática en este sentido – depende fundamentalmente de la configuración de una agenda común. Chávez se niega a entender que enfrenta una situación política que exige aproximaciones y acuerdos más allá, incluso, de las previsiones constitucionales. La única materia a discutir se refiere a las salidas electorales ante una insostenible crispación nacional. Chávez hasta ahora ha demostrado creer en una revolución que solo existe como producto de una alucinación decimonónica.
8/11/2002
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