Manuel Felipe Sierra
Existe como una sobresaturación en el tratamiento de la captura de Vladimiro Montesinos. Eso revela un rastreo en las llamadas telefónicas a los noticieros radiales y los mensajes en las páginas web de los diarios. El caso ha sido sobredimensionado, en buena medida, por el interés de la oposición en involucrar al prófugo con altas instancias del gobierno.
Pero después de tres semanas, en las cuales han circulado y se han cruzado las más contradictorias y disímiles versiones, las aguas parecen encaminarse hacia su cauce. Hay varias cosas ya claras, en las cuales coinciden las investigaciones de la AN, la Fiscalía General y los cuerpos policiales. Montesinos estuvo en Caracas desde mediados del mes de diciembre del 2000, Llegó desde Aruba en viaje privado. El traslado lo habrían planificado Julio Ayala Linares y Carlos Mora (quien posteriormente lo atendió en el Instituto Diagnóstico de San Bernardino) con la complicidad de Otoniel y José Guevara y del comisario Enoé Vázquez, hombre de la más estrecha confianza del director de la Disip, Eliécer Otayza.
Durante el “ruleteo” de Montesinos, participaron otros funcionarios activos y desincorporados de la Disip. Agentes de la brigada de Interpol, adscritos a la PTJ también habrían colaborado en la operación. Montesinos fue guisado por una estructura policial paralela, con ramificaciones obvias con el organismo oficial. Un típico caso de extorsión. El final era el previsible en estos casos: una vez que el “protegido” constata su insolvencia (en el caso de Montesinos sus cuentas en el exterior fueron bloqueadas a tiempo) el nerviosismo hace estragos. Una señora que habita en el barrio Niño de Jesús en Catia contó a Globovisión las últimas tres semanas de angustia del fugitivo, ante el abandono de sus protectores. El desenlace -una vez que la gestión de José Guevara ante un banco en Miami resultó fallida para retirar depósitos a nombre de testaferros del ex asesor de Fujimori, resultaba claro: había necesidad de deshacerse de una carga demasiado pesada.
¿Ordenó Guevara la entrega de Montesinos al agente José Luis Nuñez a la embajada de Perú sobre la hipótesis de que éste sería desaparecido? ¿Existía un operativo de las policías peruanas sin autorización del gobierno para dar cuenta de la vida del delincuente? ¿Cuál es nombre del funcionario de la DIM con el cual hizo contacto Nuñez, desoyendo la orden de Guevara, para poner en manos de las autoridades venezolanas a Montesinos? En relación a estas interrogantes claves deberían orientarse ahora las averiguaciones, una vez que la trama policial luce resuelta.
Queda por supuesto el ángulo político. La oposición seguirá, curiosamente, prestando más atención a los testimonios de funcionarios peruanos -empeñados en descargarse de los señalamientos que en su contra podría hacer el prisionero- y que tienen una activa posición contraria al país, que a las versiones de las autoridades venezolanas. El gobierno procurará bajar la temperatura del caso, como paso indispensable para superar el impasse diplomático con Lima y retomar un nuevo clima con la asunción de Alejandro Toledo. El caso Montesinos como enseña la experiencia periodística ya se está convirtiendo en un inmenso “caliche”. Al menos para los venezolanos. Para los peruanos es el primer capítulo de una apasionante telenovela.
LA IGLESIA ESTA MOSCA
La Iglesia católica no ha bajado la guardia. Es posible que sus voceros rehuyan una persistente polémica con el presidente Chávez, que trasmitía la impresión de un insalvable enfrentamiento entre la institución y el gobierno. Pero la reunión de la Conferencia Episcopal la semana pasada (a la cual acudió como intermediario oficial el ministro del Interior y Justicia, Luis Miquilena) dejó en claro la altísima preocupación del Clero por la sigilosa instrumentación de la nueva Ley de Educación , cuyo contenido ideologizante rechazan de manera vehemente. El cardenal Ignacio Velasco y monseñor Baltazar Porras aconsejaron a las familias católicas enfrentar la ley en cada escuela y liceo. Por cierto que el gobierno luce interesado en que el tema pase a un segundo plano. Pero según los voceros de la CE, los funcionarios del ministerio de Educación actúan con una inusual diligencia. También Velasco y Porras censuraron la creciente importación de profesionales cubanos en las áreas del deporte y la salud.
A CHAVEZ LE SUENA LA FLAUTA
El gobierno se anotó un tanto. De la misma forma que los estudios y las cifras de los organismos internacionales y de los centros de investigación, cuando son desfavorables al gobierno son usadas por la oposición, cuando estas mismas instituciones dicen lo contrario, también deben asumirse con honestidad. El estudio sobre la Pobreza en América Latina del Banco Interamericano de Desarrollo reconoce que mientras los índices de empobrecimiento crecen en la región, en Venezuela y Costa Rica se constata una disminución de éstos. Hanzel Henderson, reconocida experta en desarrollo sostiene que “Chávez está en buen camino para erradicar la pobreza.”. Oscar Meza, director de CENDA, organismo que suele generar noticias con sus estadísticas, admite que la “pobreza extrema ha disminuido”. Al César lo que es del César.
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