sábado, 11 de junio de 2011

¿NEGRO, BONITO O ROJO?

LA SEMANA EN TRES ACTOS

Manuel Felipe Sierra

NOVIEMBRE:
¿NEGRO, BONITO O ROJO?


La astrología política se equivocó. Septiembre se pronosticaba para la oposición como un mes negro. Chávez, en cambio,  lo vislumbró como un mes bonito. Ni lo uno ni lo otro. Fue un mes tenso, difícil, un episodio más en un proceso de acelerada radicalización política y social.
Octubre, -los textos bíblicos suelen hablar de las premoniciones- fue un mes dramático  y seguramente decisivo para el desenlace de una crisis que ya cobra niveles extremadamente críticos. La convocatoria de la Coordinadora Democrática, la CTV y Fedecámaras a la   “Toma de Caracas” el  jueves 10,estuvo precedida  por un clima de intimidación. Se activaron los juicios  contra los oficiales disidentes por la vía disciplinaria,  (el intento de detención del general Manuel Rosendo en los Palos Grandes protegido por las amas de casa),  se inscribe en el anecdotario de la política mas reciente. Se acentuaron las presiones sobre los medios de comunicación. La Guardia Nacional y el Ejercito pusieron en marcha – de facto-  el plan Ávila. Todo ello no bastó.

El resultado fue contundente: el día previsto,  cuando menos un millón de personas marcharon desde Parque del  Este hasta el Centro Simón Bolívar en la mayor manifestación cívica en la historia contemporánea.  Carlos Ortega, el líder de la CTV, anunció esa tarde  la decisión de un nuevo paro cívico para el lunes 21. Ya había ocurrido la  “payasada” , según la cual el ex canciller Enrique Tejera Paris, desde la quietud de su casa de Oripoto, encabezada una siniestra conspiración virtual.
El llamado al paro del lunes 21 activo los mecanismos de la presión, siempre amplios y poderosos desde Miraflores contra los empresarios. Se apeló a todos los recursos posibles, incluso, la vía de la gratificación financiera a través del Banco Industrial. Más allá de las estimaciones aritméticas del gobierno, ese día el país se paralizó en una proporción decisiva. El oficialismo  cometió el increíble error de subestimar – ya lo había hecho con el paro del 10 de diciembre del año pasado- que ambos hechos daban las pistas de la magnitud de la indignación nacional frente a las desviaciones autoritarias del régimen chavista y los alcances de una catástrofe económica y social sin antecedentes.
La tarde del martes 22  catorce altos oficiales reafirmaban ante el país su compromiso con la democracia y anunciaban una decisión insólita:  se trasladarían  a la plaza Altamira para realizar una protesta indefinida amparada en la aplicación del artículo 350 de la Constitución Bolivariana de Venezuela  que contempla la legitima desobediencia civil . Horas después, una considerable multitud asumió  una suerte de Servicio Civil Obligatorio.
Durante casi dos semanas, la plaza recibe diariamente a oficiales de alta y menor graduación, a suboficiales y soldados (llamó la atención la presencia con gravísimas denuncias en la mano de uno de los pilotos del avión presidencial) y de miles de venezolanos de todas las clases sociales y de los oficios más diversos. La Plaza Francia se ha convertido en un punto de referencia no solo político sino también en una buena medida en rito de la vida cotidiana caraqueña que desde la mañana –misa incluida- hasta la noche cuando  se torna en una especie de concierto musical sin limites ha establecido una curiosa relación entre un grupo militar no armado, que decidió de acuerdo a las reglas del juego bolivariano, abrir un cuartel al aire libre en una de las zonas mas sensibles de la ciudad conjunto a una enorme porción de venezolanos que asumen la representación de la sociedad civil.
Hasta el secretario general de la OEA , César Gaviria – lógicamente cubriendo las formas de la cortesía diplomática- se vio obligado a conversar con uno de los oficiales en rebeldía constitucional, en el entendido que este grupo de oficiales se han convertido, objetivamente en interlocutor indispensables para descifrar el complejo y asfixiante rompecabeza político del país. Octubre tampoco fue negro, pero no cabe duda que fue menos bonito para Chávez. ¿Cómo será el mes que comenzó el viernes?.



EL CAMBIO
DE GAVIRIA

El secretario general de la OEA , Cesar Gaviria llego  a Caracas con un visión anclada en lo que pudo observar en su anterior  vista hace algunos meses. Pero sus declaraciones finales el jueves- regresa hoy para retomar su labor facilitadora-  fueron contundentes y nada favorables  al gobierno, que confiaba que la presencia del expresidente colombiano  habría de fortalecer al proceso bolivariano. Gaviria se reunió con los sectores claves el país y tuvo una apreciación in situ de los dramatiscos y peligrosos perfiles de la radicalización política y social que vive el país. En la primera reunión de Chávez con el facilitador, el mandatario se negó  a incluir el tema  de una salida electoral en la agenda para las mesas de dialogo. Antes de partir,  Gaviria dijo de manera  categórica- que la única manera de oxigenar la crispación nacional es mediante una consulta comercial. Gaviria acepta  que existen amenazas ciertas y graves contra la libertad de expresión- y considera que el rasgo más critico del cuadro nacional- es el clima de intimidación, presiones y agresiones contra los periodista. La semana que comienza será decisiva para una valoración certera del conflicto político venezolano, que cada día hace mas corta y difícil la capacidad de gobernabilidad de Chávez.

LA TRAGEDIA
DE AD

Mientras el país enfrenta  una situación de alta conflictividad y se producen hechos inéditos de incuestionable repercucisiòn intenacional como la toma de la plaza Altamira por un numeroso grupo de militares con creciente apoyo civil, Acciòn Democràtica- quièrase o no.- la referencia más consistente de la oposición se consume en pleitos internos, en función de una supuesta candidatura  presidencial, cuando curiosamente no existe un contienda electoral. El viejo cuento de los dos borrachos que se pelean por una botella vacía.

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