sábado, 4 de junio de 2011

OTRA VEZ EL TSJ

Manuel Felipe Sierra

OTRA VEZ EL TSJ

Es preocupante el dictamen del Tribunal Supremo de Justicia posponiendo la celebración de las elecciones sindicales en el magisterio. Tiene razón el CNE cuando solicita una explicación suficiente sobre la decisión. Como también la tienen los voceros de las organizaciones sindicales que participan en el proceso de renovación de las estructuras de la CTV, cuando interpretan el criterio del máximo tribunal del país, como inconveniente y perjudicial para la escogencia nacional de la dirigencia obrera.

El proceso electoral -que ya comenzó y culminará el 25 de septiembre- fue convocado por la vía del mandato popular reflejado por el referéndum del 3 de diciembre del año pasado. Es decir, una expresión de la voluntad popular que está por encima -incluso del TSJ- de cualquier institución del Estado. El Consejo Nacional Electoral aprobó la reglamentación para asegurar que las elecciones transcurran con la mayor trasparencia posible. El ente electoral ejerce una supervisión directa sobre las diversas etapas del cronograma aceptado por las instancias sindicales. Es más, la crítica de algunos dirigentes de la CTV a la conducta del CNE, se refiere a que éste en algunos casos ha extremado las exigencias para  participar en la contienda.


¿Qué busca el TSJ con una decisión altamente controversial que puede dar pié a la impugnación o la paralización del proceso?  ¿Cómo es posible que el TSJ fundamente el dictamen en una consideración tan pueril, según la cual las elecciones magisteriales deben diferirse mientras termina el período de “vacaciones escolares”? ¿No está actuando el TSJ como un factor de presión política al servicio del Ejecutivo para legalizar operaciones que cuadren a los intereses del gobierno?

Después de la polémica decisión sobre el derecho a réplica y la libertad de expresión (impugnada ante  los tribunales internacionales) cuyos alcances políticos son demasiado obvios, el reciente dictamen es imposible que escape a las sospechas. Todas las predicciones apuntan a una casi inevitable derrota de la fórmula oficialista para la presidencia de la Confederación de Trabajadores de Venezuela. Después del fracaso del esfuerzo por articular una plancha con la presencia del PPT y el MAS, las posibilidades de triunfo de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores se complican más todavía.

¿No habrá sido utilizado el Tribunal Supremo de Justicia como el instrumento para ejecutar una medida que podría conducir a la suspensión de los comicios sindicales, que en este momento no convendrían a los planes del gobierno? Ojalá que no sea de esta manera. Pero la forma como se procesó la solicitud de amparo que dio pie al dictamen, la valoración de la oportunidad (cuando ya el clima electoral ha permeado a la opinión pública) y los efectos inmediatos que éste pueda tener, ofrecen una lectura clara: colocar un enorme obstáculo en un proceso que tal como va, debería concluir en un costoso revés para el gobierno.

EL REGRESO DE JOEL

No podía ser mejor el escenario que la Academia Militar para un abrazo de reconciliación afectiva entre el presidente Chávez y su compañero de sueños bolivarianos Joel Acosta Chirinos. Después de una ruptura de casi dos años, Acosta Chirinos junto a dos de sus hermanos  (ese es el término que suele utilizar Chávez para referirse a los juramentados bajo el Samán de Güere) protagonizó la disidencia más grave que ha tenido el proceso de cambios que abandera Chávez al acompañar a los comandantes Arias Cárdenas y Urdaneta Hernández en una aventura que culminó con la fallida candidatura presidencial del ex gobernador del Zulia en las elecciones de relegitimación de los poderes públicos celebradas en julio del año pasado.

La prensa registró el abrazo entre las figuras emblemáticas del 4-F. No obstante, Acosta Chirinos en unas posteriores declaraciones admitió la solidez de sus vínculos de amistad con el jefe del Estado, pero enfatizó en sus diferencias políticas con el gobierno y solicitó una rectificación a fondo de las políticas oficiales. El Comandante pronostica que de no producirse un cambio de timón es posible que se produzca un estallido popular a corto plazo, y luego, podría sobrevenir una guerra civil que no sabemos cuánto duraría”. Acosta -coincidiendo como es lógico con Arias Cárdenas y Urdaneta Hernández- criticó duramente la “veneración exacerbada de Chávez por Fidel Castro”. ¿Rectificará el Presidente y el gobierno? Acosta Chirinos no es el primero de sus amigos que lo ha planteado. La realidad es demasiado elocuente.


¿ SIRVE LA AN?

El balance del primer período de sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional está en discusión. Si se le midiera por la productividad legislativa el balance es deplorable. Por  en las horas de trabajo no hay duda que el presidente William Lara ha prestado especial atención a la asistencia y la puntualidad de los diputados en las comisiones de trabajo y las sesiones plenarias.

Por sus resultados políticos no hay mayor cosa que comentar. La mayoría del MVR en la AN ha funcionado –hasta ahora cuando se avecinan aparentes tiempos de tormenta en la fracción oficialista- como una simple caja de resonancia de Miraflores. Ni durante el reinado de las cúpulas de la IV República se vio una relación tan subalterna del poder legislativo al poder central. Y esa es una de las consideraciones esenciales en el debate político. No sólo la AN, sino en general todas las instituciones nacidas de la Constitución Bolivariana que se suponía abrirían caminos para una efectiva y saludable participación popular, nacieron y se han desarrollado de manera imperfecta bajo la sombra castradora de una práctica centralista y autoritaria.



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