Manuel Felipe Sierra
¿QUÉ LE PASO A CHAVEZ?
Las explosivas declaraciones del inspector general de la FAN, general en jefe Lucas Rincón marcaron un claro y grave deslinde con los factores civiles claves el gobierno bolivariano: el ministro de la Defensa José Vicente Rangel y el ministro del Interior Luis Miquilena. La reacción inicial a las declaraciones fueron confusas. Rangel admitió diferencias de criterio con Rincón en torno al caso de Carlos Ilich Ramírez “El Chacal”.
No obstante las discrepancias eran mayores e incluso más graves, sobre todo en lo que toca a las relaciones con los Estados Unidos y la actitud veleidosa de Chávez con regímenes como los de Cuba, Irak, Libia y los grupos armados colombianos, colocados en la mira de los centros de poder en la operación internacional que se desarrolla contra el terrorismo y que tiene su expresión crítica en Afganistán.
Rincón, reflejando una posición que evidentemente comparte la institución militar fue demasiado categórico en estos temas, incluso discrepando de opiniones y actitudes del presidente Chávez y de lo que él ha definido como su política internacional. Horas después Rangel dijo suscribir todos los planteamientos del general Rincón y con ello interpretar además la posición del propio jefe del Estado. Es decir, el presidente de la República y el ministro de la Defensa asumían la necesidad de una rectificación en torno a estos temas fundamentales del proceso bolivariano.
¿Que ocurrió en el fondo? La actitud de Chávez y su gobierno se corresponde obviamente con el nuevo esquema internacional generado a partir de los actos terroristas del 11 de septiembre. Un cuadro que aún no se ha conformado de manera consistente y que seguramente pasará por el desenlace de la operación militar que se ejecuta sobre el país afgano, pero que si permite percibir algunos cambios, entre otros, el endurecimiento de la política norteamericana y sus aliados contra el terrorismo que si bien, como lo ha dicho el presidente Bush, es un enemigo invisible, ha recibido sin embargo el estímulo directo o indirecto de algunos países. Las naciones, que con razón o sin ella lucen como enemigos estratégicos de los Estados Unidos se han visto obligados a condenar al terrorismo ante la evidencia de que el clima de opinión internacional se ha sensibilizado demasiado contra ellos.
Por eso Castro, Kadaffi y el propio Hussein han condenado los crímenes de las torres gemelas en Nueva York y el Pentágono en Washington y saben que están colocados en un plano defensivo. Chávez, que ha mantenido una posición anclada en una vieja visión tercermundista también entiende que deberá introducir algunas variantes en su gestión externa, sobre todo ante las implicaciones que la guerra de Colombia -que se inscribe en el esquema antiterrorista- tendrá en Venezuela.
Chávez también ha entendido que, curiosamente, durante la actual gira le ha tocado cumplir un papel de equilibrio muy importante en relación al declive del mercado petrolero. La caída de los precios del petróleo dentro de una economía mundial en recesión no conviene ni a los países de la OPEP ni a las grandes naciones consumidoras. Y sabe que sólo él –por el protagonismo que ha cobrado en el seno de la OPEP y por ser además el único mandatario del mundo occidental que puede establecer una relación de diálogo con los países musulmanes más radicales y con personajes como Kadaffi y Husseim puede cumplir una misión útil para los intereses energéticos de los Estados Unidos, lo que seguramente influirá en la moderación de su estrategia hacia Washington y en los contenidos de su discurso revolucionario.
Chávez es suficientemente intuitivo y sagaz para no darse cuenta que las cosas en el mundo -por ahora- no son como antes.
NIPLEROS DEL ANTRAX
Hay una clara vinculación entre el pánico que meses atrás desataron las falsas noticias sobre colocación de explosivos en lugares estratégicos de la ciudad y la psicosis desatada actualmente por el envío de sobres que supuestamente contienen la fulminante bacteria que ha puesto en ascuas al mundo entero. Es posible que en Estados Unidos o en los países directamente implicados en la guerra de Afganistán, el ántrax esté funcionando como una letal arma bacteriológica. ¿Pero porqué tiene que ocurrir ello en Venezuela?.
Hasta ahora los operativos y el despliegue de los cuerpos policiales no han podido establecer la existencia en el país de la bacteria que está siendo utilizada para acentuar los trastornos psicológicos que el conflicto bélico está provocando en Estados Unidos y Europa. El ántrax en Venezuela es el mismo cuento de los niples.
LA GUERRA DE
SABANA GRANDE
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