Manuel Felipe Sierra
ORTEGA - ISTURIZ:
La escogencia de Aristóbulo Istúriz como candidato de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores para las elecciones de la CTV obliga a una definición (prevista para el martes 28) de la actitud final que adoptarán las fuerzas comprometidas con el proceso eleccionario conducido por la dirigencia cetevista. Ante la decisión del CNE de posponer las elecciones para el 25 de octubre han surgido dos posiciones: una liderada por el Nuevo Sindicalismo (brazo sindical de Causa R) que sostiene la necesidad de culminar el cronograma electoral como se había previsto originalmente el 25 de septiembre, al margen de la tutela del organismo electoral; y la de quienes sostienen que es preferible acatar el aplazamiento, en vista de que la correlación de fuerzas no habrá de variar sustancialmente en un mes.
La segunda posición ha cobrado fuerza en la corriente que encabeza Carlos Ortega (con la primera opción de victoria) integrada por los sindicatos cetevistas y una alianza de pequeñas fuerzas que incluye a Bandera Roja. Este punto de vista que seguramente será aprobado en la reunión del martes, valora la decisión del CNE y el dictamen anterior en el mismo sentido del Tribunal Supremo de Justicia, como una maniobra del oficialismo para crear confusión. La reacción de no acatamiento de estas decisiones implicaría caer en una trampa tendida por el chavismo. Sin la vigilancia del CNE -los voceros del organismo ya han dicho que la fecha de octubre es irrevocable- el proceso se colocaría en un terreno de ilegalidad. En este sentido, sería preferible pasar agachado ante el episodio y fortalecer la alternativa que representa el dirigente petrolero.
De esta manera, la elección tiende a polarizarse entre el dirigente de la CTV y el ex alcalde de Caracas y cobra una notoria importancia política más allá del ámbito sindical. En los medios del chavismo se razona que la candidatura de Istúriz facilita la posibilidad de alianzas con otras opciones como las del Frente Bolivariano de Trabajadores (Froilán Barrios) Nuevo Sindicalismo (Alfredo Ramos) y demócratas cristianos independientes (Carlos Navarro), que ante el nuevo cuadro verían limitadas sus posibilidades de triunfo.
En medios de la CTV se considera que la presencia del sector chavista en el proceso eleccionario no pone en peligro la victoria de Ortega sino que representa la legitimación de la central obrera por el gobierno y contribuye a la unidad del movimiento obrero mediante el debate democrático y pluralista. Apuestan, también, a que los resultados electorales supondrán un relanzamiento del movimiento obrero, cuyas organizaciones en los últimos años fueron erosionadas por el descrédito y la incondicionalidad política.
En todo caso, el tema sindical se coloca de ahora en adelante en la agenda política con un interés que no hubiese tenido con dos procesos simultáneos y la perspectiva de un escenario de división entre las organizaciones sindicales. Ortega y Aristóbulo, por lo pronto, marcan un cuadro de inevitable polarización cuyo desenlace dependerá mucho de la manera como los dos aspirantes articulen su campaña electoral de dos meses.
LA FUGA DEL DOLAR
El dólar sigue subiendo, pese a las medidas tomadas hace varios días por el Banco Central de Venezuela para frenar la creciente tendencia a la salida de divisas. Las decisiones del instituto emisor, al parecer, actuaron contradictoriamente en la vía de incrementar las sospechas sobre decisiones extremas en el mercado cambiario. En el fondo se trata de un asunto de confianza. Mientras no haya señales claras de la reactivación económica mediante la recuperación general del aparato productivo y no solo el incremento del gasto público, se profundizará la desconfianza sobre el rumbo del país. Esta reactivación pasa a la vez por un estímulo a las inversiones extranjeras. Los inversionistas, como en un círculo perverso, siguen dudando de la naturaleza democrática del proceso bolivariano. El discurso del presidente Chávez contribuye, a la vez a perfilar una visión externa pesimista del país, en las esferas financieras internacionales. Los esfuerzos hechos por el gobierno para mejorar su imagen en el ámbito internacional son frustrados por actitudes políticas incomprensibles para los agentes de la inversión foránea. Una suerte de juego trancado, que opera como estímulo para que los ahorristas -y no solo las grandes empresas- se refugien en el dólar como mecanismo de previsión y de ahorro.
POCA LUZ
Se viene hablando de manera insistente sobre un pronto racionamiento de la energía eléctrica. En varias regiones del país los apagones y el racionamiento ya se han hecho permanentes. Esta semana voceros de la Cámara Venezolana de la Industria Eléctrica dieron un nuevo alerta. Según el organismo empresarial, los anuncios recientes del gobierno en el sentido de que el sector no será privatizado y que las inversiones (más de 8 millones de dólares) correrán a cuenta del Estado, precipita la crisis del sector. Las inversiones públicas, ante un cuadro de estrechez fiscal para los próximos años, no parecen factibles. Y estas inversiones tendrían que hacerse a corto plazo. Las deficiencias y las dificultades de las empresas eléctricas conducen inexorablemente a un racionamiento del servicio a nivel nacional.
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