jueves, 16 de junio de 2011

Se desvanece el fervor chavista

La abstención en blanco y negro

Se desvanece el fervor chavista

Aunque el gobierno tenga ya el mandato popular para reestructurar al movimiento sindical el indice de abstención registrada en las eleccciones del domingo 3 suponen, en términos políticos una derrota para Chávez.

La situación reflejada por las elecciones del domingo 3 era en buena medida previsible.La escogencia de concejales y miembros de Junta Parroquiales en una elección que depojaba la figura del alcalde despertaba poco interés. Por tradición las elecciones municipales registran mayores niveles de ausentismo que aquellas en las que se juega el control del poder legislatio y la Presidencia de la República.


Era de suponerse un margen de abstención mayor que el contabilizado en las seis elecciones celebradas a lo largo de sólo dos años. Pero el presidente Chávez decidió “politizar” la consulta con la inclusión de una pregunta sobre la remoción de la estructura sindical. De esta manera el gobierno se implicó de modo directa en las elecciones. En ese contexto era de suponer – con toda seguridad a ello apostó Chávez- que el fervor popular del chavismo actuaría como un factor de estímulo para que los votantes acudieran masivamente a los centros de votación.

Pero ello no ocurrió. Las semanas previa hubos categórios pronunciamientos de funcionarios de la jerarquía del Fiscal General de la República y la Defesora del Pueblo, dos de los tres miembros del Poder Moral creado por la Constitución Bolivariana y de nuemerosas organizaciones de la Sociedad Civil, alegando la inconstitucionalidad del referendum sindical. La elección fue prefigurando una suerte de plebiscito en relación a la política del gobierno.

Los niveles dirigentes sindicales, colocados a la defensiva durante los últimos meses y con bajísismo niveles de credibilidad en la

opinión pública se oxigenaron al encontrar espacio para la confrontación. Factores aislados de la oposición –entre ellos el excandidato presidencial Francisco Arías Cárdenas- dispusieron de un escenario para repontenciar el discurso antichavista. Chávez sobredimensionando la capacidad de movilización de sus partidarios- que siempre ha sido inferior a su popularidad medida en la encuestas cazó una pelea política innecesaria y en la cual  resultó perdedor.

En el alto gobierno. Desde las primeras hora de la mañana del domingo era posible pronosticar la pavorosa abstención de 77 por ciento anunciada a las 8 de la noche por el presidente del CNE, Roberto Ruiz. Las imágenes de los centros de votación tomadas por la televisión revelaban desolación y apatía. Los llamados de
en las victorias electorales del chavismo- no  abriría el “balcón del pueblo”. Cuando una periodista le preguntó por qué, respondió que el “balcón solo se abre para celebrar eventos trascedentales”. Una curiosa interpretación del jefe del Estado ¿Acaso esa elección- como él mismo lo ha repetido no cerraba el circulo del proceso eleccionario bolivariano? ¿ Acaso no estaba en juego una pregunta propuesta por él y que abre el camino para la decapitación de las “cúpulas podridas” del movimiento sindical?

Caundo los directivos del CNE – por cierto es admirable la capacidad del gobierno para encontrar funcionarios electorales cada vez más sumisos y complacientes- decidieron prorrogar por dos horas el proceso de votación (medida que en las elecciones anteriores funcionó y logró aminorar las estimaciones sobre la abstención) no había nada que hacer. Simplemente los centros de votación estaban vacíos

Pese a las explicaciones ofrecidas en televisión por Luis Miquilena e Isaías Rodríguez sobre los niveles de abstención y su comparación con otros los procesos celebrados recientemente en otros países, el anuncio de una abstención, que para muchos analistas debió ser superior a la anunciada por el vocero del CNE, representa una derrota política. De acuerdo con los resultados de las elecciones anteriores la votación dura antichasvista se ubica en el 40 por ciento del electorado. En ese nivel oscilaron las votaciones de  Salas Römer en 1988 y Arías Cardenas en julio de este año y las abstenciones registradas en los anteriores referendum. Si se toma en cuanto que el propio Chávez comprometió su popularidada en

esta consulta habría que concluir que en el auseuntismo del domingo hubo una decisión politica de rechazo al gobierno significativa y una caída del fervor chavista de meses atrás.

Un dato es demasiado revelaador en este sentido, fue lo courrido en en Caracas según el primer oficial donde de una población electoral de 1.226.744 electorales sólo l84.012 ciudadanos ejercieron el derecho al voto  ¿ No es Caracas el principal bastión del chavismo y la zona donde cuenta con una infraestrctura organizativa más eficente? ¿ No será este resultado una señal de que dos años de gobierno y una política de infatigable confrontación sin mayores resultados concertos están erosionando las bases del chavismo?

La transición. La consulta sobre el referendum sindical arrojó 66,22 por ciento a favor del “sí” contra 25.55 por ciento que votó por “no” lo que implica – aunque con una obvia deslegitimación popular- el inicio de la transición hacia una nueva organización de las centrales  obreras y los sindicatos. Proceso que se advierte nada fácil y traumático. Es cierto, que pese al lenguaje subido de tono de presidente Chávez en relación a la posición de la OIT y otros organismos internacionales, funcionario como el canciller José Vicente Rangel y el vicepresidente Isaís Rodríguez han venido realizando gestiones para que el proceso de reorganización del movimiento sindical se haga de tal manera que no suscite confrontaciones innecesarias.

Lo que sí resulta obvio, es que la vieja estructura de la CTV, encabezada por Federico Ramírez León será decapitada pese a que muchos sinsidatos afiliados a ella se mantienen en estado de emergencia y han anunciado incluso, acciones de calle para enfrentar la ofensiva oficial que ahora ha sido autorizada por la voluntad popular.

No obstante, el resultado del domingo obliga repensar al gobierno en relación a su politicas. La lectura de los niveles de asbtención no puede hacerse a partir de consideraciones estadísticasy técnicas. En ese ochenta  por ciento de rechazo hay una actitud clara de beligerencia opositora y de malestar frente a gobierno.

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