AL COMPÁS DE LOS DIAS
EL CONFLICTO
08/10/2009
MANUEL FELIPE SIERRA
En el conflicto de Honduras, Zelaya ya no es Zelaya ni Micheletti es Micheletti. Si bien el presidente depuesto fue el detonante de la crisis y el presidente provisional el muro para contener la guerra civil, ambos personajes son ahora simples piezas sobre la mesa de negociación. La búsqueda de un acuerdo inmediato con la mediación de la OEA y la ONU es la única salida posible. Zelaya es la carta que se juegan en desventaja los países del ALBA (Chávez), la OEA (Insulza) y el sub-imperialismo continental (Lula). Micheletti es la ficha de la institucionalidad democrática tras cien días de resistencia.
Zelaya no pudo regresar como quería. Es posible que lo haga para un mandato simbólico que suture la desgarradura constitucional. Ya no podría insistir, sin embargo, en la “cuarta urna”, en una constituyente ventajista ni en la reelección presidencial. No le fue posible reeditar en Centroamérica el socialismo del siglo XXI. Micheletti volverá a la calle después de soportar una brutal presión de la comunidad internacional. Honduras, por esta vía reencontraría el cauce democrático.
La crisis hondureña abunda en lecturas. Chávez con la OEA y el ALBA primero, y luego de modo personal y directo no pudo imponer su modelo en una zona que todavía resiente los estragos de las contiendas armadas. No era fácil en Honduras pese a la obsequiosa permisividad de un gobernante atrabiliario y fatuo como Zelaya. Tampoco lo ha sido en El Salvador donde el terreno parecía abonado con la victoria de Mauricio Funes apuntalado por el Frente de Liberación Nacional “Farabundo Martí” el más importante frente guerrillero de la región.
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