SEMANA EN TRES ACTOS
NO PASA NADA
21/08/2009
MANUEL FELIPE SIERRA
Un corresponsal extranjero en la Venezuela de hoy enfrenta serios problemas para jerarquizar las noticias. Un amigo periodista internacional (para muchos el verdadero reportero de este tiempo es el que cubre los conflictos bélicos), revisa la pauta de un día cualquiera de esta semana. La crisis con Colombia genera noticias ineludibles. La situación política de Honduras, pese a la distancia, es un hecho que involucra a la política nacional. Lo que sucede en Bolivia y Ecuador tiene un rebote doméstico. La aprobación de leyes como la de educación, procesos electorales y de tierras urbanas poseen una poderosa carga informativa. El cierre de decenas de emisoras y televisoras y la persecución y agresión física a doce periodistas es un acontecimiento caliente en el más remoto rincón de la tierra. La crónica roja de muertos, heridos y atracos del fin de semana resume cifras alarmantes para un escenario de guerra. Un presidente que habla casi todos los días un promedio de cinco horas sin parar, constituye una experiencia novedosa e insólita.
El colega periodista se interroga: ¿Se da cuenta el venezolano de la importancia que hoy tiene su país y de la posición que ocupa para la observación internacional? Son tantos y tan variados los sucesos que ocurren cotidianamente que no permiten una serena reflexión sobre sus causas y, en consecuencia, sobre sus efectos en el futuro. No cabe duda, que la revolución chavista es una curiosidad para cualquier observador no importa donde se encuentre. El desmantelamiento de un sistema democrático a partir de teorías anacrónicas, discursos folklóricos y razonamientos absurdos tiene que llamar al asombro. Por supuesto, llevar el pulso de todos ellos en una época donde los medios de comunicación universalizan rápidamente la noticia explica la sensación de aturdimiento del corresponsal. El amigo remata con otra interrogante: ¿Cómo se explica entonces la pasividad de un pueblo ante semejante avalancha de hechos graves y alarmantes? Le digo al atribulado compañero que justamente, las circunstancias de que se reúnan tantos elementos de interés común provoca un aparente clima de desconcierto. Pero que suele ocurrir el fenómeno según el cual la acumulación de malestar, frustración y estrés hace explosión cuando menos se espera. Eso dicen los historiadores para explicar las conmociones que cada cierto tiempo registran las sociedades. El amigo masculla: ¿Pero cuándo?, al tiempo que se da cuenta que un diluvio paraliza el tráfico y que justamente, sólo le queda una hora para sentarse a tiempo ante su computadora.
CÉSAR MIGUEL Y SU GENTE
César Miguel Rondón acaba de publicar el libro “Ellos que se conocen tanto”, como resultado de una serie de entrevistas compartidas en las cuales personajes de diversas actividades de la vida nacional cuentan y entrecruzan sus historias. Hombre de reconocida labor en la radio y la televisión, Rondón es además un periodista con una singular agudeza para manejar los temas de la vida cotidiana. “El libro de la Salsa” es un clásico de la música popular latinoamericana. Ahora estamos ante unos textos que convocan a la lectura amena y esclarecedora. El libro tiene el prestigioso sello de Ediciones B.
MALA PAGA
En el camino acelerado de incremento de las importaciones ante la caída de la producción nacional, el régimen chavista procede con la mayor irresponsabilidad. Ya el presidente Álvaro Uribe reclamó en su última visita, el pago a los exportadores de su país. Rafael Correa se ha quejado del atraso para cumplir con los compromisos en esta materia con el empresariado ecuatoriano. Ahora, nada menos que el presidente Lula Da Silva le ha enviado una carta a Chávez donde le recuerda que desde hace 8 meses no se solventan las deudas acumuladas con los empresarios brasileros.
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