AL COMPÁS DE LOS DÌAS
NUEVOS “MARINES”
16/09/2009
MANUEL FELIPE SIERRA
La crisis política de Honduras ha comprometido no sólo el ya disminuido prestigio de la OEA sino también la diplomacia de Obama hacia América Latina. A casi tres meses de la salida de Zelaya y la vigencia de medidas diplomáticas y económicas de bloqueo al gobierno provisional de Micheletti, la situación tiende a empantanarse. Las sanciones de la OEA (adoptadas por presión de los países del ALBA y la complacencia de Washington) se revelaron ineficaces desde un comienzo. Surgió entonces el “Acuerdo de San José” afinado por Oscar Arias para cuidar las espaldas del organismo y facilitar una negociación entre las partes. Los términos de la propuesta dibujaban una salida honorable para los factores en pugna. Incluso, algunos de los poderes que presionaron la huida de Zelaya quisieron suscribirla. Pero el hecho de colocar el regreso de éste como un punto de honor decretó su naufragio.
Mientras tanto, el gobierno de Micheletti ha logrado sobrevivir al bloqueo (que nunca fue tan feroz contra las dictaduras tradicionales), lo que demuestra que la salida de Zelaya no fue obra de un capricho golpista sino el resultado de un severo cuadro de ingobernabilidad. Hasta ahora todo marcha en función del proceso electoral que culminará en noviembre con la elección de un nuevo presidente y demás poderes. En la OEA , seguramente se pensó que el gobierno de Micheletti sería erosionado en pocos días. Pero ello no ha ocurrido. ¿Qué hacer entonces? El propio Chávez envió un mensaje desde Trípoli: “el regreso de Zelaya es difícil”. Como suele ocurrir en el béisbol el corredor confundió las señas del manager. La OEA y Washington subieron la parada. ¿Qué ocurrirá, si como parece, los principales partidos y una votación mayoritaria eligen un nuevo gobierno con reglas del juego transparentes y abierta a la observación internacional?
¿Desconocerán la OEA y Washington la voluntad popular? ¿Acaso las elecciones no son el único mecanismo para solventar los conflictos políticos? Los tiempos han cambiado tanto que así como en el pasado la OEA , convertida en un “ministerio de colonias” de Estados Unidos avaló las intervenciones de los “marines” en varios países, no tiene nada de raro que ahora sean sus propios embajadores los protagonistas de una brutal incursión contra la soberanía hondureña. ¡Que vivan los nuevos “marines”!
No hay comentarios:
Publicar un comentario