AL COMPAS DE LOS DIAS
10/09/2009
MANUEL FELIPE SIERRA
¿Con la actual gira Chávez buscó tomar un “segundo aire” ante la presión de los problemas internos? ¿Obedeció sólo a su hiperkinesia diplomática? Ambas circunstancias podrían explicarla. Sin embargo, el objetivo principal no fue otro que mejorar las relaciones con sus aliados en la confrontación contra Estados Unidos y el sistema capitalista mundial. Los contactos en Libia y Argelia le permitieron tender la mano a Gadafi y Buteflika, dos mandatarios especializados en burlar la voluntad popular y perpetuarse en el poder.
Siria era una escala indispensable (una vez descartada la pretensión de ir a la Franja de Gaza) para expresar solidaridad con los movimientos palestinos y acentuar el enfrentamiento con Israel. La aclamación de la cual fue objeto en Damasco buscó reafirmar el apoyo a los movimientos terroristas que estimulan el plan nuclear de Irán. Teherán fue una suerte de escala obligada; un hecho que ya resulta familiar dada su amistad con Ahmadineyad. En la Europa Del Este en Turkmenistán encontró un nuevo amigo de nombre un tanto enrevesado: Gurbanguly Berdymujamedov. Una nación cuyo perfil internacional sintoniza con la propuesta chavista: según la ONU “uno de los países más represivos y dictatoriales del sistema internacional; los miembros de alguna religión distinta de la oficial sufren marginaciones y son vigilados por el Estado”. En Bielorrusia era previsible el alborozo de Lukashenko después de productivos intercambios comerciales entre ambos países.
La escapada a Venecia tuvo un efecto mediático y sirvió para amarrar negocios con dos francotiradores contra Washington: Oliver Stone y Michael Moore. Uno ya entregó el documental “Al sur de la frontera” y el otro ya prepara un agresivo y demoledor ataque de celuloide contra el imperialismo. Los acuerdos militares y económicos en Moscú ya estaban más que previstos.
¿Cabía acaso en el viaje la “bendición democrática” de España? ¿No reparará Rodríguez Zapatero que Chávez busca “legitimar” una gira por territorios políticos non santos? ¿Cómo queda la violación de los derechos humanos, el genocidio radiofónico, la pulverización del estado de derecho y la vinculación con el mundo del terrorismo? Si el gobierno español no precisa estos reclamos ante Chávez más que un acto de cobardía ello significará una bofetada a la sociedad democrática.
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