AL COMPAS DE LOS DIAS
UNIDAD PERFECTA
15/10/2009
MANUEL FELIPE SIERRA
¿Es posible lograr la “unidad perfecta” de la disidencia democrática? ¿Sobre qué bases se lograría la mayor articulación posible de los partidos que se oponen al régimen? En ambos casos, se debe partir de una clara comprensión de éste y de lo que hoy representa el mundo opositor.
Chávez no es la cabeza de un gobierno democrático convencional, que privilegia la alternabilidad y garantiza procesos eleccionarios transparentes. Los partidos, en cambio, se forjaron durante décadas en una cultura política diferente. Para el chavismo los procesos electorales son otra cosa: la posibilidad de reelegitimar el orden existente y asegurar su perpetuación en el tiempo. Podría argumentarse que ello ya se sabe después de haber transcurrido once años. Pero una cosa es que se sepa y otra que se actúe de acuerdo a esta realidad. Cuando se asumen las elecciones, sin reparar que más allá del voto se requiere vencer una muralla de obstáculos y que ello implica un enorme esfuerzo de movilización social, se corre el riesgo de caer en equivocaciones. Frente al chavismo el acto electoral debe entenderse como un eslabón de una cadena que exige una lucha mucho más prolongada. La experiencia de los gobernadores y alcaldes electos el año pasado, es demasiado elocuente y reveladora.
Para los opositores también se establecen nuevas exigencias. Una alianza que se construya con la suma de los votos obtenidos en elecciones anteriores no significa que éste sea ahora su verdadero peso electoral. El espacio de la disidencia es plural, diverso y hasta contradictorio sin que en él existan referencias hegemónicas o claramente mayoritarias. En el pasado se votaba por un programa, una ideología o un candidato y esa votación indicaba una determinada influencia política y electoral. En las últimas consultas el voto opositor es inducido por el antichavismo; es decir, no se vota a favor de alguien sino contra lo que representa el régimen. Las iniciativas unitarias (en las cuales hay que insistir y cuya necesidad es obvia), deben responder, sin embargo, a un conjunto de métodos que incluyen primarias, encuestas y fundamentalmente la valoración realista y desprejuiciada de cada circunstancia en particular. Ello en el entendido que en todo caso éstas responderán a demandas nuevas, complejas, y en buena medida, impredecibles.
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