jueves, 8 de septiembre de 2011

UNIDAD PERFECTA

AL COMPAS DE LOS DIAS

UNIDAD PERFECTA
15/10/2009
MANUEL FELIPE SIERRA

¿Es posible lograr la “unidad perfecta” de la disidencia democrática? ¿Sobre qué bases se lograría la mayor articulación posible de los partidos que se oponen al régimen? En ambos casos, se debería partir de una clara comprensión de éste y de lo que hoy representa el mundo opositor.

Chávez no es la cabeza de un gobierno democrático convencional, que privilegia la alternabilidad y garantiza procesos eleccionarios transparentes. Los partidos, en cambio se forjaron durante décadas en una cultura política distinta. Para el chavismo los procesos electorales son otra cosa: la posibilidad de reelegitimar el orden existente y asegurar su perpetuación en el tiempo. Podría argumentarse que ello ya se sabe después de once años de dominación bolivariana. Pero una cosa es que se sepa y otra muy distinta que se actúe de acuerdo a esta realidad. Cuando se asumen las elecciones sin reparar que más allá del voto se requiere de vencer una muralla de dificultades y obstáculos y que ello implica un enorme esfuerzo de movilización social, se corre el riesgo de las equivocaciones. Frente al chavismo el acto electoral  debe entenderse como un eslabón de una cadena que exige una lucha mucho más prolongada. La experiencia de los gobernadores y alcaldes electos el año pasado es demasiado elocuente reveladora.


En el mundo opositor también se establecen nuevas exigencias. Una alianza puede construirse con la suma de los votos obtenidos por partidos en elecciones anteriores pero ello no significa que sea ahora su verdadero peso electoral. El espacio de la disidencia es plural, diverso y hasta contradictorio sin que en él existan diferencias homogéneas o claramente mayoritarias. En el pasado se votaba por un programa, una ideología o un candidato y esa votación indicaba su verdadera influencia política y electoral. En los últimos años los votos opositores están inducidos por el antichavismo; es decir, no se vota a favor de alguien sino contra lo que representa el régimen.  Las iniciativas unitarias (en las cuales hay que insistir y cuya necesidad es obvia), deben responder, sin embargo, a un conjunto de variables que incluyen primarias encuestas y fundamentalmente la valoración realista y desprejuiciada de cada circunstancia en particular. En el entendido que ella responderá a circunstancias nuevas, complejas y en buena medida impredecibles.

    

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