miércoles, 7 de septiembre de 2011

“YO HAGO LAS NOTICIAS”

AL COMPÁS DE LOS DÍAS

“YO HAGO LAS NOTICIAS”
08/07/2009
MANUEL FELIPE SIERRA

La anécdota es más que conocida. Cuando en 1898 se hizo crítica la relación entre España y Estados Unidos por la situación de Cuba, William Randolph Hearts (“el padre del amarillismo”) envió un corresponsal a La Habana. El periodista se quejó que no había clima de guerra. Hearts consagró una respuesta para la historia: “yo hago las noticias”. Entonces era el poder de la prensa escrita. Luego se conoce la gravitación de la radio durante la segunda guerra mundial. Los avances de los tanques y las tropas eran seguidos por los venezolanos a través del “Reporte Esso” patrocinado por la Creole Petroleum. Las noticias venían en cable y una vez traducidas salían al aire en las voces de Fossa Anderson y Amable Espina por la Broadcasting Caracas.


La expansión televisiva amplió el horizonte. La “Guerra del Golfo” en 1991 es un buen ejemplo. La operación ordenada por Bush padre y Colin Powell sobre el Irak de Sadam Hussein fue seguida por los televidentes del globo entero. Un espectáculo en vivo comparable a la llegada del hombre a la luna o hace unas horas el entierro de Michael Jackson. En aquellos días, Ignacio Ramonet (asesor de Chávez) disertaba cómo CNN había provocado el pánico colectivo para decretar el “orden único mundial”.

Telesur acaba de cumplir una hazaña parecida. El canal internacional del Estado se instaló en Honduras. Ese país vive una crisis política, pero no a los extremos de la violencia armada. Simplemente, Zelaya fue desconocido por todos los poderes, los militares, las iglesias, el estamento político y su propio partido. Los militares más que en deportarlo cometieron el error de hacerlo en pijamas. En traje formal el golpe militar habría sido menos ofensivo para los demócratas de la OEA. Quedaba el recurso del regreso. El domingo 5, Telesur colocó 6 cámaras en el aeropuerto de Tegucigalpa. Fue toda una puesta en escena. Los partidarios de Zelaya bordearon la pista. Se agitaban banderas y pancartas. Allí ocurrieron las dos únicas muertes que se conocen. Un avión venezolano hizo cabriolas y se oyó la voz del propio Zelaya en vivo y en directo. Una reportera narraba un cruento combate propio de la guerra civil española. Zelaya no tocó tierra. A los 4 días, Zelaya y el golpista Micheletti se dan la mano en Costa Rica. La guerra mediática no conoce ideologías pero fabrica sus noticias.

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