miércoles, 7 de septiembre de 2011

LEDEZMA EN AYUNO

SEMANA EN TRES ACTOS

LEDEZMA EN AYUNO
08/07/2009
MANUEL FELIPE SIERRA

El descrédito de la OEA es ahora mayor después de su desafortunada actuación en la crisis de Honduras. El simple hecho de que se sienten Zelaya y Micheletti con la mediación de Oscar Arias (más allá de los resultados del encuentro), ya le quita de las manos la suerte de un conflicto que quiso manejar en posición adelantada, obedeciendo a un plan de Chávez y sus socios del ALBA, y no conforme a los objetivos de la organización. Manuel Zelaya, el actor principal de este sainete bananero, queda reducido a lo que demostró ser: un político poco escrupuloso y un estadista de cuestionable seriedad. 


El Secretario General José Miguel Insulza (obsesionado por una reelección que se le pone lejana) ha sido rebasado por los hechos. Muy distinta a la gestión de César Gaviria quien procuró ajustar el organismo a nuevas realidades. La Carta Democrática Interamericana aprobada en Lima en 2001 tomó en cuenta cambios que se habían producido en el continente. Ya no bastaba con la legitimidad de origen. El mandato original por la vía de los votos puede desnaturalizarse por el desempeño y las ejecutorias. El documento de Lima atiende a ese reto y equipara dos legitimidades que se complementan y armonizan. Es una manera de prevenir lo que el politólogo Fernando Mires denomina “Los Golpes desde el Estado”. Un mecanismo perverso, según el cual, el mandato para gobernar en democracia es utilizado para consolidar regímenes contrarios a ésta. 

El caso más representativo es el venezolano. Desde el 2002 Chávez hace añicos diariamente los valores democráticos, pulveriza el texto constitucional y vulnera todos los derechos humanos. Hace mucho tiempo que la CDI ha debido invocarse y aplicarse para salvaguardar la democracia. La lucha de la disidencia ha sido sostenida e incansable en este sentido. No hay recurso que no se haya agotado en este camino. Ellos no sólo han sido inútiles e ineficaces sino que el régimen los desconoce, los pisotea y los convierte en papel desechable.

Por eso la huelga de hambre mantenida por el alcalde metropolitano Antonio Ledezma, tiene especial significación. Contra Ledezma se han empleado todos los instrumentos de la presión y el hostigamiento. Su caso define de modo relevante la naturaleza de los regímenes forajidos y antidemocráticos acogidos impunemente por la OEA. Ya el simple hecho de que el insulso Insulza haya atendido sus quejas (las cuales conocía de viva voz) indica que el esfuerzo de Ledezma no ha sido en vano. Ello sin contar que su gesto de entereza y valentía ha estimulado de nuevo la protesta de la ciudadanía en defensa de sus derechos y garantías. De allí, que bien valen unos días de angustioso ayuno. 

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